Durante su primer gobierno, el PIB creció 3,3% pero el gasto estatal fue de 9,9% y, en esta administración, la economía subirá un 2,1% pero la billetera fiscal subirá sus gastos en 5,2%. Esta situación llevará a que el país duplique su deuda.
Publicado el 10.10.2016
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“Hay hartas señales primaverales” dijo la semana pasada el ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés, tras el crecimiento económico de agosto de 2,5%, célebre frase que se suma a otra que inmortalizó el subsecretario Alejandro Micco, quien aseguró que el crecimiento de 2,9% de diciembre de 2014 mostraba “brotes verdes que tenemos que cuidar”.

Otras famosas frases son el “punto de inflexión” que confesó haber visto Alberto Arenas, a quien Rodrigo Valdés le replicó que la “situación económica del país no es de vacas gordas ni flacas… Es de vacas diet”.

Pero más allá de la creatividad lingüística de las autoridades de Hacienda del Gobierno de Michelle Bachelet, los fríos números muestran que durante esta administración la economía crecerá un 2,1%, la cifra más baja en varias décadas, pero el gasto del Estado más que duplicará esa cifra (5,2%), por lo que la Mandataria repetirá lo mismo que hizo en su anterior mandato, de gastar mucho más que lo que el país produce, dejando el país con un millonario déficit.

Bachelet es la más gastadora y Lagos es el más austero

Y es que durante su primer gobierno, entre 2006 y 2009, el PIB del país creció 3,3%, pero el gasto de la billetera fiscal se triplicó a 9,9%.

De hecho, sólo en los gobiernos de Bachelet se ha producido tal disociación entre el gasto público y el crecimiento económico, ya que en todas las administraciones desde el retorno de la democracia el gasto fiscal se ha acoplado al alza del PIB.

Según un estudio del Instituto de Libertad y Desarrollo, durante el gobierno de Patricio Aylwin la economía creció 8,6%, en promedio en sus cuatro años, y el gasto estatal lo hizo en 8,2%. Con Eduardo Frei Ruiz-Tagle el PIB varió 5,2% y la billetera fiscal lo hizo en 6,1%, casi un punto más.

Con Ricardo Lagos el gasto público fue de 4,4%, inferior al 4,7% del crecimiento económico, y con Sebastián Piñera el PIB creció 5,3% y el gasto fiscal fue de 4,7%, inferior en medio punto, lo que ayudó a reducir en forma importante el déficit que heredó de Bachelet en marzo de 2010.

carolina-grunwald-investigadora-de-lydCarolina Grünwald, economista senior de LyD, explica que el próximo año el gobierno tendrá un déficit de -3,3%, y de -1,5% cíclicamente ajustado.

“Por lo tanto, estamos frente a un presupuesto, cuyo incremento del gasto crece más rápido que el producto. Siguiendo más de cerca al crecimiento de tendencia, y como resultado de este presupuesto, cerraremos un período de cuatro años en que la brecha entre gasto y producto es de uno a tres”, plantea la economista.

A su juicio, si bien la regla sigue al producto de tendencia, este y el efectivo deben tender a converger en un período razonable, pero en contrapartida “se ha dado más bien una significativo decrecimiento del producto de largo plazo, que ha mantenido esta brecha significativa, con un impacto relevante en el déficit fiscal, el cual, medido respecto de parámetros observables, concretará ya dos años sobre 3% del PIB”.

Bachelet duplicará la deuda del gobierno

Ese letal cóctel de bajo crecimiento y alto gasto durante este gobierno llevará al país a duplicar su deuda en apenas cuatro años, pasando de US$32 mil millones a más de US$62 mil.

Cecilia Cifuentes, LyDCecilia Cifuentes, investigadora del ESE Business School de la Universidad de Los Andes, señala que los defensores de esta expansiva política de gasto fiscal suelen decir que en la medida que el país se desarrolla, aumenta más que proporcionalmente la demanda por servicios públicos.

“Sin embargo, dejan de lado que en la medida de ese desarrollo se hace necesaria también la modernización del Estado. Hoy más que nunca, en la situación de fuerte estrechez de ingresos fiscales, se requiere un proceso de racionalización del gasto, que parece totalmente ausente en la práctica”, sostiene Cifuentes.

La economista de la UC agrega que “no parece razonable que el esfuerzo de moderación del gasto sea más bastante más marcado en los subsidios y transferencias que se entregan a los sectores vulnerables que en el gasto en personal y burocracia, que siguen creciendo a tasas que duplican el crecimiento del PIB. El gasto en personal crece un 4.7% real y el gasto en bienes y servicios, un 4,2%, manteniéndose la tendencia expansiva de años anteriores”.