Se llama Tamoa Calzadilla, suma más de 20 años de experiencia y sufrió de manera directa el asedio contra los medios venezolanos. Vivió la censura y las ganas del gobierno de torcer la línea editorial hasta erradicar el escrutinio y la crítica. "Hoy en día muchas de las cosas que pasan en Venezuela no se conocen", sostiene.
Publicado el 20.03.2017
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Tamoa Calzadilla es venezolana y periodista merecedora de premios como el Maria Moors Cabot y el Gabriel García Márquez. Con 22 años de experiencia, al menos 15 de ellos los ejerció bajo la era de la revolución del ex presidente Hugo Rafael Chávez Frías. Es testigo de cómo el encargado de promover el “Socialismo del siglo XXI” empezó a asediar radios, canales de televisión y diarios, hasta instaurar su hegemonía comunicacional. Hablar mal de la gestión chavista es hoy una amenaza segura. Ella lo vivió de cerca, especialmente después que el equipo de investigación que lideraba publicara en 2014 —uno de los años más álgidos de protestas en contra de Nicolás Maduro, el sucesor de Chávez— un reportaje que desarmó por completo la versión oficial tras las muertes en las manifestaciones del 12 de febrero de 2014, día en que asesinaron a varios jóvenes por marchar.

Con el título “Con armas cortas atacaron a manifestantes”, la ahora extinta Unidad de Investigación del diario Últimas Noticias —que era uno de los más leídos del país—, se publicaron varios análisis de una serie de videos y fotografías proporcionadas por testigos amateurs y profesionales. Ahí quedó la prueba de que los asesinos fueron agentes del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) y no líderes de la oposición venezolana, como había asegurado Maduro. “Solamente una persona fue detenida. Después metieron a otro preso y al final juzgaron a dos. Pero hay mucha gente de la que disparó ahí que no fue ni procesada. La cadena de mando no tuvo responsabilidad y ahí te empiezas a dar cuenta que estás en un país sumamente peligroso”, dice la periodista.

Calzadilla, quien estuvo en Santiago para asistir al taller “Mujeres líderes en la sala de redacción”, dictado por la Fundación el Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI) y que fue parte de un conversatorio en la Universidad Católica el pasado jueves, vive desde hace año y medio en Miami, donde ahora es parte del equipo de Proyectos Especiales e Investigación de Univisión. “La verdad, yo nunca había pensado en emigrar. Pero el miedo y la paranoia me superaron”, asegura.

El día que decidió partir fue cuando llegó a su departamento y no estaba su computador. “Estaba en mi cuarto, no sé cómo se llevaron eso. No movieron nada en la casa, ni una sola cosa. Ahí dijimos que ya. Porque eso, sumado a que a mi esposo fotógrafo le quitaron su equipo cuando fue a hacerle fotos a Lilian Tintori en la cárcel de Ramo Verde (donde se encuentra preso su esposo Leopoldo López). Después tratamos de meter la demanda y ningún fiscal la agarró. Una ONG tomó el caso pero igual se veía que no íbamos a llegar a nada y a los tres meses de eso se metieron a mi casa y se llevaron la computadora. Y le dijeron a mi esposo que le quitaron la cámara por espionaje. Ya era el momento de irse”, cuenta.

– ¿En qué momento consideras que los medios empezaron a ser censurados?

– Todo empezó con el chavismo. Antes de cumplir el primer año de gobierno, Chávez empezó a mostrar su verdadera cara con respecto a los medios y a lo largo de todo su período hizo cosas como cerrar el acceso a la información pública, cerrarnos el acceso de los periodistas a la instituciones del Estado. A las cárceles, a los hospitales… Había oficios que mandaba el gobierno para que no se les permitiera la entrada a periodistas a los colegios, para que nadie les diera información. Después pasó que no nos dejaron entrar a Miraflores (casa de Gobierno), entonces las conferencias de prensa no se dieron más. Chávez nunca más hizo conferencias con periodistas venezolanos, eran solamente los extranjeros. En el tercer año empezó el acoso directo a periodistas, a medios de televisión. Empezó a usar la televisión y la radio de manera desmesurada con las cadenas. Después pasa lo de RCTV (en 2007), con la excusa de que al canal se le venció la concesión, pero  todo sabemos que fue una arremetida política. Cerró el canal con todos sus trabajadores; un espacio que no solamente era de periodismo crítico, sino que de tradición de programas como la “Radio Rochela”, que era un programa de humor político por excelencia.

– Después llegó la llamada “Ley Resorte” (Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión, instaurada en 2004 para regular contenidos)

– Exacto. Se empezaron a hacer leyes a la medida para callar periodistas y para callar medios. Ahí vino la arremetida política con más de 30 radios, entonces también programas de opinión importantes no solamente se cerraron, sino que empezaron a censurarlos. Y la arremetida mayor o la estocada final siento que empieza a cocinarse con la enfermedad de Chávez en 2011-2012, que es cuando empiezan las compras de medios, que fue una medida sumamente efectiva para ellos. Estos empresarios del lado del chavismo empezaron a cocinar un plan para adquirir los medios y de esa manera torcer la línea editorial a favor del Gobierno y de esa manera callarlos sin necesidad de hacer más escándalo o de hacer directamente un despido de parte del Ministro de Información de la época. Después de la muerte de Chávez se concretan las ventas de la Cadena Capriles (Últimas Noticias), de El Universal, de periódicos en el interior y comienza a cambiar dramáticamente la línea editorial y comenzamos a salir los periodistas críticos del Gobierno, se empezaron a acabar los equipos de investigación. En el caso de Últimas Noticias la presión fue horrible.

Cuando Tamoa renunció al diario, publicó una carta en la que denunciaba los cambios y presiones bajo el nuevo mando de tendencia chavista. Ahí explica, por ejemplo, que “las portadas ‘Maduro dice’, ‘Maduro promete’, ‘Maduro pondrá mano dura’, se convirtieron en pan de cada día. Sin embargo, el entonces director de El Mundo, Omar Lugo, no sucumbió. Siguió fiel al periodismo en el que creemos y tituló con una verdad imbatible, amparada en cifras de las reservas internacionales del propio Banco Central de Venezuela, por aquellos días de bajones de precios: ‘Las rebajas llegaron al BCV’. Eso le costó la cabeza”.

También cuenta cómo fue todo el proceso detrás de un reportaje que fue censurado y el que provoca su partida. Se trató de “Lo que hay detrás de las guarimbas”, que fue el resultado de una petición que hizo el nuevo director: el político David de Lima —con extensa relación con Chávez —, quien exigía sacar un reportaje de cómo todos los que estaban protestando en distintas partes del país eran pagados por la oposición. No existían tales datos, por lo que se hizo un trabajo que contaba como eran la manifestaciones, quiénes eran, cómo se preparan, sus redes de protección y los enfrentamientos diarios con la Guardia Nacional.

– ¿Cómo crees que Chávez logra una hegemonía comunicacional sin tantas leyes, sino con presiones?

– Bueno, así, con una presión directa. Es que lo de Chávez es un nuevo tipo de dictadura, es algo que nunca antes habíamos visto. A Chávez nunca le interesó la crítica. Chávez fue siempre un militar que nunca entendió de qué iba el periodismo, no lo toleró, como no lo tolera el chavismo en general, porque no creen en la democracia y la prensa libre es democracia, no creen en poder prender la luz, para que veas las cucarachas. Él no quería, el quería que estuviéramos en oscuridad y lo logró. Hizo todo, en eso fue muy efectivo, hizo todo para que viviéramos en oscuridad. Hoy en día muchas de las cosas que pasan en Venezuela no se conocen, lo conoces quizá por algunos medios extranjeros, por algunos portales que han nacido y que especialmente cuando se juntan hacen unas grandes alianzas y publican cosas. Pero lograron muy buena parte de lo que se propusieron. Chávez planificó muy bien cada estocada a los medios.

Ahora en Miami, con la llegada de Donald Trump en la presidencia, sus alarmas vuelven a prenderse. Y en toda entrevista que ofrece habla del tema y en Univisión hasta publicó un texto bajo el título: La advertencia de una periodista que dejó Venezuela por EEUU: No era el fin de la pesadilla”. Ahí cuenta todas las similitudes que para ella tiene con Chávez, especialmente después que Trump increpara al periodista de CNN, Jaime Acosta, en una conferencia de prensa. “Tú eres noticia falsa”, aseveró el mandatario estadounidense y no le permitió hacer la pregunta.

“Lo que ocurrió en la primera rueda de prensa de Trump advierte también el comienzo del nuevo camino: “tú eres noticia falsa”. Tú estás desinformada, chica. Tú de qué medio vienes. Tú no tienes derecho a preguntar más. A ti quién te paga. Tú no eres ético. Tú eres un mentiroso. Eres de la derecha apátrida. Digan la verdad… ¿Chávez? ¿Trump? Da lo mismo, es la brisa que anuncia un poderoso huracán”, escribe Calzadilla en el párrafo final.

 

FOTO GENTILEZA: DAVID MARIS.