El rector de la Universidad San Sebastián plantea que grupos minoritarios de estudiantes extremos no pueden impedirles estudiar a quienes sí quieren hacerlo. Lavados también aborda la reforma a la educación que ingresa este mes al Congreso.
Publicado el 18.06.2016
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La reforma a la educación superior es una de las principales promesas que ha enarbolado la Presidenta Michelle Bachelet desde que anunció su candidatura presidencial en 2013, y que espera cumplir este mes cuando ingrese al Congreso el respectivo proyecto de ley.

Los temas que abordará la iniciativa, que ya ha desatado mucha polémica aunque se desconoce el detalle, son rediseñar la institucionalidad vigente creando nuevas subsecretarías, superintendencias y divisiones; definir por ley la gratuidad que hoy se aplica por decreto; el tipo de financiamiento y los aportes basales; la fiscalización al lucro y la situación de primacía que se le dará a las universidades estatales.

Sin embargo, los dirigentes estudiantiles han hecho sentir su malestar con el borrador de dichos cambios, y tienen tomadas una treintena de universidades privadas en el país, que han definido como su objetivo estratégico político para este año.

Las universidades privadas, en tanto, han manifestado su preocupación ante los trascendidos de que los cambios del Gobierno buscan reducirlas y bajar sus matrículas a expensas de las estatales.

Para profundizar en dicho tema, “El Líbero” conversa con Hugo Lavados, rector de la Universidad San Sebastián, quien fue ministro de Economía de Bachelet durante su primer gobierno.

-¿Su universidad ha tenido tomas?

-No. Tenemos una definición esencial, que es nuestro compromiso con los estudiantes y académicos de que el semestre termina en una fecha definida. El calendario académico no lo tocamos. A partir de eso tenemos que tomar los resguardos para que no se interrumpan las clases.

-¿Ha habido intentos de toma?

-Ha habido escaramuzas. No hemos tenido problemas internos con los estudiantes. Naturalmente tienen derecho a marchar, pero tenemos que mantener el calendario académico.

-¿Cuál es su opinión de la oleada de tomas en universidades privadas, que dicen los dirigentes que es el nuevo objetivo?

-Hay una minoría de grupos de estudiantes que tienen un severo problema de entendimiento de las reglas democráticas. Sus comportamientos y dichos revelan que no creen en las reglas de la mayoría. Buscan crear una sensación de crisis permanente. En la Universidad de Santiago votaron en forma libre y sin presiones del entorno, y ganó por lejos la oposición al paro. Los dirigentes de los estudiantes de la Confech no desean que existan universidades privadas, prefieren la gratuidad universal y que las instituciones sean estatales. Son una amplia minoría pero desafortunadamente se ha perdido el respeto al derecho de los demás de poder tener expresiones, y logra generar una sensación de crisis que no existe en los grandes números de estudiantes.

-¿No existe crisis en la educación superior?

-La palabra crisis es fuerte. Hay muchos problemas en educación y tiene que ver con algo que no ha sido abordado con claridad, y es distinto a lo planteado por los estudiantes. Lo que se debe es mejorar la calidad de la educación pública pero se ha ido por otra parte, en que importa más la propiedad de los establecimientos y cuáles son las reglas que existen al interior de las instituciones y sus formas de gobierno. No he visto debates sobre qué aspiramos hacia el futuro. No sé lo que quieren, solo que quieren más matrículas en las universidades estatales, pero la pregunta es para qué, cómo lo harán, cuáles serán las obligaciones de esas universidades. Lo que más aparece es casi una disputa por el reparto de los recursos fiscales, en que se favorece a las universidades estatales.

Rector Lavados: “La superintendencia que se quiere crear no es independiente del poder político y tendrá enormes atribuciones que pueden llevar a acusaciones de discriminación”

-El proyecto de educación superior que ingresará este mes al Congreso plantea reestructura la institucionalidad con nuevas subsecretarias, superintendencia y divisiones. ¿Qué opina?

-Es una respuesta bien clásica en la política pública chilena, en que para cada tema se crea una institución. Creo que al final si no existen instituciones fuertes en su capacidad de regulación, más que necesariamente de sanción, de definir reglas que todos deben cumplir,  da lo mismo que existan o no las instituciones. Es evidente que se requiere reforzar las instituciones del Mineduc porque históricamente se agota con la inmensa cantidad de temas de la educación escolar, y la educación superior tiende a quedar de lado. La superintendencia que se quiere crear no es independiente del poder político y tendrá enormes atribuciones que pueden llevar a acusaciones de discriminación. Eso es complejo porque una institución del gobierno que tenga la capacidad de fiscalizar y sancionar a instituciones debiera tener facultades más acotadas, no tan amplias, y que casi por cualquier problema podría entrar a intervenir una universidad. Mi impresión de la minuta es que se le entregan atribuciones excesivas a la superintendencia y se coarta lo que cada institución puede hacer en forma autónoma.

-¿El proyecto del gobierno busca reducir el número de universidades privadas?

-No conozco el proyecto, sólo las minutas, pero veo en declaraciones a  raíz de reuniones sobre este tema, que claramente existe la definición de que debe aumentar la participación y número de estudiantes en las universidades estatales. La única solución es que si alguien crece alguien se achica. Creo que hay instituciones privadas que tienen que demostrar que tienen suficiente calidad para permanecer, pero también hay una cantidad de universidades estatales que tienen que demostrar esta capacidad. Se mira en forma sesgada los temas de calidad.

Rector Lavados: “Me llama la atención esta insistencia de que todos los recursos de las universidades estatales tengan que provenir del fisco, que es a lo que lleva la gratuidad completa. Es un grave error desde el punto de vista de la estabilidad de los recursos de las instituciones”

-¿También se busca reducir las matrículas privadas?

-Se ha mal definido el tema. Lo que se deben tener son instituciones estatales que marquen la pauta del conjunto del sistema. Por tradición y nivel y recursos, es la Universidad de Chile el punto de comparación, teniendo claro que la cantidad de recursos que necesitaría cualquier otra institución estatal para parecerse siquiera son gigantescos. Eso no se ha tenido presente. Siempre habrá restricciones para destinar recursos s las universidades, porque es más fácil sacar recursos de ellas que de otras áreas. Me llama la atención esta insistencia de que todos los recursos de las universidades estatales tengan que provenir del fisco, que es a lo que lleva la gratuidad completa. Es un grave error desde el punto de vista de la estabilidad de los recursos de las instituciones.

-¿Qué opina de la gratuidad en las universidades?

-En Chile en la situación de hoy y hacia 2010 la gratuidad universal es extremadamente injusta, porque significa más que entregar proporcionalmente recursos a grupos de millonarios ingresos. No debemos avanzar más del 50-60% de gratuidad. Hay cierta idea de que los derechos sociales son buenos porque son gratis. Se tiende a demonizar el CAE, que es un buen sistema de financiamiento, de los mejores del mundo. La mochila impagable no es cierta. Los debates parten de ciertas definiciones que no consideran los datos. Escribí  un libro junto a un colega de la importancia de la definición de los principios, y partir de la evidencia. Uno de los temas que me preocupa es que rara vez se parte de la evidencia, los datos existentes, se crean mitos en los que se dan vuelta y no son ciertos.

-¿Cuáles mitos instalados de la educación no son ciertos?

-Que el CAE genera una mochila impagable, que todas las universidades tienen que ser de investigación, que los estudiantes de menores ingresos se han visto obligados a matricularse en universidades privadas. La mayor parte de todas las universidades chilenas son iguales en términos de estudiantes, tienen el mismo perfil. La educación está llena de mitos que llevan a tomar malas decisiones políticas.

-¿Qué impacto tendría la gratuidad en las universidades privadas?

-Dependerá de varias cosas, de la imagen de cada universidad, del arancel que el estado pagará por cada estudiante. Las instituciones privadas que han ingresado a la gratuidad lo han pasado mal porque tienen menos ingresos que antes. Hacia el futuro depende de si crecerá la matrícula de las instituciones y en qué áreas. Nosotros, que no estamos en la gratuidad, no nos afectó nada porque tenemos la misma matrícula que años anteriores. Al futuro tendrá efectos. Las pedagogías  ya han disminuido sus matrículas porque hay menos jóvenes interesados en estudiar. Creo que la gratuidad aceleró el proceso porque una familia modesta con gratuidad preferirá ingeniería y no pedagogía.

Rector Lavados: “Tiene que volver el sentido de que los derechos tienen que ser ejercidos pero no a costa de los derechos de los demás. No hay respeto de los estudiantes que quieren terminar a tiempo, que hacen mucho esfuerzo por estudiar. Debe revalorizarse el derecho de los demás”

-¿Cree que el gobierno ha generado demasiadas expectativas que llevaron a los estudiantes a la calle?

-Probablemente no se previó bien que si uno cambia fuertemente el discurso y se plantea fuertes estos derechos sociales, aunque se plantee en una primera etapa a medias, la expectativa sube a que sea completo. Tiene que ver con el marco de expectativas que generan promesas muy elevadas para las posibilidades del país. Creo que la aparición de ciertos grupos que son contestatarios a todo, de no dejar gobernar, es muy gráfica. Su definición es la no  definición. Está claro que son minoría.

-¿Cómo se sale de esta situación de universidades tomadas?

-Hay señales positivas. La opinión que escuchamos de la alcaldesa de Santiago es un cambio positivo, porque su opinión antes era distinta. Ese cambio tiene que ver con la constatación de que las cosas no son como ella creía. Se requiere una autoridad firme, sin abusos. Tiene que volver el sentido de que los derechos tienen que ser ejercidos pero no a costa de los derechos de los demás. No hay respeto de los estudiantes que quieren terminar a tiempo, que hacen mucho esfuerzo por estudiar. Debe revalorizarse el derecho de los demás.