El diputado y experto electoral sostiene que la coalición liderada por Beatriz Sánchez consiguió un "bajo" nivel de participación, por lo que no se logró "erigir como alternativa" al ex Mandatario. Además dice que en Chile Vamos tienen razones para celebrar tras los resultados en los comicios.
Publicado el 04.07.2017
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“Mi análisis general es que no me había equivocado al criticar tan ácidamente la decisión, la impericia y el error estratégico de los partidos de centroizquierda de no asegurar una primaria”, dice el diputado y experto electoral Pepe Auth a “El Líbero”, luego de que la Nueva Mayoría y sus candidatos –Alejandro Guillier y Carolina Goic– fueran los grandes ausentes de los comicios realizados el domingo y en donde sólo participaron Chile Vamos y el Frente Amplio. Pero además es enfático en sostener que “estuvimos fuera prácticamente dos meses. No tuvimos acceso a los grandes debates ni a la franja. Es decir no estuvimos en el menú de la gente y esos tiempos son difíciles de recuperar”.

El parlamentario “guillerista” eso sí es claro en sostener que “tenía pánico de acostarme el domingo con una participación millonaria del Frente Amplio y con la posibilidad de que Beatriz Sánchez le ganara en los votos personales a Piñera, pero fue tan bajo el nivel de participación que no se logró transformar en una alternativa a Piñera” y agrega que el ex Mandatario “los cuadriplica en votos, entonces dilapidaron la oportunidad, porque hicieron una campaña de nicho, estudiantil y muy orientada a su foco electoral”. Pero además reconoce que “nos escapamos jabonados, porque eso que yo consideraba un riesgo real, estuvo lejos de ocurrir”.

Lo anterior, tiene que ver con que Chile Vamos logró convocar a 1.417.637 personas, donde se coronó como ganador el ex Presidente Sebastián Piñera (58,4%), por sobre el senador Manuel José Ossandón (26,2%) y el diputado Felipe Kast (15,4%). En tanto, el Frente Amplio movilizó a 327.613 personas, donde salió triunfante la periodista Beatriz Sánchez (67,6%) muy por sobre Alberto Mayol (32,4%).

– ¿Entonces, Beatriz Sánchez no es una amenaza para la Nueva Mayoría?

– Creo que la conclusión principal de la primaria es que la pelea principal no es con Beatriz Sánchez, es con la derecha por el espacio del centro. Quienes creyeron que el tema era la disputa con la izquierda -mostrando algunas señales desde la candidatura (de Guillier) y señalando que el principal objetivo es ganarle a Beatriz para pasar a la segunda vuelta- se equivocaron. Yo diría más bien que el adversario principal sigue siendo la derecha, no haría otra lectura que esa. La disputa de la Nueva Mayoría es con Piñera por el espacio de centro. Pienso además que se despejó la duda de que vamos a ir a segunda vuelta a competir con Piñera.

– ¿Cómo debería ser esa competencia?

– La competencia va a ser muy estrecha. Hay datos que muestran que Piñera tiene una debilidad en la Región Metropolitana, que es bien evidente. Él saca su peor resultado en la RM respecto a las otras regiones, lo que a nosotros nos permite identificar además qué es lo que tenemos que hacer. Si uno mira la CEP -esa encuesta lo decía con claridad-, Guillier le ganaba con 56% a Piñera que obtenía 44% en la RM, pero perdía con 59% de Piñera y un 41% de Guillier en el resto de Chile; y bueno, se ha hecho más despliegue y más trabajo ahí, pero ahora viene la campaña de verdad. De todas maneras, vamos a entrar a esa campaña con el pasivo de no haber hecho primarias, y ese pasivo se traduce en que después de una elección uno ya está con los equipos completamente aceitados porque tuviste que estructurar un trabajo territorial efectivo para ganar una elección. Esa es la gracia de una primaria y no haberla hecho es una desventaja respecto del adversario. Y segundo, el candidato llega más curtido porque ya se ha sometido a una estrés de campaña gigantesco. En el caso de Piñera por ejemplo, gigantesco. Y por lo tanto, nosotros vamos recién a someternos a una verdadera elección. De esa lectura se deduce la urgencia y obligatoriedad de la unidad programática y parlamentaria. Creo que los partidos van a leer eso con claridad y yo auguro que se va a generar una situación donde los dos candidatos ingresen el 21 de agosto inscritos con respaldo comprometido para la segunda vuelta.

– ¿Entonces, la fuga del electorado de la Nueva Mayoría, no se está produciendo por la izquierda?

– Yo no creo. Pienso que se leen mal los resultados pasados. En 2013 lo que estaba a la izquierda de Bachelet sumó 17,8% de los votos en la elección presidencial, o sea la suma de MEO, Claude, Sfeir y Miranda; y las listas parlamentarias sumaron un 14% y ese espacio está ahí. Muchos se sorprendieron de la rápida instalación de Beatriz Sánchez, pero lo que había ahí era un espacio preexistente y que el Frente Amplio le puso rostro, y uno relativamente conocido. Pero luego, no se ha ensanchado más de eso. A mi juicio, el resultado de la primaria es bien inequívoco, sobre que nuestro problema no es ese hoy, sino que la disputa por el electorado que quiere estabilidad, orden, crecimiento, sin echar abajo los cambios, sin retroceder, pero quiere que nos hagamos cargo de la inseguridad, de las expectativas desesperanzadas que tiene la gente respecto de lo que viene. Entonces, eso implica una cierta orientación de campaña.

– Los 300 mil votos del Frente Amplio, ¿cómo se evalúan?

– Si uno saca bien las cuentas, Michelle Bachelet obtuvo en primera vuelta el doble de votos de los que había sacado en la primaria. Evelyn Matthei sacó el doble de votos de lo que la Alianza sumó en la primaria entre Longueira y Allamand. Entonces, si uno saca la cuenta de lo que pasó el domingo en Chile Vamos y le descuenta un poco de Ossandón, que no es un voto que pudiera ser sumable completamente para esa coalición, estamos hablando de un sector que tiene la opción de andar en el 38%, es decir en los 2 millones y medio de votos en primera vuelta. Si le va bien se va a empinar a 40%, y si le va mal va a estar en 35% ó 36%. Entonces, si el Frente Amplio sacó 320 mil votos, y se mantiene esa correlación anterior, estamos hablando de 650 mil votos, que es en torno al 10% en una elección de seis millones y medio de votos válidos que fue la elección anterior.

– Daba la impresión que en las encuestas, y se corrobora con la Cadem y Adimark de ayer, Beatriz Sánchez iba subiendo considerablemente respecto de Guillier. Sin embargo, la votación que consiguen en las primarias no es coherente con eso. ¿Qué le parece?

– Lo de las encuestas es una sensación térmica, miden temperatura, pero no miden estado de situación. Pienso que el riesgo disminuyó tras las primarias -siempre existe un poco de riesgo, en eso consiste la democracia, a exponerse a eso-, ya que demostró que al menos en esta fase no fueron capaces de erigirse como alternativa y, mucho menos como la mejor frente a Piñera, que los cuadriplicó en votación. Ahora, siempre habrá una competencia porque acá todos compiten con todos, y además es muy fluido el escenario. Hay muchísima gente que tiene una opción que no está cristalizada y entonces puede moverse de manera impensada de Mayol a Piñera. Uno se encuentra con electores de esas características.

– Usted dice que el Frente Amplio no fue capaz de erigirse como alternativa. ¿Eso es una buena noticia para Guillier?

– Sí, claro. Yo no me voy al extremo de lo que decía Eugenio Tironi de hacer una apología de la ausencia, ya que pienso que la ausencia nos dañó, pero pudo haber sido muchísimo peor. Pienso que nos escapamos jabonados, nos salvamos. Y en eso, tiene responsabilidad la inmadurez del Frente Amplio, las propias características de la candidata que no aprovechó su happy hour de la manera que podría haberlo hecho. Por lo tanto, no explotó. No se produjo el evento que yo pensé podría haberse producido. Nosotros decimos ‘felizmente’, ellos deben estar afectados. Si uno lo piensa bien, con debates nacionales, con 16 días de franja televisiva en horario prime y con alto rating; y luego se considera que votaron apenas 325 mil personas por el Frente Amplio, son menos que los que votaron por Ossandón. Beatriz Sánchez sólo sacó un 12,6% de los electores totales.

– Los “piñeristas” celebraron el resultado. No sólo superan su votación del 2013, sino que además superan considerablemente al Frente Amplio y el ex Presidente Piñera le gana con holgura a sus adversarios de coalición. Esto, en un contexto en donde se temía por la final de Chile en la Copa Confederaciones…

– Yo creo que lo del partido fue una excusa. En lo concreto, el partido provocaba que en vez de haber nueve horas de votación, habían seis. Y diría que el partido fue impactante porque generó una aglomeración que no habría habido si Chile no hubiese llegado a la final. Ahora, esa aglomeración genera una sensación de masividad e incentivo a participar. El partido sirvió para visibilizar las primarias, ya que la gente estaba preocupada de que este no anulara la participación. Lo mismo podría decir uno de Ossandón, el hecho de que él pusiera en riesgo a Piñera generó un plus de participación evidente. Basta mirar  lo que sacó Ossandón en Las Condes, alrededor de un 6%. Es decir, el núcleo dominante de la derecha que está concentrado en ese sector votó por Piñera en contra de Ossandón. En tanto, Kast le ganó a Ossandón en esa comuna. Esa movilización tuvo que ver con la agresión de Ossandón a Piñera. Y son las situaciones límites las que generan movilización, el barro al final le sirvió a Piñera. Era evidente, creo yo, que iba a votar más gente de la derecha en esta primaria que la anterior, porque la fuerza de opinión que tenían Longueira y Allamand no tienen nada que ver con la fuerza de opinión que tiene hoy Piñera.

– ¿Es un triunfo de la centroderecha?

– Sí, yo creo que ellos tienen razones para celebrar, salieron fortalecidos. Pero también razones para ser cautos. La primera, es que tienen que trabajar muchísimo para que esa votación de Ossandón les pueda ser favorable. Ahora, creo que ellos tienen claro que hay parte de esa votación que no les corresponde. Si yo estuviera en los zapatos de Chadwick y de Piñera, me plantearía pasar el 40%.

– ¿En qué posición queda el ex Presidente Piñera tras la primaria?

– Piñera salió ileso. Cuando uno tiene una ventaja tan considerable en su campo, la primaria es un riesgo, ya que es muy difícil que esa posición o ventaja se mantenga incólume. De hecho, él obtuvo un resultado bastante inferior al que le daban las encuestas en superioridad con respecto de Kast y Ossandón. Sin embargo hubo una ampliación de la participación a un millón 800 mil votos -yo pensaba, lo dije públicamente, que sería un millón 300 mil o un millón 350 mil-, pero por sobre todo, la superioridad absoluta de la participación en la primaria de Chile Vamos versus la primaria del Frente Amplio fue demasiado grande. Yo creo que ese fue el principal triunfo visto desde Chile Vamos. No tiene que ver tanto con el número, la primaria de 2013 fue mucho más grande -2 millones 140 mil participaron en la primaria de la NM, versus 800 mil de la entonces Alianza-, pero superaron por cuatro veces al adversario; y cuando pasa eso significa que ese adversario no es tal y eso reveló también que el verdadero adversario no estaba en la papeleta. La ausencia de la Nueva Mayoría hizo que la participación de Chile Vamos creciera porque es evidente que parte de los 300 mil votos de Ossandón -nunca sabremos cuánto-, vienen de personas que votaron contra Piñera. De hecho, yo pensé que ese era un fenómeno de la élite, pero en mi recorrido del sábado por mi distrito me di cuenta que había personas decididas e incluso coordinadas para ir a votar por Ossandón contra Piñera.

Nueva Mayoría y acuerdo parlamentario

– ¿Cómo se reconfigura el panorama en la Nueva Mayoría?

– Tiene que haber una conformación de un acuerdo parlamentario que permita a la DC enfrentar la elección con tranquilidad suficiente como para caminar a un marco programático común y sobre todo a un compromiso previo de apoyo en segunda vuelta. Para eso, tiene que haber un acuerdo parlamentario que no signifique lista única, ya que eso es bastante inviable.

– ¿Serán entonces dos listas?

– Van a ser dos listas. La pregunta es quiénes conforman una y quiénes la otra.

– ¿Cuánto le afecta la candidatura de Carolina Goic a Alejandro Guillier?

– Bueno, era evidente que era mejor enfrentar la elección con un solo candidato, e ir a primarias, pero son los datos de la causa. La cuestión central ahora es cuán cerca podemos llegar de Piñera en primera vuelta y para mí las cosas andan por ahí en el 30%. O sea, Guillier tiene que luchar y va a tener que trabajar muchísimo para llegar al 30% y obviamente que si Carolina Goic crece, ese objetivo no se logra. Ahora, desde ese punto de vista un acuerdo parlamentario sirve porque lo que hace en la práctica es que va a relajar el compromiso de los candidatos al Parlamento de la DC respecto de su candidata. El acuerdo parlamentario beneficia al candidato presidencial más grande, no al más chico. Por eso yo entendí que el objetivo parlamentario conspira contra el presidencial; y el acuerdo parlamentario al único que favorece es al candidato que es más competitivo.