Presidente de RN post debate por gratuidad: “Pensar en acuerdos importantes a futuro se hace muy difícil si la Nueva Mayoría insiste en la pequeñez política”

En conversación con "El Líbero", Cristián Monckeberg analiza el debut de Chile Vamos durante la tramitación de la ley de gratuidad y realiza una auto crítica del rol que jugó la oposición. "No estaba definido por Chile Vamos el objetivo a la hora de sentarse a conversar con el gobierno. Yo creo que eso generó el desorden inicial",...
En conversación con "El Líbero", Cristián Monckeberg analiza el debut de Chile Vamos durante la tramitación de la ley de gratuidad y realiza una auto crítica del rol que jugó la oposición. "No estaba definido por Chile Vamos el objetivo a la hora de sentarse a conversar con el gobierno. Yo creo que eso generó el desorden inicial", afirma.
Publicado el 26.12.2015
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Hace una semana se realizó el lanzamiento de Chile Vamos como nueva coalición de oposición en un amplio encuentro en el ex Congreso Nacional. Sin embargo, tres días después el conglomerado enfrentó su verdadero debut durante la votación de la ley corta de gratuidad 2016, donde en la etapa inicial sus miembros no lograron llegar a un postura única.

Durante esos días, los presidentes de los partidos de Chile Vamos junto al diputado Jaime Bellolio (UDI), llevaron adelante intensas negociaciones con el gobierno para que se incluyera en el régimen de gratuidad a los Centros de Formación Técnica (CFT) e Institutos Profesionales (IP). Y así fue.

El presidente de RN, Cristián Monckeberg, en conversación con “El Líbero”, analiza el debut de Chile Vamos como oposición, revela las conversaciones con el Ejecutivo y también realiza una autocrítica.

“Si hubo algún error, puede ser mas bien estratégico. No estaba definido por Chile Vamos el objetivo a la hora de sentarse a conversar con el gobierno. Yo creo que eso generó el desorden inicial”, dice Monckeberg y agrega que “unos quería rechazar, otros aprobar, otros ir al Tribunal, hubo una ausencia de definir el objetivo previo, antes de sentarse a negociar. Por los apuros, por la inexperiencia, cada partido definió su objetivo, pero no hubo un objetivo colectivo definido y eso creo que faltó”.

Monckeberg realiza un balance positivo debido a que el acuerdo con el gobierno se cumplió, pero, a la vez, explica que pudo haber sido fatal para la oposición no haber logrado una postura común.

“Si Chile Vamos no hubiese logrado una postura única en cuanto a la gratuidad, esto pudo haber sido debut y despedida. Pero creo que pasamos bien la valla”, afirma.

-¿Cuál es su evaluación del debut de Chile Vamos como bloque opositor frente a un proyecto emblemático del gobierno?

-Cuando nosotros conformamos Chile Vamos, señalábamos que teníamos que tener un sentido de coalición política y no que cada uno jugara por su lado. Y recién lanzado Chile Vamos nos encontramos de sopetón con un desafío cuesta arriba, que era ordenar una coalición en los votos en el Congreso, que creo que no hay cosa más difícil. Haciendo un balance, finalmente fue positivo, porque hubo debate, hubo posturas diferentes, hubo desorden en algún minuto, pero finalmente la historia concluyó bien, con un acuerdo con el gobierno, que era lo que buscábamos, que acogiera los puntos nuestros que había señalado también el Tribunal y también dar una sensación de orden al momento de mostrarnos como coalición.

-Usted realiza un balance positivo, porque finalmente se logró acuerdo con el gobierno y la oposición se coordinó, pero menciona que hubo desorden en la primera etapa. ¿Cómo se explica que en RN hayan votado de tres maneras diferentes la ley corta el pasado martes en la Cámara?

-Esto partió errático desde un principio cuando en la comisión de Hacienda de la Cámara se vota a favor y al día siguiente se anuncia por los mismos que el voto es de abstención. Y se inicia un período de negociación con el gobierno y en paralelo cada una de las bancadas resolvió cosas distintas: una votar a favor, la nuestra; y la otra, la UDI, abstenerse. El caos fue inminente, sobre todo pensando en los apuros que le puso el gobierno, que también estaba muy desordenado. Porque nosotros llegamos a una acuerdo y ellos tampoco fueron capaces de cumplirlo con sus jefes de bancada de la Nueva Mayoría. Más que como se explica, acá lo que hubo es el ejercicio de discusión y de debate al interior de una coalición, que finalmente termina ordenado. Los partidos tomaron sus decisiones autónomas, pero finalmente fuimos capaces de ser generosos, ambos partidos y también Evópoli y el PRI, logramos terminar ordenados.

-¿Cuáles fueron los costos para Chile Vamos?

-Cuando uno hace el balance no veo costos, veo un buen ejercicio respecto de una coalición y de un trabajo en equipo de una coalición que debía demostrarse ordenada a días de haber debutado como tal. Yo al revés, lo veo como un ejercicio positivo de cómo se discuten las cosas al interior de una coalición política, que no tiene por qué ser todo ordenadito, porque es imposible. Pero finalmente hubo un buen resultado. Más que costos, lo que hubo fue un ejercicio positivo que terminó bien, con una postura común, que era lo que más nos interesaba.

-¿Hubo errores? ¿Realizan una autocrítica?

-Más que errores, los problemas que enfrentamos y que llevaron a un desorden inicial, estuvieron dados por el apuro y por el  fallo tardío del TC, si bien no es culpa del Tribunal, y por un apuro gigantesco del gobierno en presentar el proyecto de ley, dado que los plazos se le vencían. En ese contexto, se entiende que la coalición haya tenido un traspié, un desorden inicial que terminó de buena manera. La conclusión que uno saca, es insistir más en un debate interno que permita llegar a una postura única y creo que eso en la Cámara no se produjo, sí se produjo en el Senado. Al existir dos bancadas fuertes en la Cámara y no debatir conjuntamente, hizo que hubiera posturas distintas.

-¿Pero, en concreto, ¿se cometió un error importante?

-Sí hubo algún error puede ser mas bien estratégico. No estaba definido por Chile Vamos el objetivo a la hora de sentarse a conversar con el gobierno. Yo creo que eso generó el desorden inicial. Unos quería rechazar, otros aprobar, otros ir al Tribunal, hubo una ausencia de definir el objetivo previo, antes de sentarse a negociar. Por los apuros, por la inexperiencia, cada partido definió su objetivo, pero no hubo un objetivo colectivo definido y eso creo que faltó.

– A usted le tocó negociar directamente con los ministros. ¿Había apertura para un acuerdo?

-Yo de los ministros tengo buena impresión, ellos hicieron un esfuerzo importante por llegar a un entendimiento. Hubo una pequeñez política por parte de la Nueva Mayoría, si esto no se arregló en la Cámara, fue porque la Nueva Mayoría no quiso darnos el punto de que nosotros también estábamos contribuyendo a solucionar este problema. Lo que hubo fue una pequeñez política y un egoísmo político gigante de la Nueva Mayoría, que hizo que esto se prolongara. Yo veo ahí un punto muy débil y así se hace muy difícil avanzar. Para adelante, pensar en acuerdos importantes se hace muy difícil si es que la Nueva Mayoría insiste en la pequeñez política y en sacar una ventaja de un día respecto de una coalición con otra.

-¿Cuál es la siguiente etapa para Chile Vamos? ¿Dónde concentrarán sus esfuerzos?

-Si Chile Vamos no hubiese logrado una postura única en cuanto a la gratuidad, esto pudo haber sido debut y despedida. Pero creo que pasamos bien la valla. El objetivo por delante, consolidar la coalición, enfrentar debates políticos que se vienen conjuntamente como el de regionalización, elección de intendentes y nueva Constitución y para eso estamos trabajando. Y el más importante de todos, las elecciones municipales, decidir dónde van a haber primarias, enfrentarlas con candidato único y con un ambiente de unidad. Esos son los desafíos que se nos vienen por delante y que van a hacer que la gente evalúe mal o bien una coalición que está naciendo.

 

FOTO: AGENCIA UNO