El director de Adimark señala que un cambio de gabinete es “urgente" e "inevitable”, porque la ciudadanía espera un gesto de Bachelet.
Publicado el 02.04.2015
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Ayer se publicó la encuesta Adimark correspondiente al mes de marzo, y las noticias para la Presidenta Michelle Bachelet no fueron buenas. Su aprobación cayó en ocho puntos, llegando al 31%, y el rechazo alcanzó un 62%, su peor evaluación considerando sus dos períodos en La Moneda. Pero el dato más revelador fue el desplome de sus principales e históricos atributos: la credibilidad y la confianza. Por primera vez en lo que va de este gobierno, son más los que no creen ni confían en ella. A juicio del director de Adimark, Roberto Méndez, el gran responsable de este derrumbe “es el caso Caval”, que involucra directamente al hijo y la nuera de la Mandataria.

– Usted menciona que el caso Caval es el que ha dañado la aprobación y los principales atributos de la Presidenta, pero aún falta que sucedan varios hitos en ese caso, como eventuales formalizaciones por parte de la justicia, por ejemplo. ¿Esto podría mellar aún más la imagen de Bachelet?

– Claro, no se puede descartar eso. La situación es compleja porque este pareciera ser un ciclo que aún no ha terminado. Todos los días aparecen rumores, mails y eso evidentemente deja la situación abierta y crea la posibilidad de mayores daños. Esta es una evaluación muy baja, la peor de su gobierno, pero hemos visto casos más negativos, como en el gobierno del Presidente Piñera, donde llegó en nuestra serie al 26% de aprobación.

– Entonces la Presidenta puede seguir bajando…

– Claro, puede que aún no haya tocado fondo.

– ¿Cómo se recupera esta confianza que se diluyó?

– Yo creo que se puede recuperar la confianza. No es fácil, pero es posible. Hemos visto en el pasado que esto ocurre, no es instantáneo, no hay una bala mágica por así decirlo. A pesar del desgaste, que es importante, la Presidenta conserva algunos elementos sobre los cuales poder construir. La solución es enfrentar con la verdad esto que causa tanta sospecha y desconfianza en la opinión pública. Eso ha faltado, la Presidenta ha sido ambigua, no ha enfrentado el caso Caval de forma clara y está en deuda con la opinión pública. Eso me parece que es lo que la ciudadanía le está diciendo hoy a Bachelet: algo como ‘Presidenta ¿cuál es la explicación?’. Yo creo que si ella entrega una explicación satisfactoria y un juicio sobre el hecho mismo, es probable que la ciudadanía esté dispuesta a darle una segunda oportunidad.

– ¿El gesto tiene que ser más potente que el que dio cuando volvió de vacaciones?

– Yo creo que sí, porque el único gesto que ha hecho, que fue ese que me menciona, fue claramente insuficiente. Hay algo que todavía falta y tarde o temprano la Presidenta lo va a tener que enfrentar.

– ¿Aparte del gesto por el caso Caval, un cambio de gabinete podría ser otra señal de que se ha entendido el mensaje de la ciudadanía?

– Cuando hay climas de desconfianza tan generalizados, el cambio de gabinete se hace impostergable… y funciona. Ahí la experiencia vale. En su primer gobierno, en su período de mayor crisis con el Transantiago, ella hizo cambios importantes en el gabinete y le dieron resultados. La gente dice ‘ah, este es un nuevo comienzo’. El Presidente Piñera también hizo cambios de gabinete en momentos complejos de su administración. Yo creo que es necesario y, aunque no le guste ser pauteada, el tema se hace cada vez más inevitable y más urgente porque la ciudadanía no sólo espera el gesto, sino que también una nueva propuesta. Lo que no es viable en este momento es seguir gobernando como si aquí no hubiera pasado nada, mandando proyectos al Congreso. Con este clima de opinión, no funciona una estructura así.

– La evaluación de las instituciones y los partidos también es mala. En el pasado, cuando otros gobiernos han debido enfrentar problemas de corrupción -como el Davilazo de 1993, el MOP-Gate de 2003 y el Chiledeportes de 2006-, se ha salido adelante creando comisiones de probidad y haciendo acuerdos políticos transversales. En esos momentos la opinión pública apoyó esas soluciones. ¿Hay clima para repetir algo de esas características?

– Eso ya no es posible. Con esta deslegitimación de los actores, evidentemente no. Yo no veo quién podría sentarse a esa mesa… ni el Gobierno, ni el Congreso, ni los partidos políticos. Ya no es aceptable un acuerdo político o una especie de borrón y cuenta nueva, eso no va a funcionar. Hay que buscar soluciones y es correcto el hecho de que la comisión que ella nombró no tenga políticos. Creo que cuando salgan las propuestas de la comisión ahí va a haber una oportunidad de salir adelante, porque probablemente las propuestas serán muy duras y dolorosas para la clase política. Esa, tengo la impresión, será la base para un arreglo. Y en los casos como Caval y Penta no hay más camino que dejar que los tribunales lleguen hasta donde tienen que llegar… no hay freno posible para eso.