El ex ministro PPD, que estuvo exiliado 10 años en Venezuela, se refiere a los últimos episodios de ese país tras la detención de Antonio Ledezma.
Publicado el 21.02.2015
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“Los que vivimos exiliados en Venezuela, queremos mucho a Venezuela porque ha sido un pueblo de gran generosidad y gran espíritu democrático”, explica a “El Líbero” el ex ministro de Educación y de Obras Públicas, Sergio Bitar. El ex secretario de Estado, mira con preocupación los últimos episodios sucedidos en Venezuela luego de la detención del alcalde opositor de Caracas, Antonio Ledezma.

Bitar -que vivió en ese país durante diez años-, afirma que el gobierno del Presidente Nicolás Maduro ha “violado las normas de la democracia” y califica la detención de Ledezma y de otros líderes políticos como Leopoldo López, como “una forma de criminalizar la oposición que dañará, más aún, la democracia y el futuro de Venzuela”.

– ¿Cuál es su impresión sobre la detención del alcalde de Caracas Antonio Ledezma?

– Su detención viola las normas de la democracia, Ledezma es un opositor demócrata. Arrestarlo, agregado a la mantención de más de un año preso de Leopoldo López y de otros alcaldes, constituye una forma de criminalizar a la oposición, que dañará, más aún, la democracia y el futuro de Venezuela. El gobierno de Maduro está cometiendo otro error en una vorágine de medidas cada vez más drásticas para contener una situación de deterioro político y económico y de seguridad que requiere otros caminos, y no éste.

– ¿Cómo cuáles?

– En situaciones de crisis como la que está viviendo Venezuela, debe activarse el diálogo entre oposición y gobierno. Y aquí hay una responsabilidad mayor de los gobiernos de Unasur. Se constituyó un espacio de diálogo con la presencia de gobiernos y del Vaticano que ha sido estéril, y no activar este diálogo para que arriben a conclusiones básicas, a acuerdos básicos para que funcione el país de un modo que permita las elecciones de 2015 en mínimas condiciones de normalidad, es grave, y por lo tanto, la historia va responsabilizar a los gobiernos de América Latina que no son capaces de jugarse en estos momentos críticos por abrir espacios de diálogo, presionar al gobierno de Maduro para que lo haga y también a la oposición para que tenga una postura común y reduzca sus grados de división.

Ese camino debe llevar en dos direcciones. En primer lugar, tiene que haber un acuerdo básico para tomar medidas profundas para enderezar la economía y eso va a implicar sacrificios sociales que tienen que ser compensados con políticas sociales, que tienen que tener un respaldo político amplio. El gobierno actual no se atreve a hacerlo.

Segundo, tiene que haber acuerdo político sobre las condiciones mínimas para que puedan ejercerse las funciones democráticas en período electoral, en términos de acceso a la opinión pública y mantener un criterio básico: la democracia se arregla con más democracia. América Latina tiene que hacer un esfuerzo mayor del que está haciendo por evitar algo que puede ser una tragedia mayor que vamos a lamentar todos.

– En ese sentido, ¿el gobierno de Maduro sigue siendo democrático?

– Hay casos que se llaman híbridos o que son autoritarismos electorales, que nacen por elecciones y terminan como gobiernos que ejercen el poder de una manera autoritaria. Yo creo que Venezuela se inscribe en ese espacio, de regímenes  híbridos que tienen generación democrática, pero que van progresivamente constriñendo la democracia en lugar de reforzarla y esto se ve agravado por una política económica absurda, que lleva a que la gente se desespere y reaccione.

Es muy importante que quienes tenemos una posición de centro izquierda seamos muy claros en separar cualquier denominación de socialismos del siglo XXI  o caricatura de progresismo, con lo que está ocurriendo en Venezuela. Eso no es progresismo moderno en ninguna parte, está perjudicando al grueso de la población y restringiendo las libertades políticas.

– ¿Cuál es su opinión sobre el Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin), el organismo que detuvo a Ledezma? ¿Ve alguna semejanza con algunos de los órganos que operaron en Chile y América Latina en los 70’s y 80’s?

– No creo que es comparable con la dictadura chilena, como tampoco es comparable Maduro con Allende. Yo creo que son realidades completamente distintas. Los intentos de uno o de otros de vestirse con imágenes de ese tipo para atacar o para defenderse hacen un flaco servicio, la realidad venezolana es distinta. Por lo tanto, ni Maduro es un socialista del siglo XXI ni menos se parece a Allende, ni tampoco Venezuela hoy es una dictadura. Lo que podemos decir es que es de estos regímenes híbridos que si no se corrigen a tiempo, el sufrimiento para el país va a ser muy grande. Los que vivimos exiliados en Venezuela, queremos mucho a Venezuela porque ha sido un pueblo de gran generosidad y gran espíritu democrático.

– El ex Presidente Piñera y líderes de la Nueva Mayoría han manifestado estar en contra de esta acción del gobierno de Venezuela. ¿Cuál debe ser la postura del Gobierno frente a este tema?

– Hay una declaración de 13 ministros que hicimos todas los partidos de la Nueva Mayoría, que define una postura respecto de la libertad de Leopoldo López, pero eso también da a conocer una preocupación mayor de los sectores de centro izquierda chilena. Esto de Venezuela no es progresismo, y eso tiene que ser expresado por las fuerzas políticas chilenas.

El gobierno debe manejarse de otra manera, pero tiene un espacio importante que debe activar. No sólo Chile, también Brasil, Colombia y México, en el sentido de activar fuerte el espacio de diálogo. Se ha elegido un nuevo presidente de Unasur, y no hemos visto ningún milímetro que se haya movido esto. Entonces esto no está bien y los gobiernos deben asumir su responsabilidad. Yo creo que es la forma en que nosotros debemos actuar, más que simplemente condenar con palabras, manejarse con inteligencia para buscar soluciones políticas.

 

FOTO: PABLO OVALLE ISASMENDI/ AGENCIAUNO