El ex ministro de Economía del primer gobierno de Bachelet cuestiona al Mineduc por sobredimensionar a los estudiantes beneficiados, hacer la glosa presupuestaria con un diagnóstico errado y apurado y no escuchar a los especialistas.
Publicado el 22.03.2016
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Ayer, la Dirección de Presupuesto del Ministerio de Hacienda afirmó sorpresivamente que el recorte presupuestario que se anunció semanas atrás –debido a la desaceleración económica y alto déficit fiscal-,  incluirá $68 mil 462 millones del Ministerio de Educación.

De ese monto, $50 mil millones serán recortes en los programas de gratuidad en educación superior, la reforma emblemática del Gobierno de Michelle Bachelet. De inmediato la subsecretaria de Educación, Valentina Quiroga, salió a llamar a la “tranquilidad a la población” porque no hay “ninguna posibilidad de que un estudiante se quede sin beneficios, ya sea a nivel escolar o nivel superior, por este ajuste, porque eso está regulado por ley”.

En mayo de 2015, Bachelet anunció que “a partir de 2016 aseguraremos que el 60% más vulnerable que asista a Centros de Formación Técnica, a Institutos Profesionales acreditados y sin fines de lucro, o a universidades del Consejo de Rectores, accedan a la gratuidad completa y efectiva, sin beca ni crédito. Esto beneficiará a casi 264 mil jóvenes”.

Sin embargo, la lista final de beneficiados oscila en torno a 130 mil, es decir, 134 mil menos que lo proyectado inicialmente por la Mandataria.

Para profundizar en este tema, “El Líbero” conversa con el rector de la Universidad San Sebastián, Hugo Lavados, (DC) y ex ministro de Economía de Bachelet durante el primer gobierno.

-¿Qué opina del recorte en gratuidad anunciado por Hacienda?

-La gratuidad fue mal diseñada porque no considera cómo funciona la realidad. Hubo mucho voluntarismo teórico. Una de las razones que me preocupa es la posición del Mineduc de no escuchar nada y no consultar las cosas. La experiencia de las instituciones y las personas que han estado metidas en el tema no ha sido casi nada considerada. Es cosa de ver los resultados.  No se consideró ni una idea distinta. La glosa salió igual que como se anunció, con cambios de criterio que se discutían internamente.

-¿A qué se debe ese recorte, pocos meses después de aprobar la glosa en gratuidad?

-Era evidente que  había una sobreestimación del número de estudiantes beneficiados. Es decir, queda claro que no había ni podía haber un número tan grande de los primeros cinco deciles, porque las universidades que entraron a la gratuidad del consejo de rectores tienen una proporción relativamente baja de esos estudiantes.

Lavados: “Lo lamentable, que debe llamar a reflexión, es que al final quedamos en el peor de los mundos. El beneficio será para un grupo más reducido que lo que se había planteado. Creo que no se llegará jamás a los 200 mil estudiantes sino que estará entre 120 mil y 130 mil este año”.

-¿Por qué habla de sobrestimación?

-Dado que las universidades de mayor prestigio basan su sistema de selección en antecedentes de los estudiantes previos, como puntaje en la PSU y promedio de notas de educación media, son estudiantes que en una proporción mayoritaria pertenecen al 40-50% de los ingresos más alto del país. La gratuidad también beneficia a los ya matriculados que pertenecen a ese grupo. Como el monto que se asignó a cada estudiante en gratuidad era fijo, si hay menos estudiantes menos plata se iba a destinar.

-¿Por qué falló la estimación del Mineduc?

-Faltó tiempo y diagnóstico. El Mineduc no ha hecho los diagnósticos adecuados y fue voluntarista, diciendo “creemos esto y esto vamos a demostrar, con poco cuidado en los datos mismos”.

-¿Por qué quedaron fuera de la gratuidad tantas instituciones?

-Así quedó establecido en las condiciones. Se plantearon las instituciones en las cuales estudiaban alumnos que podían entrar a la gratuidad. Si una universidad no tenía esas condiciones no podía siquiera ingresar al sistema. Universidades que sí tenían las condiciones dijeron que no, como  la Mayor y Los Andes. Hay instituciones que no cumplían las condiciones y no podían postular. En los IP y CFT se aumentó el monto de la becas pero no se les dio gratuidad.

-¿Cuántos serán finalmente los estudiantes beneficiados?

-Lo lamentable, que debe llamar a reflexión, es que al final quedamos en el peor de los mundos. El beneficio será para un grupo más reducido que lo que se había planteado. Creo que no se llegará jamás a los 200 mil estudiantes sino que estará entre 120 mil y 130 mil este año.

Lavados: “Uno de los problemas de la gratuidad es que, como gran parte de los ingresos de las universidades dependen del Estado, cuando hay ajustes también pierden esos recursos. Eso es muy complejo y complica el manejo de las universidades”.

-Las universidades han admitido millonarios déficit porque el arancel regulado del estado no les cubre el total del costo de las carreras

-Así es. Las universidades cuyos estudiantes pueden estudiar gratis están con tremendo problema de menores ingresos. Hubiese sido mejor una cobertura menor, pero las universidades no hubieran quedado con recursos insuficientes. Lo que ha hecho la Dirección de Presupuesto es no dejar esa plata disponible porque la situación económica de los ingresos fiscales es mala. Uno de los problemas de la gratuidad es que, como gran parte de los ingresos de las universidades dependen del Estado, cuando hay ajustes también pierden esos recursos. Eso es muy complejo y complica el manejo de las universidades. Si se quiere mejorar la calidad es difícil que mejore con menos recursos.

-¿Cuáles serían  los impactos del déficit en las universidades?

-Cada universidad lo manejará de forma distinta. No creo que haya una sola manera de manejarlo. Si tienen menores ingresos que los presupuestados se ajustarán en gastos de inversión, que son importantes pero no tan indispensables, como sobredemanda de instalaciones, de laboratorios y salas y se retarda la contratación de académicos. La situación actual es producto de una mala fórmula del arancel regulado. Es una muy mala fórmula que obliga a hacer ajustes.

Rector Lavados: “Es bien impresionante que todavía los rectores estén sin claridad en algunos temas, como cuándo les llegará la plata. Recién se están enterando del monto total de dinero que será transferido por los estudiantes”.

-¿Los aranceles regulados generan distorsión en el sistema educativo?

-Absolutamente pero para el grupo que está en gratuidad. La gratuidad en sí misma genera distorsión de mercado, eso no es malo. El mercado de educación, en general, es un mercado que está lejos de ser eficiente. El principal tema que estamos viendo es que las universidades les disminuirá sus ingresos. Por tanto, en lenguaje de mercado, las está dejando en peor posición competitiva. La gratuidad quedó para quedarse. Es un tema que va a continuar pero este tipo de cosas se produce al estar en un contexto de gran estrechez de plata por parte del gobierno, y quizás fue muy ambicioso en el inicio del programa.

-¿Hubo improvisación en la implementación de la gratuidad mediante una glosa presupuestaria?

-Sí, la cantidad de veces que se cambió el proyecto fue muy grande. Es bien impresionante que todavía los rectores estén sin claridad en algunos temas, como cuándo les llegará la plata. Recién se están enterando del monto total de dinero que será transferido por los estudiantes.

-¿Se requiere aumentar el arancel regulado?

-Debe estar cerca de los costos reales. No hacer que los ingresos que tenían las instituciones caigan. Las que tienen menor infraestructura reciben menos ingresos. Es un severo problema. Mientras no se diseñe un sistema de buena calidad para determinar aranceles se deberían haber mantenido los aranceles de las instituciones del año anterior.