En el lugar vivían cerca de 60 familias y también había una población flotante de temporeros. Hoy no quedan casas en pie, según relatan personas que sobrevivieron al aluvión. La cantidad de desaparecidos no se conoce, ya que hasta anoche ningún representante del Estado había accedido al lugar. Una mujer asegura que su pequeño hijo fue arrastrado por el lodo y no lo volvió a ver.
Publicado el 27.03.2015
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El domingo 22 de marzo a las 19.15 horas, la Dirección Meteorológica de Chile envió a la Oficina Nacional de Emergencia (ONEMI) un documento en donde alertaba precipitaciones moderadas para las regiones de Antofagasta y Atacama entre los días martes 24 y jueves 26. En el informe se indicaba que habría “chubascos” en costa y valles y “nevadas” en la zona cordillerana y se detallaban los montos aproximados. Por ejemplo, para la zona costera de Antofagasta se adelantaban entre 2 y 8 milímetros, y para la zona cordillerana, entre 10 y 20 centímetros. Para Atacama, en tanto, 10 a 20 centímetros para la zona costera, y de 20 a 30 centímetros para las localidades cercanas a la cordillera.

El lunes y el martes la Dirección Meteorológica envió nuevas alertas de la situación a la Onemi y el miércoles, a través de otro documento, subió el grado de su notificación a “alarma”.

San Antonio. Lunes en la noche. Las 700 personas que habitan el poblado ubicado en la comuna de Tierra Amarilla -y que queda a 66 kilómetros de Copiapó-, comienzan a sentir las primera gotas de lluvia, las mismas que más de 24 horas antes la Dirección Meteorológica había anunciado a la Onemi.

San Antonio. Martes en la noche. Las fuertes lluvias llevan cerca de 24 horas golpeando fuerte al poblado. Son las 3 am y ocurre lo peor. Un alud de barro, generado por el desborde del río Copiapó, se lleva todo a su paso. Han pasado dos días y medio desde la primera alerta de la Dirección Meteorológica, y varias familias ven cómo esta avalancha se lleva sus casas y a algunos de sus familiares.

Hasta la noche de ayer jueves, cinco días después de la primera notificación a la Onemi, la mano del gobierno no se había hecho presente en la zona. La única autoridad que pudo llegar a San Antonio fue el alcalde Osvaldo Delgado (PRO) quien cuenta a “El Líbero” que el alud “arrasó” las viviendas de más de 60 familias del poblado y que incluso llegó a la localidad de Los Loros, donde destruyó otras 250 casas.

“El sector de San Antonio despareció. Era un pueblito de casitas chicas una tras otra, a orillas del río. Eran sectores de toma porque no estaban regularizados esos terrenos, y les pusimos luz a la mala”, cuenta Delgado, advirtiendo que entre San Antonio y Los Loros hay tres personas desaparecidas arrastradas por el alud –entre ellas, el hijo de tan sólo 4 años de una pobladora identificada como Roxana Benavides- y que los damnificados se encuentran en un albergue improvisado en la única escuela de la zona.

“Hemos recibido muy poco apoyo del gobierno, estoy muy molesto, la comunidad de Tierra Amarilla está molesta, y ni siquiera me ha llegado un pañal de parte del gobierno”, cuenta.

La ausencia del gobierno en San Antonio

Además de los habitantes de San Antonio, en la zona trabajaban muchos temporeros que vivían en campamentos, de los que tampoco existe mayor información.

Los pobladores, pese a que al día de ayer aún no llegaba ningún helicóptero estatal, habían armado un improvisado helipuerto, en el cual milagrosamente aterrizó una aeronave contratada por una empresa agrícola privada, que originalmente se dirigía a la zona para conocer el estado de salud de sus trabajadores.

Cambiando su plan original, ese helicóptero aterrizó el miércoles por primera vez en el poblado de San Antonio, trasladando hasta Copiapó a tres personas heridas. El jueves, el mismo helicóptero rescató a cinco personas más, entre ellas Roxana Benavides la madre del menor de edad desaparecido.

“Fue una montaña de piedra, agua y barro que bajó, que arrastró todo, una situación dantesca. No hay comunicación”, relata una de las personas que fue en rescate de los pobladores de San Antonio.

Otra persona que estuvo presente en el rescate, relata que al llegar a Copiapó, los funcionarios regionales de la Onemi le señalaron que las prioridades eran rescatar a los heridos de Chañaral y Alto del Carmen.

Cuestionamientos por la tardanza

La situación de abandono de la zona ha generado críticas tanto del alcalde Delgado como de otras autoridades de la región. La diputada Yasna Provoste (DC), en conversación con “El Líbero”, señala que “hubo una reacción tardía del Gobierno”: “Siempre una lluvia es una situación de preocupación en la zona, porque no está la preparación adecuada para enfrentarla y porque generan muchos estragos”. Aunque aclara que desde el lunes, un día después de la primera alerta de la Dirección de Meteorología, la gobernación del Huasco “ya estaba constituyendo su comité de emergencia, que funciona con los escasos recursos que tienen y se necesitaba enfrentar esta emergencia con otro tipo de ayuda y de soporte, y eso demoró en llegar a la zona”.

provosteAsimismo, la ex ministra de Educación –que no fue invitada a la reunión que hubo ayer en la mañana entre autoridades regionales, la Presidenta, el ministro de Interior y parlamentarios de la zona- aclara su molestia que manifestó a través de Twitter a raíz del uso que se le estaba dando al único helicóptero que estaba realizando labores de rescate el día miércoles (ver foto).

“Hay que decir las cosas por su nombre. Cuando la gobernadora del Huasco consigue y gestiona con privados un helicóptero para trasladar personas a los albergues y después ese helicóptero se va y la respuesta es que el intendente lo necesita para hacer sobre vuelos para autoridades, obviamente que uno no puede más que manifestar la molestia de mucha gente, que esperaba que ese helicóptero pudiera tomar contacto con otras personas que estaban aisladas”, señala.

La polémica con meteorología

Otra de las controversias de la emergencia ha sido el intercambio de acusaciones entre la ONEMI y la Dirección de Meteorológica. Arnaldo Zuñiga, meteorólogo y jefe de la oficina de monitoreo y difusión de la entidad técnica, intenta bajarle la temperatura al conflicto, pero entrega información sobre la polémica: “Nosotros enviamos un aviso, que es una información digamos que no lleva números, no es cuantitativa es cualitativa. Cuando nosotros creemos que hay un fenómeno que podría tener alguna importancia, porque no se tienen todos los antecedentes de la magnitud que va a tener, se envía un aviso. Eso fue lo que se envió inicialmente, el sábado”.

Zúñiga agrega que “el domingo se envía una alerta, porque ya teníamos algunos montos que merecían alguna importancia. Entonces según nuestro procedimiento, indicaba señalar una alerta por precipitación y eso fue lo que se envió el domingo y el lunes”.

Sin embargo, el meteorólogo llama a tener comprensión con las autoridades: “Lamentablemente la opinión pública no puede ser tan drástica, porque hay que pensar de que nosotros como país estábamos enfrentando una tremenda problemática que eran los incendios forestales. Entonces, inicialmente se presentó la ola de calor en el sur persistente con altas temperaturas y sequedad del aire, los incendios que prácticamente nos estaban sobrepasando e incluso se estaba negociando para traer brigadas de bomberos del extranjero. Entonces aparece posteriormente este otro foco de atención que fue la precipitación. Estos núcleos fríos, es difícil precisar exactamente dónde y la cantidad exacta de precipitación, es muy complicado”.

Conmovedores mensajes en Twitter pidiendo información sobre habitantes de San Antonio

A través de las redes sociales los usuarios comenzaron a dar cuenta de la situación que ocurría en San Antonio. En la galería de imágenes elaborada por “El Líbero” se puede observar cómo Twitter ha sido un portavoz de la ciudadanía para buscar a sus familiares o conocidos desaparecidos en la localidad ubicada en la comuna de Tierra Amarilla.

Además, se muestran fotos de San Antonio antes de la catástrofe, la visita del alcalde de Tierra Amarilla a los damnificados en Los Loros y la magnitud del desastre en el sector Cerrillos, donde se han producido inconvenientes para despejar el camino.