Trump bajó los impuestos a las empresas de 35% a 21% -la mayor reforma en 30 años-, con lo que espera darle un gran impulso al crecimiento económico y la inversión, y podría llevar al resto de los países a replicar esa medida para ser competitivos. Bachelet, en cambio, subió dichos gravámenes de 20% a 27%
Publicado el 26.12.2017
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“¿Habrá una guerra mundial de impuestos tras la controvertida reforma fiscal de Donald Trump aprobada en Estados Unidos?”, se preguntaba la BBC al analizar el impacto que tendrá la mayor reforma impositiva en 30 años en dicho país.

El Presidente Trump redujo la tasa corporativa del 35% al ​​21%, las lagunas que las firmas usan para proteger las ganancias en el exterior y revisar el trato hacia las empresas multinacionales, lo que permitiría a EE.UU. a encaminarse “a convertirse en un lugar más atractivo para hacer negocios”, según el medio londinense.

“Es probable que EE.UU. enfrente desafíos a algunas medidas y la combinación de cambios podría presionar a otros países para que reescriban sus propias reglas, tal vez reduciendo los impuestos”, explica Reuven Avi-Yonah, profesor de derecho en la Universidad de Michigan a la BBC.

“Hay aguas turbulentas por delante. La verdadera pregunta es cómo reaccionarán otros países”, dice el economista. Expertos en la materia afirman que tomará al menos un año entender las implicaciones de los efectos a nivel internacional.

¿Qué debería hacer Chile ante la rebaja de impuestos de EE.UU.?

Ante ese escenario, y dado que el gobierno de Michelle Bachelet hizo precisamente lo contrario al aumentar los impuestos corporativos del 20% al 27%, la pregunta que surge es qué debiera hacer Chile ante la fuerte baja impositiva de Trump.

En su programa de gobierno, Sebastián Piñera propone reducir dicha tasa de 27% al 25%, como una forma de incentivar la inversión, el crecimiento y la generación de empleo, pero la pregunta es si ello sería suficiente o se requerirá una baja mayor.

Cecilia Cifuentes, investigadora del ESE Business School, plantea que en un mercado de capitales globalizado, la variable tasa de impuesto corporativa es clave en las decisiones de inversión.

Es muy posible que reducciones marginales no muevan la aguja en las decisiones de inversión y terminen siendo fiscalmente negativas, pero reducciones significativas sí lo hagan, por lo que el impacto positivo en actividad económica logre compensar en mejor forma el impacto en recaudación. Trump puede tener razón en este punto”, señala Cifuentes.

Cifuentes pone como ejemplo el caso de Irlanda, país que ha implementado en forma gradual una reducción muy significativa de la tasa de impuesto a las empresas, que hoy es de 12,5%.

El efecto directo fue que tanto los ingresos como los gastos fiscales como porcentaje del PIB se han reducido, de niveles de 35% del PIB hace 10 años a niveles de 25%.

“Esta reducción, más que explicarse por una caída de gastos e ingresos (que crecen levemente en euros) se explica por un aumento muy significativo del PIB”, sostiene la investigadora UC.

Entre el 2000 y el 2017 Irlanda es el país que más crece en Europa (5% promedio), y es uno de los que más aumenta el PIB per cápita, logrando de esta forma una mejoría significativa en el bienestar de su población.

A su vez, no se observa un deterioro en los índices de equidad, ya que pasó a ser el país con mayor productividad media del trabajo en la OCDE, y es uno de los de mayor PIB per cápita.

“Este caso es un buen ejemplo a seguir para EE.UU., que actualmente es el país de mayores impuestos corporativos en la OCDE, y puede ser bueno también para analizarlo en nuestro país”, concluye la investigadora.

Ex subsecretario de Economía: “Chile y el resto del mundo deberán analizar sus estructuras tributarias para poder competir con los norteamericanos”

Para  Tomás Flores, ex subsecretario de Economía del gobierno de Sebastián Piñera, nuestro país y el resto del mundo “deberán analizar sus estructuras tributarias para poder competir con los norteamericanos. Recomiendo revisar el impuesto adicional que tiene Chile actualmente y que se aplica sobre los retiros de utilidades realizados por los inversionistas extranjeros. En la actualidad dicho impuesto es de 35%. Dicha tasa estaba alineada a la vigente en EE.UU. antes de la reforma de Trump”.

Flores sostiene que si dicha rebaja tributaria es acompañada por la moderación del gasto público norteamericano generará una aceleración de la economía de EE.UU. y con ello del mundo.

Además, dado que Estados Unidos es el segundo socio comercial de Chile, “deberíamos esperar un aumento de la demanda por nuestro productos, incrementándose tanto los volúmenes exportados como el precio correspondiente”.

Ante la consulta de si Chile debe aplicar también una rebaja impositiva, Manuel Bengolea, gerente general de Octagone, sostiene que “debiera hacerlo, pues es positivo para el crecimiento, sin embargo el punto es si puede. Creo que dadas las estrecheces fiscales heredadas del gobierno de Bachelet lo harán muy difícil”.

En su opinión, el efecto de la reforma para Chile sería nulo en el corto plazo pero en el largo plazo podría generar mayor flujo de capitales hacia EE.UU. “Este es un fenómeno que afectará a todos los países”, sostiene.