Soledad Teixidó analiza el preocupante panorama que existe en cuanto a los avances en sustentabilidad en el país. Además, da su opinión respecto al mundo empresarial, donde cree que existe falta de liderazgo.
Publicado el 17.04.2016
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Jorge Awad, Hermann von Mühlenbrock, José Joaquín Brunner, Cristina Bitar, Francisco Ruiz-Tagle, Álvaro Caballero, Margarita María Errázuriz, son parte de los 70 líderes empresariales y de la sociedad civil que asistieron en julio del año pasado a las Mesas Redondas de Sustentabilidad Empresarial, una instancia organizada por la Fundación PROhumana.

Esta actividad tiene como objetivo que los asistentes reflexionen sobre este concepto y así poder saber cuál es la mirada que se tiene sobre la sustentabilidad. Para analizar los resultados y cuáles son las principales conclusiones del ejercicio, “El Líbero” conversó con la presidenta ejecutiva de la institución, Soledad Teixidó, quien explica que aún queda mucho por avanzar en esta materia en Chile. “Tenemos que dar un gran paso en lo que significa hoy día gestionar los negocios dentro de un paradigma de gestión sustentable, porque si no el rol del mundo privado en el desarrollo de las sociedades es demasiado irrelevante”, comenta.

– Al leer el informe sobre las Mesas redondas, da la impresión que se ha avanzado en la comprensión de la sustentabilidad empresarial, pero no en su implementación. Incluso se señala que existe un discurso aprendido por parte de los empresarios… 

– Como nosotros lo decimos en las conclusiones y lo dicen ellos mismos, es que hay una sustentabilidad que tiene una característica en un gran número de empresas que es muy reactiva. Eso es lo más relevante que ellos expresan. El empresariado con el pasar del tiempo ha ido adquiriendo conocimiento y ha ido aprendiendo que tiene que generar un cambio en su modo de gestionar los negocios. Y en ese sentido va siendo muy riguroso. Pero algunas empresas generan un proceso reflexivo en torno a lo que significa ese reporte de sustentabilidad y cuál es el valor que le da a su propio negocio. Sin embargo, existe un gran grupo que más bien está reaccionando a las demandas que están teniendo en relación a esta sustentabilidad o responsabilidad social empresarial. Por ejemplo, lo que está pasando en Unilever a nivel global es una propuesta que hace el CEO -que es alabada por el directorio- de cómo ellos proyectan Unilever de aquí a 20 años haciendo un aporte a la sociedad. Eso tú no lo ves aquí hoy en día.

– ¿Por qué no se da eso en las empresas en Chile? 

– Porque es un país que todavía se queda instalado en los lugares cómodos y por eso estamos viviendo esta crisis política y empresarial. Esa crisis no es de ahora por las reformas, sino que empezó hace unos cinco años cuando comienzan las primeras marchas de los estudiantes, cuando empiezan estos primeros movimientos fuertes, o la marcha en contra de HidroAysén que fue un hecho súper relevante. Por ejemplo, esa protesta el mundo empresarial no supo visualizar lo que significaba, que en el fondo era el planteamiento frente al desarrollo que tienen los chilenos.

– Ha costado que el concepto de la sustentabilidad se integre en nuestro país…

– Ha costado mucho, porque el mundo empresarial y político ha sido muy reticente a alinearse con el modelo de desarrollo global de los países desarrollados, es decir, de la Unión Europea, que han sido países de avanzada en estas temáticas; y también de líderes que han ido planteando cuáles son las acciones que debe hacer un Estado para que ocurra eso también. Esto tiene que ver con políticas de incentivo. En este tema recuerdo una entrevista que le hicieron a Guillermo Larraín, donde él dijo que el modelo económico en cierta medida se agotó. Yo creo que se agotó hace bastante rato. Era un modelo de crecimiento donde no supimos anexarle otras variables, el mundo empresarial no supo. Cuando como PROhumana les dijimos que había que generar diálogo con las comunidades, no lo consideraron en su momento importante; cuando les planteamos el cambio climático, no les pareció relevante; cuando les planteamos que había que incluir a la mujer, tampoco les pareció relevante. Estas mesas redondas de sustentabilidad demuestran, y fue lo que buscamos nosotros el año pasado, por qué estábamos viviendo esta crisis en torno al mundo empresarial.

– ¿Y cuál fue la respuesta que obtuvieron?

– Falta un cuestionamiento profundo a cuál es la ética empresarial que vamos a tener en nuestro país. Por ejemplo, cuando se da la discusión ahora de los paraísos fiscales, la discusión es si es legal o no es legal tener un paraíso fiscal. La discusión debería ser lo que anunció la Unión Europea de que van a empezar a generar una estrategia para evitar la evasión de impuestos que hay justamente por los pagos que se están dando en Europa. Esa discusión no está en Chile y tampoco en el mundo político. Lo que hemos visto en cuando a la sustentabilidad es que el estancamiento que existe se da porque es muy difícil avanzar, se da un paso, pero se hace algo y se retroceden dos pasos.

– Entonces, ¿es un escenario deprimente?

– No es deprimente, es la triste realidad de nuestro país. Uno se puede parar en el mundo desde lo negativo o desde lo realista, pero con la esperanza de que podemos mejorar las cosas. PROhumana se para desde ese lugar, no nos contamos cuentos y tampoco le contamos cuentos al otro. Sin embargo, si queremos avanzar como país tenemos que dar un gran paso en lo que significa hoy día gestionar los negocios dentro de un paradigma de gestión sustentable, porque si no el rol del mundo privado en el desarrollo de las sociedades es demasiado irrelevante.

– ¿Y cómo se da ese proceso? En las conclusiones del informe se decía que no había un proyecto a largo plazo…

– Hay una ausencia de proyecto a largo plazo y cuando decimos que este discurso se pone afuera, es porque dicen que otros tienen que hacerlo o los jóvenes. Cuando nosotros lanzamos las mesas, invitamos a cinco jóvenes líderes empresariales y en un minuto se dio esta discusión y uno de ellos dijo que la formación que tuvo como ingeniero comercial no está muy lejos de la que tuvo el resto de las generaciones. La diferencia es que él piensa distinto. Entonces se debe generar un proceso reflexivo de 360° de una institución y eso es una planificación estratégica en cualquier organización, pero se debe tomar con una valentía de un proceso de transformación. Y eso es lo que nos falta en Chile. Nosotros somos una sociedad de personas que quieren mantener el statu quo todavía. Este cambio en sustentabilidad va a ser súper rápido, porque hay una tecnología que nos está acompañando, que le ganó a los que no quieren cambiar. Además, producto de los comportamientos que han habido, se viene un nivel de regulaciones que ni si quiera nos hemos imaginado, porque vamos a tener que refundar los modos en cómo nos relacionamos, porque se fue a un extremo. Eso está generando una tensión social que es peligrosa, que trasciende ideologías políticas. Si yo fuera del mundo empresarial pondría atención, y si estoy en una situación de poder tomaría un liderazgo mucho más responsable. No sé qué están esperando los líderes empresariales y los líderes políticos.

– ¿Qué rol juega el gobierno en este tema?

– El rol de nuestro gobierno, comparado con gobiernos que sí han establecido una política de sustentabilidad y han armonizado esto con la visión de país, está súper ausente. Nosotros tenemos una deuda histórica. Hay acciones sueltas, pero no hay una mirada donde uno va generando esos acuerdos y eso tiene que ver con incentivos que no se han llevado a cabo, con medidas que se hagan y también con la propia gestión del gobierno. Si uno mira el vacío ambiental que tiene Codelco es una vergüenza, y no hay ninguna acción respecto a eso. El año pasado a todas las empresas del Estado se les pidió que había que hacer un reporte de sustentabilidad y que tenían que empezar a hacer algunas acciones, recién ahora. El gobierno es uno de los grandes contratistas que tiene a personas sin contrato y así podemos seguir con prácticas ambientales, y otras cosas. Estoy hablando de cosas básicas de la sustentabilidad que ni si quiera el gobierno ha resuelto.

– ¿Este poco compromiso se arrastra en todos los gobiernos?

– Yo creo que es una suma de distintas acciones que se han ido dando como parte del proceso, pero de que tenemos una ausencia histórica de una visión de lo que significa una sustentabilidad integral o crecimiento verde que se habla en los países nórdicos, la tenemos. Tenemos cero participación de líderes en esas actividades y eso tiene que ver justamente con una propuesta política que está ausente, que no está en el debate.

– ¿Qué ocurre si nos comparamos con el resto de Sudamérica?

– No es bueno compararse con nuestros vecinos, porque no tenemos buenos ejemplos. A mí me gustaría compararnos con países nórdicos y miembros de la OCDE, y ahí estamos lejos. Nos falta mucho. Es una pena, porque está todo para poder hacerlo. Chile es un país con gente súper trabajadora, comprometida y existe la voluntad de hacerlo.

– ¿Qué es lo que falta?

– Liderazgo, tenemos ausencia de liderazgo empresarial. Si tú ves los discursos no está esa visión de proyecto país.

– En esta ausencia de liderazgo se suma la crisis de legitimidad y al ver las conclusiones del informe que elaboraron aún existe mucha lejanía entre el empresario y la comunidad…

– A mí me gustaría que ocurrieran acciones por parte de ellos. Basta de excusas, tenemos que movernos a liderazgos consistentes, con valor, con ética, ambiciosos, valientes; que hagan una propuesta país, pero se comprometan con acciones, las lleven adelante y asuman los riesgos. En este país el que opina diferente es excluido. Hay una falta de cultura ampliada de lo que significa construir sociedad y liderar.

 

– Y desde que empezó PROhumana en 1998, ¿cómo han visto ustedes el avance en esta materia?

– Cuando empezamos esto era un tema que no estaba en la agenda empresarial. Lo que había en 1998 y lo que hay ahora… existe un mundo de diferencias. Lo triste es que con todos estos años y con todo el potencial que tenemos, el crecimiento y el reconocimiento a nivel global; es una vergüenza que no seamos un país mucho más articulado y más consistente en nuestras políticas de desarrollo. Nos hemos concentrado en un crecimiento, pero sin una mirada integral que es más allá de una reforma, que tiene que ver con concebir cómo se construye un país. Y para eso se necesitan líderes de los distintos sectores y generar diálogo, colaboración. Desde PROhumana vamos a seguir empujando y esperamos que los que están hoy en el liderazgo actual reaccionen o aparezcan otros. Es necesaria una renovación, porque si uno no ha tenido en la vida la disposición al cambio… esas personas no sirven para el liderazgo, se necesitan personas que tengan un liderazgo adaptativo. El mundo lo exige.