El encuestador de Cadem sostiene que el núcleo de apoyo duro de la Mandataria son mujeres de clase baja y de centro izquierda, y que las expectativas ciudadanas por los beneficios de los cambios constitucionales están "por los cielos".
Publicado el 28.10.2015
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El mes pasado, tras el terremoto de la Región de Coquimbo y el fallo de La Haya la Presidenta Michelle Bachelet tuvo un repunte de 10 puntos en su aprobación en la encuesta semanal de Plaza Pública-Cadem, lo que hizo suponer a varios especialistas que podría marcar una tendencia alcista, pero en las últimas tres semanas la aprobación ha oscilado entre 27% y 28%.

De hecho, la Mandataria registra 30% o menos aprobación en los últimos cinco meses, y la última vez que tuvo más aprobación que rechazo fue en agosto de 2014, cuando marcó 51%. Desde entonces ha estado, principalmente, en torno al 30%, al igual que las reformas educacional, tributaria y laboral, que oscilan entre 27% y 37% de apoyo.

En contraposición, la encuesta reveló un alto respaldo a la propuesta del Gobierno de cambiar la Constitución, y el 69% cree que dicha modificación “permitirá superar los problemas que hoy tiene el país en temas como educación, seguridad y salud y desigualdad”.

Roberto-IziksonPara entender dichas percepciones de la opinión pública, “El Líbero” conversó con el gerente de asuntos públicos de Cadem, Roberto Izikson.

-Bachelet subió la aprobación de 20% a 30% y después ha tenido tres semanas bajo 30%. ¿Cuál es la tendencia?

-Hay un cambio significativo en su imagen, que aumentó 10% desde su peor momento, la semana previa al terremoto. Hoy hay una estabilización en la aprobación presidencial en torno a 28%-30% y  60%-63% de rechazo.

-¿Esa estabilización del 30% es su piso o techo?

-Habla de una estabilización que estábamos esperando. El 20% era muy bajo, hay tres momentos importantes, el terremoto, La Haya y el anuncio constituyente, que le permitió recuperar su base tradicional de apoyo, que son mujeres de estratos bajos, identificadas con la centroizquierda que, tras la crisis de las reformas y Caval, había dejado de creer en ella. Lo que veo es que de no pasar nada en Caval, como una formalización a Dávalos o Compagnon, lo más probable es que la Presidenta se mantenga en torno al 30% un año y medio más. Puede ser un poquito más o menos pero estará en torno al 30%. Es lo normal que le ocurre a los Presidentes, el 20% no era normal. Recuperar la confianza de la opinión pública es lento. A Piñera le pasó lo mismo. Estuvo dos años en 30% y creo que Bachelet vivirá algo similar.

-Desde agosto de 2014 ella perdió la mayoría. ¿Por qué no se recupera?

-Efectivamente, y eso derrota el mito de que Caval le bajó la aprobación. El efecto de las reformas ha tenido el mismo impacto en la imagen presidencial que Caval. Caval fue más fulminante, y el impacto de las reformas ha sido más paulatino, pero han tenido la misma dimensión.

-Tironi decía que la Presidenta tiene “mucho poder” y está en “plena forma”. ¿Lo respaldan las cifras?

-Que está en plena forma sí, se le ve mejor, más empoderada, pero recuperar la aprobación requiere más tiempo. La aprobación depende de la relación de confianza con la opinión pública. Se construye lento y se destruye rápido. Ella podría estar en forma hoy pero no significa que tenga cambios en la aprobación porque es un proceso más lento.

-Las reformas educacional, laboral y tributaria están entre 37% y 27%

-Es interesante, porque en 2014 la aprobación de las reformas dependían de la aprobación de Bachelet y hoy se han desacoplado. Se mueven por separado.

-La gente cree que cambiar la constitución superará problemas en seguridad, salud, educación y desigualdad. ¿Hay sobre expectativas?

-Mi lectura global es que no cabe duda que está instalado en las elites y la opinión pública de que Chile necesita una nueva Constitución. Con la Constitución del 80 Chile pasó a ser un país de pobre a clase media, pero esa casa quedó chica, esas reglas de convivencia no nos permitirán pasar de ser de clase media a país desarrollado. Lo que hay es una necesidad  instalada que para tener una casa con nuevas reglas es necesaria una nueva constitución. Los datos son claros, la mayoría quiere reformarla, no cambiarla toda. El debate constitucional ha estado mal dirigido. Estamos hablando sobre el mecanismo, el cómo más que el fondo. Ese era un debate equivocado. Ahora estamos cometiendo un error como país porque estamos aumentando las expectativas sobre el cambio constitucional. Hoy la percepción de que un cambio constitucional es prioritario aumentó más de 10 puntos en una semana. Le estamos poniendo al debate constitucional sobre expectativas que se verán frustradas. Se deben poner paños fríos y orden, y que el Gobierno raye la cancha y defina qué quiere cambiar. Las expectativas del cambio constitucional están en el cielo.

-¿Cómo se entiende que en las encuestas del CEP, realizadas desde 1990, el cambio constitucional nunca ha superado el 5,6% como prioridad y en Cadem tenga tan alto respaldo?

-Las preguntas son completamente distintas. La respuesta es obvia, si digo tengo 10 problemas, desempleo, salud, delincuencia, inflación, educación y una nueva constitución, es obvio que la constitución nunca será una prioridad. Tampoco será el binominal. No significa que  no sea importante. Cuando los mides en su propio mérito son dimensiones de necesidades distintas. El CEP pregunta cuál es la más prioritaria entre 15 necesidades básicas para la gente. En cambio, cuando preguntas en su propio merito, no en comparación con otros, la mayoría cree que es importante la nueva Constitución.

-Cuatro de cada 10 personas dijeron ser afectados (o alguien de su familia) por el paro del Registro Civil…

-Calza con la cantidad de trámites que no se han realizado. Es un impacto gigantesco. La opinión pública entiende que las necesidades o demandas del Registro Civil pueden ser justas, pero espera que vuelvan a trabajar lo antes posible por el impacto.

-¿El paró podría afectar la imagen de la Presidenta?

-Está radicado en la ministra Blanco y en el subsecretario Aleuy y no tiene efectos sobre la imagen de Bachelet, sí sobre el gabinete. La figura de Blanco se ha visto muy afectada. El Gobierno ha tenido aislada a Bachelet.