En conversación con "El Líbero", el abogado constitucionalista de la DC señala que es partidario de que se realicen las reuniones locales previas a los cabildos, pero que "en ningún caso lo que ocurra ahí va a poder presentarse como la voluntad soberana del pueblo de Chile".
Publicado el 16.02.2016
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Este lunes 22 de febrero los miembros del Consejo Ciudadano de Observadores, equipo conformado por la Presidenta Michelle Bachelet para supervisar la realización de los diálogos ciudadanos del proceso constituyente, se reunirá por primera vez tras el período de vacaciones. Sin embargo, el presidente de la instancia, el abogado constitucionalista, Patricio Zapata (DC), tendrá que resolver un importante debate que se ha estado generando entre los miembros del Consejo desde hace algunas semanas.

Fue a mediados de enero que el gobierno, en el marco del proceso constituyente, difundió a los partidos, académicos y a los miembros del Consejo una propuesta sobre encuentros locales. Se trataba de reuniones ciudadanas que se realizarían previo a los cabildos regionales y que serían “autoconvocadas”, es decir, organizadas por cualquier grupo de personas o instituciones locales. La iniciativa generó inmediatamente críticas al interior de la instancia. Los principales reparos que manifestaron algunos integrantes del Consejo, fue la dificultad para fiscalizar dichos encuentros.

Las diferencias se han evidenciado durante estos últimos días. Incluso, algunos miembros de la instancia han afirmado que “no podemos garantizar la ejecución de los diálogos locales”.

Ante este escenario, Patricio Zapata, en conversación con “El Líbero”, analiza en profundidad el debate interno que se ha evidenciado con claridad en estas últimas semanas. Si bien explica que aún no está definida la postura del Consejo con respecto a este tema, afirma que él es partidario de realizar estos encuentros, siempre y cuando exista una manera de minimizar los riesgos planteados.

“Yo, en lo personal, creo que es posible y conveniente buscar una manera de minimizar esos riesgos, creo que existen maneras de hacerlo. Creo que perderíamos mucho si nos cerráramos a la posibilidad de tener encuentros locales que, por su propia naturaleza, deben tener una cierta autonomía, una cierta naturalidad”, explica. Asimismo, agrega: “Pero en ningún caso lo que ocurre en estos encuentros va a poder presentarse como la voluntad soberana del pueblo de Chile”.

Además, se refiere a las críticas que han surgido en el Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR), con respecto a los facilitadores de los cabildos. “Los facilitadores no son funcionarios del gobierno de turno, son ciudadanos de las más distintas vocaciones políticas, gente de regiones, mujeres, hombres”, señala.

– Se ha generado un debate al interior del Consejo de Observadores, por la propuesta del Ejecutivo sobre los encuentros locales, reuniones ciudadanas previas a los cabildos regionales. ¿Cuáles son los principales reparos? Han dicho que serán difíciles de fiscalizar…

– Primero aclaro que todavía no existe una opinión del consejo. Algunos consejeros a título individual han planteado la dificultad práctica de fiscalizar o asegurar que cada uno de estos múltiples encuentros locales satisfaga ciertas exigencias de neutralidad, de amplitud. Yo, en lo personal, creo que es posible y conveniente buscar una manera de minimizar esos riesgos, creo que existen maneras de hacerlo. Creo que perderíamos mucho si nos cerráramos a la posibilidad de tener encuentros locales que, por su propia naturaleza, deben tener una cierta autonomía, una cierta naturalidad. Por su propia naturaleza no pueden ser tan formales. Yo no tengo todavía respuestas específicas, como consejo tenemos que pensar ideas al respecto, pero el desafío es encontrar maneras de velar por el buen funcionamiento de estos encuentros, sin llegar a la solución, que me parece demasiado drástica, que es privarnos como país de la oportunidad de tener estos encuentros. Mi posición es que es posible encontrar fórmulas de resguardo.

– ¿Cuáles son las maneras de minimizar esos riesgos? ¿Cuáles serían las formas de resguardo?

– Lo primero es que si tú entiendes que lo que va a ocurrir en esos encuentros locales es que tú vas a captar una opinión, pero que eso no va a tener efectos vinculantes sobre la acción del Estado, ninguna pretensión de soberanía, eso ya debiera calmar un poco algunas de las inquietudes. Segundo, tú puedes pedirles a las personas que organicen la actividad que dejen registro de lo que ocurrió, cuánta gente asistió. El punto es que si uno tiene claro que no son reuniones donde se toman decisiones políticas a nombre del pueblo de Chile, si ése fuera el sentido de la reunión, tú deberías tomar realmente muchos resguardos, para evitar que un sector se arrogue. Si tú vas a tener encuentros en que se va a reunir gente, y lo que se concluya en esos encuentros va a ser presentado ante el resto del país como la voluntad del pueblo de Chile, si fuera eso lo que estuviéramos pensando, obviamente hay que ser extremadamente cuidadoso, para evitar que un grupo chico más organizado, sea arrogue la voz del país en su conjunto. Pero no es eso lo que estamos hablando.

– ¿Cómo se plantean estos encuentros entonces?

– Estamos hablando de encuentros donde tú recoges una opinión, eso va a ser tomado en cuenta, va a tener un peso, pero no es vinculante. ¿Cuánto peso va a tener? No lo sabemos, depende de cuánta gente se involucre, de lo bien que se haga. Si son pocos encuentros, con baja participación, y fracturados por discrepancias, el efecto político de todo esto va a ser bajo. Al contrario, si son amplios, masivo, si no hay polémicas o denuncias, el peso de todo esto va a ser muy grande. Pero en ningún caso lo que ocurre en estos encuentros va a poder presentarse como la voluntad soberana del pueblo de Chile. Porque para que se exprese la voluntad soberana del pueblo de Chile, hay ciertas reglas, hay elecciones, servicio electoral que las fiscaliza, para evitar que un grupito se arrogue y se tome la representación de todos nosotros.

– Si los encuentros locales se aprueban tal como están, ¿cuáles son los principales efectos?

– Lo que existe hoy es una propuesta y está en el proceso de ser enriquecida con comentarios. El gobierno nos hizo llegar hace un mes un primer texto, hemos pedido más profundización. Nos vamos a juntar en febrero a hincarle el diente en la mecánica de estos encuentros. Lo que hay es una propuesta. Creo que tenemos que buscar maneras de responder estas dudas, pero sin cerrarnos a la oportunidad que significa tener estos espacios de conversación, que yo los encuentros muy valiosos.Tenemos el desafío de encontrar esos resguardos, pero la clave es equilibrar los resguardos, que son importantes, con las oportunidades. Si son sólo resguardos, y lo único que nos mueve es el temor, podemos tener una cuestión tan menguada, tan tímida, que no sirve. Y por otro lado, no por tener estas oportunidades, vamos a dejar de tener resguardos. Ahí está el delicado equilibro. Demasiados resguardos, te matan, muy pocos resguardos te liquidan. Los resguardos tienen que ser también proporcionados.

“Los facilitadores no son funcionarios del gobierno de turno”

– Durante el fin de semana, se informó en la prensa que el Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR) planeaba “desautorizar” a los facilitadores de los cabildos, debido a que, a su juicio, no podían ser dirigidos por funcionarios de gobierno. ¿Qué le parece?

– No me gustaría responder o comentar una noticia muy esquemática, indirecta, es una información sobre lo que estaría pensando hacer el FPMR, no es bueno entrar a comentar cuestiones que tienen este carácter esquemático. Dicho eso, sólo puedo decir en torno a lo que vi en la prensa, los facilitadores no son funcionarios del gobierno de turno, son ciudadanos de las más distintas vocaciones políticas, gente de regiones, mujeres, hombres. Entonces en la nota se decía, que el FPMR no iba a aceptar que funcionarios de gobierno fueran a controlar estas actividades. A nadie le gustaría, nadie estaría cómodo si estos diálogos fueran dirigidos por funcionarios de gobierno. Pero resulta, que los facilitadores no son funcionarios de gobierno, van a prestar un servicio remunerado, la idea es que hagan un trabajo profesional.

– ¿Cómo será el trabajo de los facilitadores?

– No son funcionarios de gobierno, son ciudadanos de muy distinta visiones, les va a pagar el Estado de Chile, porque el Congreso aprobó una glosa para pagar esto, le estamos pagando todos los chilenos. Van a estar tres meses y medio dedicados a esto. Una vez que estas personas inicien las reuniones, van a mostrar que no tienen ninguna idea de dirigir las cosas en una dirección determinada, no van a censurar, van a facilitar la conversación.