Juan de Dios Fuentes dice que no esperan que la situación en la zona cambie durante este gobierno. "En el fondo ya sabemos que la Presidenta no va a dejar hacer nada distinto al nuevo ministro, a Burgos no lo dejó", explica. Por otra parte, el agricultor analiza los resultados de la Encuesta CEP sobre los mapuches rurales y urbanos en el Chile de hoy.
Publicado el 09.06.2016
Comparte:

Hace casi un año, el 12 de junio de 2015, el en ese entonces ministro del Interior, Jorge Burgos, realizó su primera visita oficial a la región de La Araucanía. Ese día comenzó una cercana e intensa relación con la zona que en definitiva marcaría su paso por La Moneda.

La última vez que el ex diputado DC pisó ese territorio fue el pasado 1 de enero tras vivir uno de los momentos más complejos durante su estadía en el gabinete. Todo comenzó con el sorpresivo viaje de la Presidenta Michelle Bachelet a la región el 29 de diciembre. El silencio con que se llevó a cabo la operación por parte de Presidencia obligó a la ahora ex autoridad a presentar su renuncia, que en esa oportunidad fue rechazada por la Mandataria.

Tanto su presencia en al menos cinco oportunidades en la región como su manejo en el conflicto de violencia que existe en La Araucanía, ha provocado que algunos planteen que incluso su próxima movida política podría ser lanzar su candidatura a senador por la zona.

Juan-de-Dios-FuentesA raíz del protagonismo que ha tenido Burgos en esta materia es que para algunas organizaciones ciudadanas su partida es una pérdida. “Por supuesto que nos perjudica la renuncia del ministro. Además que demuestra una inestabilidad en las políticas de largo plazo. Claramente la Presidenta no está teniendo un liderazgo cercano a los actores de este conflicto”, explica a “El Líbero” el presidente del Movimiento Paz en La Araucanía, Juan de Dios Fuentes.

– ¿Cómo evalúa el desempeño que tuvo Jorge Burgos en el conflicto que se vive en la región de La Araucanía?

– La imagen que nosotros teníamos era de un hombre bastante más sensato, apegado al Estado de Derecho. Pero la impresión es que cada vez que tuvimos alguna conversación con él o que él tomaba una decisión, no era respaldado por la Presidenta de la República. Me parece que tenía muchos roces con Mahmud Aleuy, quien era mucho más cercano a la Mandataria. Entonces o se imponía la razón y la cordura que representaba Burgos o esto iba a terminar mal. Ya habíamos notado diferencias en varios temas de Chile, pero también existían en el nuestro en particular. Además, Burgos era más partidario de poner mano dura, de reconocer la existencia del terrorismo, etc.

– Es decir, ¿esta situación los perjudica a ustedes como región?

– ¿La renuncia del ministro? Por supuesto que nos perjudica. Además que demuestra una inestabilidad en las políticas de largo plazo, en los liderazgos. Claramente la Presidenta no está teniendo un liderazgo cercano a los actores de este conflicto. El único que tenía alguna cercanía con este tema, lejos del intendente, que no la tiene, era el ex ministro Burgos. Al renunciar él demuestra que no existe una política clara en esta materia, no saben cómo enfrentarlo, no saben cómo llamarlo, no saben qué resultado va a tener desde el punto de vista electoral; por lo tanto, no tienen ninguna decisión tomada. La verdad es que nosotros después de 15 o 20 años de estar viviendo este infierno creemos que es tremendamente grave que tenga que renunciar un ministro a esta altura del gobierno, porque ya simplemente no sabe cómo más hacer entrar en razón.

– ¿Cuál es el llamado al nuevo ministro del Interior, Mario Fernández, para enfrentar el conflicto?

– Para ser súper franco, hoy día, ninguno. El llamado de nuestra gente es a sobrevivir, a esperar que termine este gobierno, que venga otro gobierno ojalá con un poco de conciencia de lo que está pasando. En el fondo ya sabemos que la Presidenta no va a dejar hacer nada distinto al nuevo ministro, a Burgos no lo dejó; por lo que el piso que trae Fernández es muy poco y la posibilidad de maniobra es baja. Entonces no esperamos nada.

– Pero, ¿están dispuestos a sentarse a conversar con el nuevo ministro de Interior?

– Nosotros somos todas personas dialogantes, pero la verdad es que hoy no hay nada que conversar. Aquí hay una cuestión muy simple. Varios de nosotros somos agricultores, otros transportistas, y lo que queremos es el Estado de Derecho y si quieren dialogar con alguien que lo hagan con los violentistas. Ahí tienen al señor Héctor Llaitul que apareció en TVN, el canal de todos los chilenos, dando declaraciones y señalando cuál es su doctrina y el norte en su tema. Ellos son los que claramente dijeron, incluso enmascarados algunos, que no tenían nada más que dialogar, que iban a ir por la lucha armada. Nosotros simplemente queremos el Estado de Derecho y nada más. No tenemos nada que negociar, nada más que opinar. Probablemente si nos vemos con el nuevo ministro vamos a dialogar, pero ¿qué esperamos de eso? Nada, simplemente que pase luego este gobierno y que el próximo, aquellas personas que están pretendiendo hoy ser candidatos presidenciales, se pongan a trabajar desde ya y no seguir haciendo ofertas imposibles; sino que se pongan a trabajar en serio en una solución legislativa para este tema y que terminemos de una vez por todas con la violencia. Antes de eso, nada. De este gobierno no esperamos nada.

El análisis del Presidente de Paz en La Araucanía de la Encuesta CEP sobre la temática mapuche

Un 58% de los mapuches cree que no se justifica el uso de la fuerza para reclamar tierras, mientras que un 33% piensa que sí en algunas circunstancias. Este es uno de las principales resultados de la Encuesta CEP sobre “los mapuches rurales y urbanos hoy”publicada este martes.

En esta oportunidad fueron entrevistadas 1.493 personas que se autodefinen como mapuche y 1.606 que se consideran no mapuche, pero que viven en los mismos lugares. Algunas de las cifras que llaman la atención son las diferencias que se producen entre los mapuches rurales y urbanos; y, por otra parte, que la restitución de las tierras sigue siendo la política con la que el Estado debería reparar o compensar al pueblo mapuche.

“Aún existen personas que en un porcentaje no menor de aquellas que se dicen descendiente de mapuche justifican la violencia en todo evento. Es una situación compleja, significa que el lavado de consciencia y el triunfo de adoctrinamiento de los grupos extremistas ha sido exitoso“, comenta el presidente del Movimiento Paz en La Araucanía.

– En 2006 un 37% de los mapuches creía que no se justificaba el uso de la fuerza para reclamar tierras, diez años después esta cifra subió a un 58%. Sin embargo, el 68% piensa que hoy la situación en La Araucanía es menos pacífica que hace una década. ¿Por qué cree que se da este escenario?

– Que ellos no justifiquen la violencia es parte también del sentirse chilenos. No creo que haya nadie bien nacido en este país que justifique los métodos que se están ocupando hoy, que son extremadamente violentos, que han sido declarados como la carta de navegación de la Coordinadora Arauco-Malleco (CAM). No hay que olvidar que Héctor Llaitul lo viene señalando hace mucho tiempo. Los mismos grupos que aparecieron en televisión hace unos días dicen que no hay ninguna posibilidad de conversar ni llegar a ningún acuerdo que no sea la lucha armada. Y eso remonta a los chilenos a lo que fue el MIR y a lo que fue Miguel Henríquez.

– En el estudio se señala que todavía hay un 33% de los mapuches que justifica la fuerza en algunas circunstancias e incluso un 8% la justifica siempre…

– Para mi gusto eso es lo más grave de esta encuesta. Aún existen personas que, en un porcentaje no menor de aquellas que se dicen descendiente de mapuche, justifican la violencia en todo evento. Es una situación compleja, significa que el lavado de consciencia y el triunfo de adoctrinamiento de los grupos extremistas ha sido exitoso. Esto lo vemos no sólo en el pensamiento de estas personas, sino que también en que los atentados siguen todos los días. Sin ir más lejos el martes hubo una serie de ataques violentos y ellos ven eso asociado a un éxito. Al día siguiente resulta que renuncia el ministro del Interior y siguen desestabilizando. La propuesta de estos grupos es llegar al quebrantamiento del modelo neoliberal, pero sin ninguna propuesta tampoco. Entonces eso significa que el adoctrinamiento que han venido haciendo estos líderes negativos ha tenido un éxito rotundo. Aún cuando tengan a un 1% de la población creyendo en eso sigue siendo un éxito. Eso pasa porque cuando no hay liderazgos políticos claros ni definiciones políticas claras, obviamente los líderes negativos que buscan salidas de esta naturaleza se van justificando y van ganando espacio.

– ¿Por qué cree que en esta encuesta se dan tantas diferencias entre el mapuche urbano y el mapuche rural? Por ejemplo, el 10% del mapuche urbano dice que el uso de la fuerza para reclamar tierras se justifica siempre versus el 5% del mapuche rural.

– Porque las personas que están en el campo entienden que la vida ahí va más allá de simplemente tener tierras, que significa muchas más cosas, como responsabilidad, trabajo, esfuerzo. A las personas que viven en la ciudad les han vendido que con la tierra tienen la solución a todo, que es sinónimo de recursos, de tener plata. Las personas que viven en el campo se dan cuenta que eso no es lo único y que para poder trabajar en cualquier país democrático se requiere la convivencia mínima; Estado de Derecho; cosechar, procesar y vender productos; hay todo un ámbito de producción que se requiere cuidar. Cuando ellos ven que eso se destruye, que ya no pueden tener siembra, que sus cosechas nadie se las compra, que nadie se atreve a meter una máquina cosechera en las comunidades; ellos ven que la violencia les hace un daño en el modelo productivo, en la forma de vida. Cuestión que no se ve en el pueblo.

– Esas discrepancias también se ven al analizar cuánto conflicto sienten que hay entre Carabineros con las comunidades, debido a que los mapuches rurales sienten que un 32%, mientras que en los urbanos asciende a un 48%.

– Por su puesto. No hay que olvidar que el carabinero en los sectores rurales lo es todo, es un amigo, a veces es un componedor, etc. En las ciudades se ha logrado introducir que el carabinero es simplemente represor, no se aprecia su función como sí se hace en el campo. Cuando uno tiene un apuro en el campo y estás solo en lugares apartados llega Carabineros ha ayudarte. Cuando te han robado animales que significan la utilidad o con lo que vas a vivir todo el año, Carabineros te ayuda. Es muy diferente la forma de vida que se tiene en el campo, esto a las personas que están en la ciudad les cuesta entender. Entonces los manejos políticos de estas personas lo están haciendo desde la comodidad de la ciudad y han convencido a todo el mundo que aquí lo que hay que hacer es tener tierras, que con eso vas a tener recursos y vas a solucionar tu vida poco menos. En el campo se entiende que eso no es así.

– ¿Qué ha llevado a que la percepción de la convivencia en la región sea menos pacífica que hace 10 años, tanto para mapuches como para no mapuches?

– La polarización ha sido extrema. Hoy la división entre mapuches y no mapuches es impresionante. Por ejemplo, el miedo de las personas a entrar a las comunidades. Antiguamente se distinguía, se decía cuál era complicada y cuál no. Hoy donde hay comunidades no se mete nadie a invertir, ni medianamente cerca. Hoy también el hecho de ser mapuche está ligado a que todos los miren con otros ojos por culpa de un grupo de personas que son terroristas ideologizados. Entonces este clima de polarización se hace mucho más tenso respecto de la vida en el campo de lo que ocurre en otros lugares.

– A su juicio, ¿quién es el gran responsable de que esto haya aumentado?

– La responsabilidad es muy amplia, pero también tiene un fenómeno en común que se está dando en Chile en diferentes ámbitos que dice relación con la falta de liderazgos políticos. Hoy al no haber liderazgos políticos empiezan a surgir los líderes negativos, las soluciones fáciles, caudillismos que tiene por objetivo soluciones a corto plazo y muy fáciles como la recuperación del territorio a costo de lo que sea. Entonces la responsabilidad no es del Estado propiamente tal, porque el Estado ha garantizado un ordenamiento institucional para todos los chilenos, pero las personas que ejercen esos liderazgos y la conducción política no han tenido la capacidad de hacerlo, se han dedicado a hacer ofertones políticos en base al sistema electoral.

 

FOTO: MINISTERIO DEL INTERIOR