En conversación con "El Líbero", Juan de Dios Fuentes sostiene que "la violencia se ha incrementado" en la zona y que no han recibido ningún llamado para reunirse con la Mandataria en el contexto de su visita a la región el día de hoy.
Publicado el 26.12.2016
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Este lunes la Presidenta Michelle Bachelet viajará por cuarta vez a la región de La Araucanía. Sin duda, el conflicto en la zona ha sido uno de los flancos permanentes en su segunda administración; no sólo por los cambios de Intendente -primero asumió Francisco Huenchumilla (DC), luego Andrés Jouannet (DC) y hoy Miguel Hernández (DC)- sino que también por los roces que ha generado el tema. Hace aproximadamente un año la Mandataria viajaba por segunda vez en medio de una fuerte tensión con el en ese entonces ministro del Interior, Jorge Burgos, quien finalmente dejaría el cargo.

juan-de-dios-fuentesEn julio pasado La Moneda decidió crear una Comisión Asesora Presidencial, encabezada por monseñor Héctor Vargas, con el fin de idear una estrategia para impulsar el desarrollo de la región y tratar el conflicto mapuche. Recién el jueves pasado el ministro del Interior, Mario Fernández, en una visita a la zona recibió un informe preliminar con algunas conclusiones.

En este contexto en conversación con “El Líbero” el presidente de la organización Paz en La Araucanía, Juan de Dios Fuentes, señala que este 2016 ha sido “un año más, en que todo sigue exactamente igual, la violencia se ha incrementando, se han producido atentados en zonas en que no habían habido antes, han aumentado los asaltos con connotación indígena”. Además comenta que no han recibido un llamado por parte de la Mandataria para reunirse con ellos.

– ¿Cuál es el balance que hacen del año 2016 en la región?

– Un año más en que todo sigue exactamente igual, la violencia se ha incrementando, se han producido atentados en zonas en que no habían habido antes y han aumentado los asaltos con connotación indígena -que son aquellos que se realizan para, probablemente, financiarse- y ausencia absoluta de liderazgo político. Hoy no tenemos ninguna directriz, esperanza, ni salvedad en este gobierno que nos permita pensar qué va a pasar para adelante. Este año como gran novedad -a pocos meses de terminar su gobierno- la Presidenta Michelle Bachelet instauró un mesa asesora presidencial, que de a poco le fueron llamando mesa de diálogo de forma errónea, porque es una instancia instaurada a dedo. Nos parece presuntuoso porque, primero, la solución no va a salir de ahí, toda vez que no hay representantes de todos los gremios y mundos de la región de La Araucanía y, segundo, porque tampoco se ha dado la posibilidad a las víctimas de tener participación en los consensos. Se nos invitó a ser escuchados -decidimos no ir-, por tanto carece de legitimidad desde todo punto de vista, sobre todo de representación.

– ¿Por qué decidieron no participar?

– Porque se nos invitó pero sin derecho a voto. Esta se ha llamado mesa de consenso, democrática, amplia; pero no tiene ninguna de esas características. De los 20 integrantes, 19 son ligados al mundo indígena. Las primeras conclusiones que se han filtrado son tremendas, se habla incluso de reestructurar la historia. Se da en un momento inoportuno. Además, porque esperábamos que esto se hiciera al inicio del gobierno, pero no al final, cuando no hay ninguna capacidad de maniobra. Los Intendentes que estuvieron se fueron de candidatos, entonces tampoco nos da garantías de nada. Monseñor nos invitó y conversamos, le pedimos encarecidamente que si nosotros participábamos lo hacíamos, pero con derecho a voto -poder participar de los acuerdos-,  lo que se nos negó categóricamente, él nos dijo que por ningún motivo. Así que decidimos no ir.

– ¿Cuál es la evaluación que hacen del gobierno?

– Ni siquiera puede ser mala, es un gobierno inexistente; a pesar del lío que hay en esta región -el tremendo conflicto que existe-, estuvimos no sé cuántos días sin Intendente, el anterior (Andrés Jouannet) se fue de candidato a diputado y se mantiene en la mesa de diálogo en su calidad de candidato; o sea la persona estuvo acá no para representar a la Presidenta ni para tomar directrices en terreno, sino que se mantuvo haciendo campaña. La verdad es que ha sido una ausencia de gobierno muy larga. Pero lo que nosotros hemos rescatado de esto, es que tenemos que sobrevivir como sea este tiempo; de acá hasta que termine este gobierno y esperar que el próximo, sea de quien sea, los candidatos presidenciales se dignen a tener alguna propuesta de solución para la región, que permita salir de la violencia en que estamos.

– ¿Cuál fue el rol de los intendentes que estuvieron como Francisco Huenchumilla y Andrés Jouannet? ¿Y cuál será el que tendrá del nuevo Intendente Miguel Hernández?

– Francisco Huenchumilla, rápidamente mostró su corazón y su intención de generar aún más este conflicto; hablaba de abrir el enfermo y mostrarlo; bueno, lo logró y mostró muy bien la profunda herida pero a un costo impresionante. No hay que olvidarse que él era un Intendente que llamaba por la prensa a que los agricultores tenían que entregar sus campos, por lo tanto fue tremendamente violento para nosotros, ya que era una persona que no representaba a todos los chilenos sino que fue el representante de un pueblo en particular, que es minoritario en esta región. Después vino el Intendente Jouannet, que poco y nada sabía de este tema, fue muy teórico, citaba a muchos autores, pero en la práctica no hizo nada que pudiera resolver este tema, tampoco fue capaz de crear lazos de conversación -por lo menos Huenchumilla nos invitaba a conversar-, por lo tanto fue un cero a la izquierda. Y el que llegó, Miguel Hernández, me parece una persona muy honorable, un destacado político de la región, creo que tiene buenas intenciones, pero llega en un momento que no tiene ninguna capacidad de maniobra política. Están a meses de las elecciones, con un apoyo popular mínimo y él viene a mantener las cosas como están para poder salir de este tema, pero no es una persona que pueda hacer algo más. Insisto, no por su calidad personal, tengo la mejor opinión de él, sino por la condición política que está el gobierno en particular. La Presidenta vino a la región hace unos días y no se reunió con nadie que tiene que ver con este tema. Ha venido a turistear, a veranear -porque viene todos los años a eso-, ha visitado un par de escuelitas, pero en el tema fundamental de esta región -que está acabando con la inversión y la esperanza de las personas que están ligadas al mundo agrícola- no lo hace. Entonces, obviamente el Intendente va a estar en la misma situación.

– ¿Cuál es su opinión de la ley indígena?

– La ley indígena ha sido nefasta para este país, primero porque parte por discriminar positivamente y eso ha sido un error en todos los gobiernos del mundo. Se crean expectativas enormes para las personas que son de pueblos originarios y que no se pueden cumplir en un país que tiene los recursos que tiene Chile. Este país no tiene los recursos para darse el lujo de tener un fondo de tierra como ha tenido los últimos cuatro años. Es imposible. Por lo tanto, no cumple las expectativas de los pueblos originarios, ya que no cumplió su finalidad de eliminar la pobreza en el mundo indígena- porque al contrario, se incrementó-, no perseveró la cultura como se pretendía -menos personas hablan mapudungun, que era una de las cosas para que se creó esta ley-, por lo tanto en más de treinta años demostró ser absolutamente ineficiente, generar desigualdad y lo que es peor, incentivar la violencia a través del 20 b, que es el artículo que permite la compra de tierras cuando hay conflictos. Entonces obviamente que ha sido un trampolín para generar una especie de lucha de clases;, no lo sé, permite incentivar la violencia, ha creado un conflicto artificial. Para mi gusto debería derogarse. También esta ley ha producido la interdicción absoluta de los mapuches, ellos no pueden vender, arrendar, hipotecar, no pueden hacer nada, respecto de lo que es su propiedad y eso los deja fuera de los procesos productivos y los mantiene en la pobreza absoluta, los hace vivir en una suerte de comunidad -teoría creada en Santiago, sin conocer el mundo indígena- que los obliga a ser espectadores de su tierra, no son personas que puedan hacerla trabajar.

– Hoy la Presidenta Michelle Bachelet viaja a la región. ¿Cómo cree que va afectar su visita?

– Yo creo que es nula, que no afecta positiva ni negativamente; la Presidenta no tiene nada que venir a anunciar, hoy día no ha demostrado nada, y lo que quiera anunciar, es tarde. Está terminando su gobierno, hemos visto su incapacidad para resolver los problemas, entonces que venga a traer algún anuncio que sea importante o relevante para las políticas que están generando la violencia, yo no lo creo. Pienso que hace esta visita para justificar sus vacaciones en Caburga en un mes más -como todos los años- pero no creo que venga con ningún anuncio importante. Los resultados de la mesa asesora presidencial los veremos, pero insisto, es una mesa viciada, que está políticamente guiada, ya que las personas que la integran están elegidas por la misma Presidenta de la República, entonces van a resolver lo que ella quiere escuchar.

– ¿Se van a reunir con la Mandataria?

– Nosotros no, porque no nos ha invitado ni ella ni el Intendente.

– En las otras visitas que ha hecho la Mandataria a la zona. ¿Se ha reunido con ustedes?

– Nunca, jamás. En una oportunidad se invitó con nombre y apellido a cuatro víctimas a una reunión, pero no se permitió que entraran los representantes de las víctimas ni los gremios, ni las asociaciones, ni nada de eso.

– ¿Por qué creen que la Presidenta no se ha reunido con ustedes?

– Mi opinión personal, es que creo que la Presidenta quiere este proceso -no digo que quiera la violencia, no creo que nadie quiera eso-, que es una especie de reforma agraria disfrazada; pienso que parte de su ideología es muy cercana a esto, entonces a ella le interesa que esto pase. Insisto, no quiero ser injurioso con la Presidenta, a ella obviamente no le gusta la violencia ni los muertos ni las cosas que han ocurrido, pero sí desde el punto de vista ideológico en la región.