Los especialistas coinciden que el crecimiento económico de este año bordeará el 1% pero que de agravarse la situación en China y descontrolarse las reformas internas podrían cambiar las expectativas económicas. En las últimas tres décadas, Chile sólo ha estado dos años en recesión.
Publicado el 16.03.2016
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El fantasma de la recesión económica ha estado merodeando en Chile desde octubre de 2015 cuando el economista Klauss Schmidt-Hebbel afirmó que “si se cumple mi proyección (…), estamos en recesión”.

El debate vuelve nuevamente con la publicación de un sondeo de la Universidad de Duke, en conjunto con la Sofofa y Pulso, que concluyó que el 34% de los gerentes de finanzas de las empresas del país considera que a fin de año Chile caerá en recesión. La cifra es sustancialmente mayor al 5% de una estimación anterior de Bloomberg.

A juicio de los consultados, los riesgos que podrían gatillar el colapso de la economía son que exista una mayor desaceleración en China (78,4%), nuevas regulaciones (66,8%), déficit  presupuestario (56,8%) y riesgo político (54,5%). En la misma línea,  las principales preocupaciones económicas son la incertidumbre económica (68,8%), las reformas del gobierno (58,8%) y el código tributario corporativo (52,5%).

Las recesiones en Chile han sido fenómenos muy aislados, ya que desde 1984 -32 años- sólo ha habido dos años con cifras rojas de crecimiento. En 1999 la crisis financiera asiática llevó al PIB a -0,5%, y en 2009 la crisis subprime impactó en el -1% de decrecimiento. Pero, ¿hay posibilidades reales de volver a caer en colapso económico? “El Líbero” conversa con cuatro economistas, que dan sus miradas al fenómeno.

-¿Cree que Chile podría entrar en recesión este año o el próximo? 

Tomás Flores, académico de la Universidad de las Américas, opina que no  y que lo más probable es que la tasa de crecimiento sea de 1%. Similar postura tiene el gerente general de Octogone, Manuel Bengolea, quien plantea que “lo más probable es que no haya recesión, pero que dependerá de “los factores externos, y la gravedad del tema es que el Gobierno es poco lo que puede hacer por evitar siquiera alejarse de dicha situación”.

Para Cecilia Cifuentes, investigadora de Libertad y Desarrollo, “efectivamente existe una probabilidad, aunque la estimo baja aún. Hay que considerar que la política fiscal será menos expansiva, al igual que la monetaria, y el escenario externo se ha deteriorado bastante”.

El académico de la Universidad de Chile, Joseph Ramos, sostiene que “todo es posible en la viña del Señor, pero que las proyecciones de los especialistas estiman un crecimiento entre 1,5% y 2%.”.

-¿Qué factores externos e internos podrían incidir en que Chile entre o no en recesión?

Bengolea plantea que puede incidir una mayor desaceleración de China, que el precio del cobre se mantenga bajo, y que los países desarrollados no terminen de solucionar su problema de crecimiento.  En el frente interno, “que sigan con la vorágine de reformas y que el tema de la productividad no sea tomado en serio por este Gobierno.  Otro factor es la estampida de inversionistas de los mercados latinos, aunque en el último tiempo ha sido lo contrario, creo que las cosas empeorarán más antes de mejorar”.

Cifuentes coincide en la mirada hacia China y el cobre y en que la agenda de reformas puede seguir deteriorando la economía. “El cómo termine la reforma laboral y el proceso de reforma constitucional son a este respecto los temas más preocupantes”, sostiene.

Joseph Ramos dice que la mayor probabilidad de una eventual recesión vendría por factores externos, no por internos. “Creo que si bien está debilitada la demanda,  la caída de la inversión que se inició desde fines de 2012 se ha detenido, y parece que ha tocado fondo. El gasto de consumidor está en 3%, lo que es suficiente para mantener un crecimiento sobre 1%”.

Sobre las reformas, opina que si en “lugar de reducirse la división, la polarización y las confrontaciones se agudizaran se elevará la incertidumbre, empeorarán las  expectativas y podría dar lugar a crecimiento más lento, pero no creo que recesión. Para que haya recesión, una caída en la producción, tendría que venir impulsado por factores externos”.

Flores agrega que un desorden regulatorio sigue siendo la principal fuente de incertidumbre para el sector productivo, con la consiguiente postergación de inversiones.

-¿Es evitable o inevitable que Chile entre en recesión?

El gerente general de Octogone es categórico en señalar que es “totalmente evitable”, y Cifuentes afirma que el gobierno “tiene la llave para evitar la recesión”, si finalmente modera la reforma laboral, acota el proceso constituyente y define políticas públicas en favor del crecimiento. “Sin embargo, la probabilidad de que use esta llave es actualmente muy baja, cercana a cero”.

Para el académico de la Universidad de las Américas, si el contexto internacional empeora, “será inevitable que Chile entre en recesión, ya que la política fiscal ya no  tendrá la dimensión observada en los años anteriores y la política monetaria seguirá subiendo la tasa de interés para enfrentar a la rebelde inflación”.

Su colega de la Universidad de Chile cree que  “una recesión hoy es improbable, pero uno no la puede descartar del todo”.

-¿Hay variables macroeconómicas interna que ya estén mostrando  alertas de posible recesión?

Para Tomás Flores,  la  minería entrará en recesión con la paralización de faenas y suspensión de inversiones, pero el resto del sector transable se ha visto beneficiado por la devaluación de nuestra moneda y con ello se han observado mejores cifras de producción.

Cecilia Cifuentes sostiene que los indicadores de actividad en general son muy modestos, aunque aún no caen en terreno negativo, sino que muestran una economía estancada. “Esto se mantendría mientras los efectos de la desaceleración no empiecen a sentirse con más fuerza en el mercado laboral”.

Mientras Manuel Bengolea advierte que las alertas de recesión se observan en la desaceleración de los salarios nominales, la contracción de la inversión, y las alicaídas expectativas de empresarios y consumidores.

Joseph Ramos opina que las reformas tributaria y laboral ya están generando un impacto en la economía, que explica buena parte de las expectativas de crecer 1,5% este año. “La reforma laboral es algo que está desalentando la inversión”, admite.

Foto de Joseph Ramos: Marcelo Tapia