"Creo que esta muerte interrumpió, por lo menos por ahora, la campaña electoral con miras a las elecciones de octubre", sostiene Mariano Obarrio.
Publicado el 22.01.2015
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Desde el 2000 que el periodista argentino del diario La Nación Mariano Obarrio está de punto fijo en la Casa Rosada. Conocido por su amplia trayectoria en el área de las comunicaciones, tanto en radio como en papel, en el país vecino y su popular blog “Unas cuantas verdades“, analiza para “El Líbero” el actual escenario que enfrenta Argentina tras el fallecimiento del fiscal Alberto Nisman.

Mariano ObarriaCristina Kirchner y el gobierno abrazan desde muy temprano, prácticamente con el cadáver caliente, la teoría oficial del suicidio”, dice Obarrio, quien considera que esa hipótesis fue un “acto de irresponsabilidad”. Además, el periodista cuenta que las nuevas informaciones respecto de la causa de muerte contradicen la versión oficialista.

Respecto al futuro del país trasandino, el periodista señala que tras el nuevo escenario “temo seriamente que entremos en un capítulo de violencia” e incluso agrega que si se comprueba que el fiscal fue asesinado, “temo que estemos ante un homicidio de la república, de la democracia, de la verdad, de la justicia. Cuando en Argentina se ha disparado la violencia, nadie sabe dónde se puede terminar“, expresa.

– ¿Cómo ve el escenario en Argentina tras la muerte de Nisman?

– Es un escenario muy complejo. Hay serias sospechas de que no pudo haber sido un suicidio, sino un asesinato. El gobierno sostiene la hipótesis del suicidio y culpa a organismos de inteligencia expulsados por la Presidenta Cristina Kirchner. Hay una investigación judicial, la oposición política está a la expectativa, a la espera de cualquier resultado de esta investigación y toda la sociedad está en vilo. Creo que esta muerte interrumpió, por lo menos por ahora, la campaña electoral con miras a las elecciones de octubre.

– ¿En qué sentido la interrumpió?

– Que todos los actos de campaña de los dirigentes políticos y los candidatos quedaron congelados hasta nuevo aviso respecto a la evolución que tenga la investigación por la muerte de Nisman.

– Usted que cubre la Casa Rosada, ¿cuál es el ambiente ahora?

– Es de preocupación, porque la Casa Rosada sabe que el principal costo político de este episodio lo está pagando el gobierno de Cristina Kirchner, aunque hay una aparente tranquilidad en cuanto a que esta muerte no arrojaría al gobierno de la Presidenta. Por eso se apresuraron a enarbolar la teoría oficial de que la muerte de Nisman fue por un suicidio inducido por presiones, extorsiones y una suerte de acorralamiento de sectores del espionaje expulsado del gobierno de Cristina Kirchner. Más precisamente pone la mira en un hombre que hace unos dos años está enfrentado al gobierno, ex director de operaciones de la Secretaría de Inteligencia, Jaime Stiuso. De todas maneras, esta hipótesis suena a primera vista, desde el punto de vista de la lógica, disparatada, porque Stiuso era el principal interesado que se llegara a conocer el tema de la pista iraní en el atentado de la AMIA y si efectivamente quería denunciar por encubrimiento al gobierno de Cristina Kirchner, no le serviría a todas luces la muerte de Nisman.

– ¿Cuáles son las dudas claras que existen respecto a este suicido? La Presidenta lo puso entre comillas en su carta.

– Por eso. Cristina Kirchner y el gobierno abrazan desde muy temprano, desde prácticamente con el cadáver caliente, la teoría oficial del suicidio. Antes que la fiscal de la causa tomara medidas de prueba, ya el gobierno hablaba de suicidio. Luego empezó a hablar de suicidio inducido para que fuera más creíble la teoría, y en ésta se hablaba de estamentos de inteligencia supuestamente enfrentados con el gobierno, que querrían perjudicarlo con esta muerte.

La oposición plantea que si hubo estamentos de inteligencia que pudieron estar interesados en la muerte de Nisman, en realidad serían los estamentos que estaba denunciando Nisman en el supuesto encubrimiento que estaba denunciando ante el juez federal Ariel Lijo, porque el fiscal denunciaba a sectores de la inteligencia argentina como autores del encubrimiento del atentado a la AMIA a raíz del pacto con Irán. La oposición dice que estos sectores afectados, en realidad, pudieron tener algo que ver con el suicidio inducido, pero todo lo está investigando la justicia y la verdad que hoy afirmar cualquier hipótesis sería una irresponsabilidad.

– ¿Cómo enfrentaron ustedes esta temprana, como dice usted, teoría del suicidio?

– Como un acto de irresponsabilidad justamente, porque el gobierno actuó de manera prematura y apuró una tesis o una teoría, sin tener pruebas y ningún pronunciamiento de la justicia.

La última noticia que tenemos es que el cerrajero que abrió la puerta dijo que en realidad la puerta de servicio estaba abierta, que él la abrió con una simple vuelta de llave y que solamente tuvo que empujar una llave que estaba del lado de adentro y entrar, y que cualquier persona que tuviera una llave con un alambre y que supiera abrir puertas, la podría haber abierto y entrado y salido. Esto se contradice con la primera versión que hubo emanada del gobierno que decía que la puerta de servicio estaba cerrada con llave y con la llave puesta del lado de adentro, dando a entender que en realidad nadie había entrado al edificio ni había salido. El cerrajero dice otra cosa. Yo creo que plantea un escenario que si hay una puerta de servicio que estaba abierta, es porque podría haber entrado o salido alguien.

– ¿Cómo crees usted que cambia el caso AMIA tras la muerte de Nisman?

– La causa AMIA está paralizada, porque lo que había era una investigación de Nisman, apoyada por el Servicio de Inteligencia argentino y extranjeros, que determinaba la culpabilidad de ocho funcionarios iraníes. De esos ocho, habían cinco pedidos de captura internacional que están en Interpol con circulares rojas. Eso era lo que Argentina reclamaba a Irán hasta el año 2011, que Irán facilitara la declaración en Argentina e indagatoria de estos funcionarios acusados del atentado AMIA. Irán durante varios años se negó y se sigue negando a facilitar la declaración de estos imputados. A raíz de eso se produjo el Memorándum de Entendimiento Argentina-Irán que para la opinión e investigación de Nisman fue un encubrimiento, porque buscaba lavar las culpas y construir un escenario de inocencia para Irán, y según el gobierno el memorándum era una manera de continuar el juicio y poder tomar declaración a los imputados.

A raíz de esto la causa está paralizada, porque hasta ahora hay muchos elementos de prueba, muchos elementos en el juicio, un expediente que tiene miles de fojas y que lo único que tendría que ocurrir es que puedan declarar los acusados. Si eso no sucede, no se puede avanzar la causa, con lo cual hoy está paralizada. Justamente Nisman lo que quería con su encubrimiento era justamente tratar de buscar un motivo para que la causa no se paralizara y se pudiera tomar declaración a los imputados. Esto me parece que por mucho tiempo no va a ser así.

– ¿Cómo ve a Argentina en un año más? ¿Cómo la visualiza?

– Es muy difícil, pueden pasar muchas cosas en Argentina en un año que pueden condicionar el futuro. Por lo pronto tenemos elecciones generales en octubre. Hoy por hoy los candidatos oficialistas tienen un umbral del 30% de los votos, están emparejados con dos candidatos de oposición, Mauricio Macri y Sergio Massa. Las encuestas dan tres partidos políticos y tres candidatos parejos que tienen entre el 20% y 30% de los votos. Creo que todo se va a definir en segunda vuelta, lo que no sabemos ahora es quiénes van a ser los que van a participar en esa instancia.

Si gana el candidato del oficialismo, que es Daniel Scioli, habrá una versión un poco más moderada del gobierno actual con las políticas y actores más o menos similares, pero con una impronta personal de Scioli que es un dirigente mucho más moderado y más de centro que Cristina Kirchner. Si gana cualquiera de las dos opciones opuestas, va a haber seguramente muchos cambios de nombres en todos los estamentos del Estado y cambios más visibles y radicales en las políticas, sobre todo si gana Macri que es un candidato más identificado de centro y con posturas más cercanas a una política económica más racional en términos de gasto público, de reordenamiento de los números de la economía y con esas premisas atracción de inversiones. De todas maneras, tres candidatos que son moderados plantean en sus campañas más o menos las mismas cuestiones, sólo que en términos operativos uno tiende a imaginar que el candidato Scioli está más condicionado por Cristina Kirchner y por todo el kirchenerismo.

– Pero, ¿qué dice su intuición después de todo lo que ha pasado? De la muerte de Nisman y las campañas que se paralizaron, también la investigación…

– Temo seriamente que entremos en un capítulo de violencia en Argentina, con esta muerte de Nisman, no sé hasta qué punto. Si alguien estuvo atrás de esta muerte, si es que no fue un suicidio y es un homicidio, yo temo que estemos ante un homicidio de la república, de la democracia, de la verdad, de la justicia. En ese sentido, cuando en Argentina se ha disparado la violencia, nadie sabe en dónde puede terminar. Por lo cual es muy difícil que se pueda predecir. Yo apuesto, rezo a Dios, para que en Argentina tengamos cordura y no se desate la violencia.

Creo que la sociedad, mayoritariamente, no quiere violencia, reaccionó a esto de Nisman con muchísima cautela aunque con mucho reclamo en las redes sociales. El 80% de la sociedad considera que Nisman fue asesinado. Hay una gran mayoría que descree de la hipótesis del suicidio, pero nadie ha planteado escenarios de violencia hasta ahora, ni de respuesta ni de revancha en ese sentido. Con lo cual eso me parece sano. Me parece que la sociedad responde de manera civilizada, quiere que las instituciones funcionen y sabe que falta poco para las elecciones.