"El Líbero" publica en este artículo la introducción y al primer capítulo del libro "La historia se escribe hacia delante", de Mauricio Rojas, que se lanzará el próximo lunes 11 de julio. La obra muestra la trastienda desconocida del mandato de Sebastián Piñera, que se caracterizó por la centralización de las definiciones en la figura del Presidente.
Publicado el 01.07.2016
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Desde el punto de vista de su estructuración y funcionamiento, el gobierno de Sebastián Piñera se caracterizó por la centralidad del presidente. Ello quiere decir que lo que se ha denominado el ‘núcleo estratégico del gobierno’ desplazó su eje de funcionamiento hacia el primer mandatario y su equipo de asesores o segundo piso”, explica el académico chileno (ex mirista y ex diputado del parlamento sueco) Mauricio Rojas, en el primer capítulo de su libro “La historia se escribe hacia delante”, que trata sobre los desafíos y dificultades del mandato del ex Presidente Piñera, mirados desde su trastienda, según explica el autor.

El próximo lunes 11 de julio la Fundación Avanza Chile lanzará la obra en el auditorio del Centro Cívico de la comuna de Vitacura, y la presentación estará a cargo de David Gallagher y Max Colodro. El texto incluye 13 capítulos que cuentan diferentes episodios de la administración del ex Mandatario, narrados por sus protagonistas; dos capítulos especiales, uno con diálogo entre el autor con los ex ministros Andrés Chadwick y Cristián Larroulet; y otro con el propio Sebastián Piñera.

“El Líbero” tuvo acceso a la Introducción del texto llamada “El gobierno de Sebastián Piñera puertas Adentro”, y al primer capítulo denominado “En la trastienda: conversación con Sebastián Piñera”, donde el autor aborda con el ex Mandatario el estilo de su gobierno, donde según explica Rojas, las decisiones estratégicas de los diferentes ámbitos de gestión eran acordadas y evaluadas directamente con el Presidente. (Ver introducción completa y primer capítulo al final de la nota)

Además, en ese capítulo Piñera explica las situaciones más difíciles que le tocó enfrentar y revela diferentes episodios desconocidos sobre su relación con los ministros de su gabinete.

“Algunos ministros fueron brillantes cuando estuvimos preparando el plan de gobierno, pero luego no fueron capaces de ejecutar”, comenta el ex Presidente en el texto, y agrega que “al principio, incluso pasaba que algún ministro no venía del todo bien preparado y cuando yo notaba eso se suspendía la reunión y se reprogramaba. Ese mensaje fue efectivo y al poco tiempo todos los ministros empezaron a llegar sólidamente preparados a las reuniones”.

“El gobierno de Sebastián Piñera puertas Adentro”

En la Introducción de cinco páginas el autor explica que sostuvo una serie de conversaciones con algunos ex ministros del gobierno del ex Presidente como Alfredo Moreno, Cecilia Pérez, Cristián Larroulet, Felipe Larraín, Roberto Ampuero,  además de la ex Primera Dama, Cecilia Morel, donde el foco giraba en torno a tres ejes temáticos.

En primer lugar, acerca de las características y motivaciones de cada uno de ellos, con el objetivo de entender por qué  durante la admnistración de Piñera las cosas ocurrieron de una cierta manera y no de otra. “Las realizaciones de un gobierno reflejan valores y propuestas programáticas, pero quienes las llevan a la práctica les ponen un indeleble sello personal que refleja su historia vital y su carácter”, dice el autor.

Por otro lado, se aborda también la trastienda misma, cómo se fueron realizando las principales iniciativas.“Se trata de acercarse a la cocina misma del gobierno”, explica Rojas en el texto. Finalmente, el tercer eje se centra en los proyectos e iniciativas en sí, tal como se realizaron, con sus metas y resultados. Por esto, es que adelanta algo del contenido de las conversaciones con cada uno de los protagonistas del mandato de Piñera.

“En la trastienda: conversación con Sebastián Piñera”

El autor explica que en diciembre de 2015 sostuvo una larga conversación con el ex Presidente, donde abordaron la conformación del gabinete, los momentos más difíciles que le tocó enfrentar en La Moneda, la estructura del gobierno, la relación con los ministros de su gabinete y el balance de su administración.

Piñera, al referirse a la conformación de su gobierno, reconoce que sí hubo dificultades. “Había algunos que eran muy hábiles para comprender los problemas y hacían excelentes diagnósticos y planes de acción, pero no eran capaces de ejecutarlos, les faltaba esa facultad tan necesaria de tomar decisiones sin tener toda la información a mano y asumir riesgos. Optaban entonces por no decidir nada, lo que muchas veces es la peor de las decisiones. Otros, por el contrario, tenían una tremenda capacidad de ejecutar, pero no sabían analizar ni planificar y por tanto ejecutaban las cosas en forma improvisada. A los primeros los llamábamos académicos y a los segundos ejecutores”, dice Piñera, y agrega que “finalmente hubo algunos que no resistieron la presión”.

En torno a las situaciones más complejas que vivió durante su administración, el ex Presidente reconoce que fue el terremoto y las protestas estudiantiles de 2011. En este último acontecimiento, Piñera revela cómo se tomaron las definiciones más importantes. De hecho, reconoce que la fórmula para poner fin a este conflicto la decidió él mismo, sin consultarlo con sus ministros.

“En la noche del jueves 25 de agosto, después de todo un día de protestas, muere un joven de 16 años, Manuel Gutiérrez, por el impacto de una bala disparada imprudentemente por un carabinero. Apenas recibí la noticia, entendí que las cosas estaban llegando a un punto realmente crítico y tomé la decisión de llamar a los jóvenes a dialogar en La Moneda a fin de evitar que el conflicto escalara aún más”, afirma el ex Mandatario, y agrega que “la tomé solo (la decisión), durante esa misma noche (…) recuerdo que llamé al ministro de Educación para informarlo de la iniciativa que iba a tomar, consciente de que abría un camino paralelo a la estrategia que veníamos desarrollando de localizar la discusión en el Congreso. Lamentablemente no pude comunicarme con él, pero sí lo hice con Rodrigo Hinzpeter, que era ministro del Interior. Fue un momento muy importante y difícil, pero me pareció que, en vista de las circunstancias, teníamos que tomar decisiones sin dilación alguna”.

Finalmente, Piñera dice que “lo importante en todo esto es la responsabilidad personal del presidente frente a decisiones de gran trascendencia. Es lo que algunos llaman ‘la soledad del poder’. Uno podrá consultar a muchos, pero al final, hay que pensar qué es lo mejor para Chile y decidir”. 

Las bilaterales con los ministros y la “muerte súbita”

Piñera, además, revela el método de trabajo que tenía con el gabinete. Explica que realizaba reuniones bilaterales todas las semanas con cada uno de los ministros, las que incluso llegaban a ser 60 al mes o tres por día.

“Teníamos las bilaterales, donde me reunía, acompañado por algunos de mis asesores del segundo piso, con un ministro y su equipo a fin de evaluar lo ya realizado y acordar las futuras líneas de acción”, dice, y agrega que “al principio, incluso pasaba que algún ministro no venía del todo bien preparado y cuando yo notaba eso se suspendía la reunión y se reprogramaba. Ese mensaje fue efectivo y al poco tiempo todos los ministros empezaron a llegar sólidamente preparados a las reuniones”. 

Estas reuniones, según afirma el ex Presidente, se iniciaban con la exposición del ministro presentando sus propuestas, luego se escuchaban las opiniones de la Segpres, Dipres y Presidencia, y finalmente se adoptaba un acuerdo. “Algo muy importante era que el ministro sabía que el acuerdo al que allí se llegaba era a firme, y que ni Segpres ni Dipres ni la Presidencia iban después, salvo situaciones muy excepcionales, a cambiarle el rumbo. Por eso los ministros entendieron rápidamente que las bilaterales eran su instancia clave de empoderamiento”, comenta Piñera.

Además, el ex Presidenta reconoce que existía un mecanismo de resolución de disputas entre los ministros del gabinete, al que se llamó “muerte súbita”. “Cuando había un conflicto entre ministros o ministerios recurríamos a ese mecanismo. Ellos se reunían conmigo y cada uno exponía sus puntos de vista para luego tomar una decisión que debía acatarse rigurosamente. De esta manera se evitaba que los conflictos se dilataran y que los ministros empezaran a  presionar y a hacer lobby por sus propuestas. La verdad es que ese método funcionó muy bien”, sentencia Piñera

Introducción y primer capítulo (en versión previa a impresión)