El jesuita ha sido mentor de una de las personas más cercanas al Presidente electo, su jefa de gabinete, Magdalena Díaz: “La Maida va a impregnar juventud al gobierno, viene de una generación con otra mentalidad, muy marcada con la línea social", dice. En entrevista con El Líbero, Berríos observa con distancia la organización de la venida del Papa Francisco a Chile. Sostiene que hubiese querido más participación de la gente.
Publicado el 26.12.2017
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Felipe Berríos celebró la Navidad junto a los pobladores del campamento Luz Divina VI, del sector de La Chimba, en las afueras de Antofagasta. Ahí vive y trabaja desde octubre de 2014 y no tiene intenciones de volver a Santiago. “Me siento un antofagastino total”, dice en esta entrevista donde entrega su impresión de la visita que realizará a Chile el Papa Francisco en tres semanas más. Confiesa que no irá a Iquique y que tampoco participará en las liturgias organizadas por la comisión organizadora. “Sólo iré al encuentro privado que tendrá el Papa con los jesuitas chilenos en el Santuario del Padre Hurtado, que es una actividad que siempre realiza en sus visitas apostólicas”.

Y a una semana de la elección presidencial de Sebastián Piñera, Felipe Berríos también tiene algo que decir sobre el nuevo gobierno que se instalará en La Moneda a partir del 11 de marzo. Es una de las personas más cercanas de la jefa de gabinete del Presidente electo, Magdalena Díaz, de quien se dice que tiene un “sello ignaciano” que podría ayudar a impregnar en el nuevo gobierno. Berríos es uno de los jesuitas que más la marcó y la sigue marcando en su vida, ya que trabajó como voluntaria durante seis años en la fundación “Un Techo para Chile”, cuando era dirigida por el sacerdote jesuita. “La Maida va a impregnar juventud al gobierno, viene de una generación con otra mentalidad, muy marcada con la línea social y que además tiene mucho liderazgo. Va a estar preocupada del tema social. Y por algo el Presidente la escogió”, señala Berríos sobre la figura de una de las asesoras más cercanas a Piñera.

– ¿Usted cree que el futuro gobierno de Piñera va a tener un sello en lo social, debería tenerlo?

– Siempre los candidatos desean tener un mayor compromiso social, que se van a preocupar de la clase media, de los sectores más desposeídos, pero eso hay que verlo en la práctica. Yo creo en la buena intención de las personas, pero hay que verlo en la realidad, porque los gobiernos no se hacen solos, se hacen sobre la base de alianza, con los partidos políticos.

– ¿Es muy distinto el Chile de Piñera de su primer gobierno, al Chile de hoy?

– Yo creo que el país es otro, aunque yo estaba en África cuando Piñera gobernó la primera vez. Pero Chile ha cambiado mucho, la gente está más empoderada, tiene más claros sus derechos. Es otro Chile y creo que Piñera también ha cambiado. Una presidencia encima te enseña mucho.

– ¿Le hace falta más espiritualidad a las instituciones de gobierno chilenas?

– Depende de lo que entendemos por espiritualidad, nosotros en el credo decimos que la obra y gracia del espíritu santo, fue encarnar a Jesús, ponerle zapatos. Lo concreto, lo aterrizado. Lo que en general ahora se necesita es más pasión, no sólo resolver problemas concretos. Saber hacia dónde vamos. Qué Chile queremos, qué estamos dispuestos para sacrificar en ese Chile, qué privilegios estamos dispuestos a compartir.

– A propósito de la espititualidad, ¿usted cree que está creado el ambiente para la visita del Papa Francisco?

– Hasta el momento hay cierta frialdad, pero yo creo que ahora que ya pasaron las elecciones eso se va a revertir.

– ¿Cuál es el mensaje que debería dejar el Papa en su visita a Chile?

– Primero, lo que él ha dicho con respecto a su enseñanza, que la Iglesia se abra a la calle, poner al centro del ser humano, no desde la doctrina, sino que desde la realidad de las personas, que es una visión muy fuerte en el Papa Francisco. Pero debo decir sobre quienes están organizando la visita que creo que han sido muy crípticos. Habría sido bonito que le hubiesen preguntado a las comunidades, qué le quieren preguntar al Papa, qué les gustaría que el Papa les dijera a los obispos y a la Iglesia o qué tema les gustaría que el Papa tocara en su visita. Me hubiese gustado que hubieran incorporado más a la gente. Yo hubiese esperado una mayor participación de la gente.

– Esta visita papal ¿será muy distinta a la de Juan Pablo II de hace 30 años?

-Es que Chile era distinto, había una dictadura, la gente estaba más callada, con más susto de opinar. Pero la Iglesia Católica tenía mucha credibilidad, con obispos muy cercanos a la gente. Pero todo eso ha cambiado. Ahora estamos en democracia, la gente reclama más, exige más. Además, con una Iglesia Católica desprestigiada, con obispos lejos de la realidad de la gente. Entonces son muchas incógnitas. Yo creo que el Papa tiene mucho que decirnos, pero no sé cuánta libertad va a tener para eso.