Durante al año pasado los sueldos de los trabajadores chilenos crecieron apenas 1,4%, la cifra más baja de -0,2% en 2008, en medio de la crisis subprime. Por área económica, quienes trabajan en restaurantes y hoteles tuvieron el mayor incremento, y quienes lo hacen en la educación cayeron -1,1%.
Publicado el 09.02.2017
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La aguda y persistente desaceleración económica que ha acompañado durante los tres años de gobierno a la Presidenta Michelle Bachelet está dejando una negativa estela en varios sectores productivos, pero el daño quizás más relevante se produce en el mercado laboral.

Y es que si el crecimiento económico promedio de 1,6% ha creado muy pocos empleos asalariados y la enorme mayoría ha sido por cuenta propia -en su mayoría vendedores ambulantes-, los salarios están sufriendo también un magro ajuste.

Por primera vez desde la crisis subprime, que abatió la economía mundial hace ocho años, que los salarios reales (descontando la inflación) de los trabajadores asalariados chilenos no crecían tan poco, según la última encuesta de remuneraciones del Instituto Nacional de Estadísticas (INE).  En el país hay 5,7 millones de trabajadores asalariados, de un total de 8,2 millones de la fuerza laboral.

Crecimiento de los salarios caen a la mitad en este gobierno

alza-remuneraciones-2008-2016En 2008 los sueldos tuvieron una caída real de -0,2%, y en 2016 apenas subieron en 1,4%, cifra que es inferior al 1,8% de 2015 y al 1,7% de 2014. En promedio, los salarios de los trabajadores durante el gobierno de Bachelet han crecido 1,6% real, cifra que es casi dos veces menos que el 2,9% conseguido durante los cuatro años del Presidente Sebastián Piñera (2010-2013). Por ejemplo, en 2012 y 2013 el crecimiento real de los salarios fue de 3,2% y 3,9%, respectivamente.

No obstante, el ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés, destacó el lado positivo al señalar que “hemos logrado que los salarios se mantengan creciendo a un ritmo coherente con una economía lenta. Esta es una manera de absorber un poco la mala noticia entre todos”.

Al revisar los datos por sector económico durante el año pasado, los sueldos de los trabajadores de los restaurantes y hoteles tuvieron el mayor incremento (4,2%), mientras quienes laboran en el área de la educación fueron los únicos respecto de los que sus ingresos decrecieron en 2016 con respecto a 2015 (-1,1%).

Los sueldos del sector financiero registraron la segunda mayor alza (3%), seguidos del sector eléctrico, gas y agua con 2,6% (ver infografía al final del artículo).

Los funcionarios del Estado, que en 2015 tuvieron el mayor incremento salarial con 3,1%, el año pasado consiguieron 0,5%, debido al bajo reajuste salarial del sector público que impulsó el ministro Valdés ante el bajo crecimiento económico y la alta deuda pública.

Economistas: “La menor demanda por empleo ha impactado fuertemente en los salarios”

El bajo crecimiento económico es sindicado por los especialistas como el responsable directo de las menores remuneraciones.

Francisco Klapp, economista de LyDFrancisco Klapp, investigador del Instituto Libertad y Desarrollo (LyD), plantea que desde 2014 el índice de remuneraciones ha tenido una línea bastante clara con una “economía poco dinámica y una inflación más débil. En términos nominales se ha pasado desde más de un 7% de crecimiento interanual a menos de un 5%, mientras que en términos reales durante 2013 llegamos a superar el 5% de crecimiento, mientras que en la última medición apenas si se alcanza un 1% en doce meses”.

Juan Bravo economista Clapes-UCEn la misma línea, Juan Bravo, investigador de Clapes-UC, explica que el crecimiento económico está concadenado con la creación de empleo asalariado en el sector privado, y que cuando cae se reduce el poder negociador del trabajador, ya que “la falta de oportunidades de empleo se traduce en una mayor preocupación por mantener la fuente de trabajo, relegando a segundo plano las aspiraciones de incremento de remuneraciones”.

Bravo agrega que  2016 fue el año con la peor composición de la creación de empleo post recesión 2009, puesto que se debió en forma exclusiva a empleo por cuenta propia y subempleo.

La menor demanda por empleo ha impactado fuertemente en los salarios. Este es otro síntoma que muestra que es falso que el mercado laboral ha sido resiliente a la desaceleración: no sólo vemos que el aumento del empleo se basa en formas de desempleo encubierto, sino que también, quienes mantienen un trabajo asalariado están viendo reajustes menores de remuneraciones, lo que se traduce en una menor capacidad de compra”, afirmó el economista Bravo.

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