En conversación con "El Líbero", el senador independiente pro PRSD y ex presidente del Colegio de Periodistas, analiza la medida adoptada por la Presidenta; afirma que no fue la mejor solución y reconoce que, incluso, podría perjudicarla.
Publicado el 02.06.2016
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“Si tú recurres a los tribunales por un tema que es ético, se transforma en un tema jurídico político y empieza a adquirir otras connotaciones y al final desvirtúa el origen de la reclamación”, afirma a “El Líbero” el senador independiente pro PRSD y ex presidente del Colegio de Periodistas, Alejandro Guillier, al referirse a la querella presentada por la Presidenta Michelle Bachelet contra la revista Qué Pasa por injurias, tras la publicación de las escuchas telefónicas del gestor inmobiliario Juan Díaz, quien involucraba a la Mandataria en el caso Caval.

Guillier, quien fue presidente del Colegio de Periodistas entre 2004 y 2006, en conversación con “El Líbero”, analiza la querella presentada por Bachelet. El senador afirma que no fue el mejor camino y que la querella podría provocar una situación más desfavorable para la Presidenta.

“Aparece la figura del Presidente de la República versus un medio de comunicación particular, se puede terminar victimizando incluso el medio. Si alguien a mí me hubiese preguntado, yo le hubiera dicho que acudiera al tribunal de ética del Colegio de Periodistas”, afirma.

-Usted fue presidente del Colegio de Periodistas, ¿qué le parece la querella presentada por la Presidenta Michelle Bachelet contra cuatro periodistas de revista Qué Pasa?

-La Presidenta está ejerciendo un derecho que establece la ley, por lo tanto, no tiene nada de extraordinario. Pero sí, nosotros tenemos que decididamente avanzar en una legislación que le devuelva el control de la tuición ética a los colegios profesionales, porque el mecanismo lógico más eficiente, si alguien se siente afectado por una información que puede dañar su imagen, su prestigio y exige rectificación, primero le pide al medio que haga una aclaración en los mismos términos del daño causado que generó la información original, y si se niega, tú recurres al tribunal de ética, en este caso al del Colegio de Periodistas, que establece una sanción y con lo cual repara el daño a la personas afectada. El problema que si tú recurres a los tribunales por un tema que es ético, se transforma en un tema jurídico político y empieza a adquirir otras connotaciones y al final desvirtúa el origen de la reclamación.

-¿Por qué se desvirtúa? ¿Cuál es el efecto?

-Porque aparece la figura del Presidente de la República versus un medio de comunicación particular, se puede terminar victimizando incluso el medio. Si alguien a mí me hubiese preguntado, yo le hubiera dicho que acudiera al tribunal de ética del Colegio de Periodistas, aun cuando no estén colegiados los colegas que hicieron la nota, por lo menos los pares los usan, y eso le da mayor credibilidad a la sociedad y no aparece como una especie de enfrentamiento de la autoridad con un medio de comunicación.

-¿Fue excesiva la querella?

-Más que excesiva, creo que el camino más apropiado en este caso es el tribunal de ética del Colegio de Periodistas. Ése es el consejo que yo habría dado, y creo que este caso, una vez más, repone una discusión que lleva 25 años en el Congreso, que es devolverle a los colegios profesionales, la tuición ética. Fue un error garrafal cuando se le quitó la tuición de ética a los colegios profesionales. El problema que está viviendo el país no es político ni jurídico, es ético, hemos perdido la noción de lo correcto e incorrecto, y por lo tanto, tenemos que atacar también la dimensión ética.

-La presidenta del Colegio de Periodistas, Javiera Olivares, en un principio no defendió a revista Qué Pasa frente a la querella de Bachelet. ¿Comparte esta postura? ¿Qué hubiese hecho usted?

-Lo que pasa es que uno siempre se pone de lado de la persona que se ha visto afectada. La información que todos manejamos es que hubo una información precipitada, demasiado audaz, que parece ser injusta y que tiene obviamente un impacto público, por lo tanto es entendible la reacción de la persona afectada, en este caso la Presidenta. Lo que yo estoy diciendo, es que a mí parecer, el camino para este tipo de situaciones es siempre los tribunales de ética, porque este problema de entregar una información precipitada, más que un delito, es una falta. Por lo tanto, tienes que repararla en la dirección que tiene, que era una falta de consideración de las reglas de verificación de información por un medio de comunicación.

-Pero, ¿está de acuerdo con la postura del Colegio de Periodistas?

-De acuerdo al ordenamiento que hoy tenemos, la Presidenta está ejerciendo un derecho, yo no puedo criticar a alguien porque ejerce un derecho,  pero si ha habido un daño yo lo entiendo. Pero lo que deberíamos hacer, de frentón devolverle la tuición ética a los colegios profesionales.

-En ese sentido, Carlos Peña planteó en El Mercurio que “es evidente que el acto de publicar una declaración no es equivalente a adherir a su contenido”. ¿Lo comparte?

-Yo soy un poquito más exigente, para mí la prueba de verdad es clave. Si no hay prueba de verdad, uno tiene que asumir que hubo un error, y si hubo un error la idea es que el mismo medio repare en términos equivalentes al daño causado.

-Pero Qué Pasa lo hizo, retiró su nota de su sitio web y envió una declaración pública.

-Sí claro, pero sacar la nota podría haber implicado también un gesto mayor, porque causó un tremendo impacto. El ideal es que si el medio informa algo, la persona afectada recurra al mismo medio y le hace la reclamación, y el medio rectifica de manera clara y categórica, de manera que no quede duda alguna. Además de retirar la información, aclarar que la información no había sido validada. Si esa parte fue muy tibia, tú vas al tribunal de ética del colegio profesional que exigirá mayores acciones reparadoras. Pero ir a los tribunales va a desviar la atención y va a terminar adquiriendo otras connotaciones de una lucha más de poderes, de espacios de libertad, se va a enredar, es muy probable que se enrede, más que se aclare. Esto puede terminar incluso, dándose vuelta.

-El gobierno dice que la querella fue presentada por Bachelet en su calidad de ciudadana, pero al mismo tiempo, la querella fue anunciada por el ministro vocero de gobierno. ¿Cuál es su impresión? ¿Hay contradicción?

-Eso puede terminar teniendo las consecuencias que yo digo cuando esto se puede voltear, en que se puede terminar victimizando el medio. Ella lo que necesita y desea, yo me imagino, es reparar su honorabilidad que ha sido puesta en duda, pero si elige un camino que le va a producir un efecto contrario es un error. La lucha de un medio contra el gobierno, al final puede parecer David contra Goliat. El camino más práctico, que enseña la experiencia, es recurrir al tribunal ético, no al tribunal donde empieza el peso de la institución, el peso del poder.

 

FOTO: AGENCIA UNO