En conversación con "El Líbero", el diputado "guillerista" dice que el senador "no puede moverse más de lo que se ha movido" en cuanto a las peticiones de la coalición de Beatriz Sánchez. A ella la imagina como la "Presidente del Frente Amplio".
Publicado el 04.12.2017
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A sólo dos semanas de la segunda vuelta presidencial, el diputado y experto electoral, Pepe Auth (Ind.), dice que la elección entre el ex Presidente Sebastián Piñera y el senador Alejandro Guillier está técnicamente empatada y que cuando eso sucede “es la política la que resuelve en favor de uno y de otro” y también la “performance individual de ambos candidatos en televisión”, por lo que serán claves los próximos debates que vienen.

En conversación con “El Líbero”, el parlamentario reelecto en el distrito 8 (Cerrillos, Colina, Estación Central, Lampa, Maipú, Tiltil, Pudahuel y Quilicura) se refiere al balotaje, a la declaración del Frente Amplio sobre su posición en la elección, y a la nueva configuración del Congreso donde debutará más de la mitad de los parlamentarios .

– Usted dijo en agosto de este año a “El Líbero” que si la distancia era de 15 puntos entre Guillier y Piñera, era irremontable. Fueron 14. ¿Qué piensa sobre eso ahora?

– Está dentro de lo que se puede disputar de acuerdo a lo establecido, pero lo que no habíamos previsto es que esa distancia que es considerable -está más cerca del límite superior-, es sobre la base de tan pocos votos. Siempre pensé que Piñera iba a estar cerca del 40%, nunca pensé que lo iba a superar, pero sí que estaría en 39% o muy cerca del 40% y obtuvo un 36%. Por lo tanto esos 13,9 puntos de distancia es como si fueran 10 de un 30-40. Además yo pensaba que Guillier sacaba alrededor de 28%. Piñera sacó 4 puntos menos y Guillier 5,5 puntos menos. Por otra parte, Beatriz obtuvo más de 5 puntos de lo previsto por mi. Entonces, si me preguntan mi lectura de la elección presidencial propiamente tal, lo que hizo fue reponer -que por lo demás vengo diciendo hace dos años-, que habrá una segunda vuelta con muchísima incertidumbre. La derecha quería superar el 50% pero estuvo muy lejos de hacerlo solo, pero también muy lejos de hacerlo con Kast. Entre los dos suman 44% y fracción, entonces eso hace que inevitablemente la segunda vuelta se perfile como una elección muy estrecha.

– ¿Cómo lee los resultados del 19 de noviembre?

– De los resultados lo que surge es una segunda vuelta técnicamente empatada, eso significa que si nada político relevante ocurre, esto se va a resolver por muy pocos votos. Me da la impresión que Piñera se dio cuenta de esto al día siguiente de la elección porque hizo un completo e inédito llamado a defenderse con apoderados de un eventual fraude. De lo que está hablando Piñera es que el resultado va a ser tan estrecho, que la defensa de un voto más o de uno menos por mesa, puede significar la diferencia entre perder o ganar.

– Entonces, ¿cómo se resuelve la elección?

– Cuando tienes una elección técnicamente empatada, es la política la que resuelve en favor de uno y de otro, y más que eso la performance individual de ambos candidatos en televisión: el debate y las grandes entrevistas que se están haciendo. Esto, porque para ese segmento que está tomando decisiones -con respecto a quien votar-, no es relevante lo que le dicen los partidos porque no es la gente de partido la que va a resolver esta elección. Ahora, no es relevante el entusiasmo con que llamen a votar por Piñera o por Guillier, sino más bien, la performance que tenga Piñera y Guillier frente a ese electorado porque en una elección que está técnicamente empatada cuando uno hace el ejercicio de asignación de los votantes de primera vuelta hacia la segunda, lo que me da a mi es empate. ¿Quién dirime? Los nuevos votantes. O sea la elección de segunda vuelta se va a jugar en el sobresalto de participación, es decir, en personas que no fueron y que sí van a ir en segunda, aún cuando el número total de votantes no crezca, ya que es obvio que van a haber personas que fueron a la primera y que no van a ir a la segunda porque no está su candidato. ¿Cuántos? No lo sabemos.

– ¿Aumentará el número de votantes en la segunda vuelta?

– Mi impresión es que los que se retiren, van a ser compensados con los que ingresen. Vamos a tener una segunda vuelta muy cercana en participación a la primera. Yo el viernes escuchaba en una radio a un connotado comentarista que decía ‘históricamente en las segundas vueltas vota menos gente que en la primera’ y es increíble este país sin memoria que convierte en histórico una sola elección. En todas las segundas vueltas que hemos tenido en Chile han habido más votantes en la segunda vuelta que en la primera, y sólo en la última (2013) votó menos gente, y es evidente la razón por qué pasó eso: era una elección completamente garantizada. En cambio en la de Frei-Piñera votaron más de 200 mil personas más, en la de Bachelet-Piñera votaron 17 mil personas adicionales y en la de Lagos-Lavín votaron 180 mil. Por lo tanto, si uno tuviera que hacer un comportamiento histórico, más bien tendría que decir que las segundas vueltas son más participativas que las primeras.

– ¿Está definida la elección?

– Está definida por la incertidumbre, al revés de la primera vuelta que fue definida por la certidumbre. Todos sabían que Piñera iba a llegar primero, había menos temor del que debió haber habido respecto de quién llegaba segundo, porque todo indicaba que era Guillier. En consecuencia, era una elección con resultado anticipado, en cambio la segunda vuelta es una elección con total incertidumbre, y las elecciones con incertidumbre han sido históricamente las más participativas por una razón muy sencilla, hace diferencia para un elector quedarse en la casa o ir a votar. El elector se siente más importante porque puede ser dirimente, muy pocas personas pueden hacer variar el resultado en un sentido o en otro. Luego de la primera vuelta, el clima cambió completamente, yo escucho en el aire y en los medios que ganará Guillier. A eso digo ‘calma’, no incurramos en el mismo error de la derecha de decir que tenía la elección ganada, ya que las elecciones son juzgadas respecto de las expectativas, entonces su triunfo fue una derrota, porque como estaba peleando por ganar en primera vuelta y sacó 36%, fue una derrota en toda la línea, aún cuando objetivamente fue un triunfo. Llegó primero, y a una buena distancia del segundo. Pero los resultados, no sólo en política, son juzgados respecto de las expectativas.

Decisión del Frente Amplio

– Usted dice que la elección está empatada técnicamente, pero Guillier todavía necesita todo el electorado del Frente Amplio, que no entregó su apoyo al candidato…

– No veo un no apoyo. Qué otra cosa podías esperar. Llaman a participar en la elección, y llaman a evitar que gane Piñera… ¿cómo se llama eso?

– ¿Lo ve como un apoyo entonces?

– ¿Qué nombre tiene eso? Ni siquiera están dando libertad de acción, lo que están diciendo es ‘participa en la elección y evita que gane Piñera’. O sea, eso es llamar a votar por Guillier. Ahora, pretender que ellos lo dijeran era iluso, porque es obvio que no tienen el acuerdo interno para decirlo y en el estado en que están tienen que privilegiar su unidad interna. De hecho, ya hay un partido, el Ecologista Verde, y su diputado, que dijeron que no iban a votar. Por lo tanto, si hubieran llamado a votar por Guillier estarían violentando a los demás, y como funcionan como asambleas estudiantiles, llegan a acuerdos colectivos, no por mayoría. Ahora a mi me satisface, es mucho más de lo que yo habría esperado.

– ¿Qué era lo que esperaba?

– Yo pronosticaba que el Frente Amplio iba a dar libertad de acción para que las distintas fuerzas hicieran lo que les pareciera mejor, y no lo hicieron, sino que instaron a votar, y a impedir que Piñera sea Presidente y para eso hay una sola conducta posible. Creo que eso va a ayudar a que más o menos que el 70% de ese electorado -según las encuestas cuando Beatriz marcaba 10%-, vote por Guillier en segunda vuelta. De hecho la característica de la campaña, y de las mediciones que nosotros hacíamos, es que hubo un flujo permanente de Guillier a Sánchez y desde Sánchez a Guillier, y en el remate de campaña fue bueno el de Sánchez y quedó cerca de Guilier. Este no es como el electorado de MEO -de la elección anterior-, que se fue dos tercios a Frei y un tercio a Piñera, sino que lo veo de 70% para arriba. Ahora, siempre hay un margen o una proporción de votantes, aunque parezca inverosímil, que si bien votaron por Sánchez ahora votarán por Piñera en segunda vuelta, así como hubo un 10% de personas que votaron por Lavín en 2005 y que después no votaron por Piñera, sino que lo hicieron por Bachelet, sólo el 90% lo hizo por Piñera.

– ¿Pero este “tibio” llamado que hizo el Frente Amplio le afecta a Guillier en términos políticos?

– No. Incluso no sé si sería más conveniente desde el punto de vista del triunfo electoral propiamente tal el dibujo de una alianza. No tengo seguridad de que esa alternativa, la de la alianza, es mejor para el triunfo electoral, que la que eligieron. Es decir, pienso que es lo más conveniente desde el punto de vista electoral lo que se hizo. Primero si ellos hubieran dicho ‘vamos a gobernar’ o ‘hemos impuesto nuestro programa’, en la práctica la elección sería entre Piñera y el Frente Amplio, y no es entre Piñera y Guillier, y Guillier es distinto del Frente Amplio. Pero, lo van a apoyar de la manera tibia que tú dices, diciéndole a los electores que no voten por Piñera, y que vayan a votar. No tengo claro si desde el punto de vista de la competencia electoral propiamente tal habría sido más conveniente para Guillier el otro esquema ‘hagamos gobierno conjunto’, ‘reescribamos el programa y hagamos uno común’. No, creo que eso habría sido el paraíso para Piñera.

Pepe Auth y la declaración del Frente Amplio: “A mi me satisface, es mucho más de lo que yo habría esperado”

– ¿Se le habría producido un desfonde del centro a Guillier?

– Por la polarización, porque al final todas las elecciones se juegan en el centro. Si me preguntas si es conveniente para Piñera tener a Kast recorriendo Chile como un generalísimo informal, no es para nada conveniente, lo mismo con las reuniones con las iglesias evangélicas y al día siguiente con la familia militar, tampoco lo es. Pero claro, necesitas movilizarlos. Ahora, desde el punto de vista de donde se juega la elección, que es el centro social, no el político -gente independiente que no fue a votar a la primera y ahora se da cuenta que hay una decisión importante que tomar-, creo que lo que ha ocurrido desde el punto de vista electoral es el escenario que yo habría dibujado.

– ¿Por qué?

– Es más que libertad de acción. Lo único que a mí me producía temor es que hubiera líderes que activamente hubieran estado llamando a la abstención o al voto nulo. Si eso no ocurre, feliz. Lo otro que me hubiera provocado temor es que el Frente Amplio se hubiera apropiado de la candidatura de Guillier porque esa polarización nos habría hecho perder muchos votos del centro. Entonces, para mí, si me hubiesen pedido que dibuje un esquema en que yo creo electoralmente es más posible ganar, es este.

– De todas maneras un 20% votó por Beatriz Sánchez. ¿Cómo se sigue conquistando a su electorado? ¿Tiene que seguir cediendo en propuestas?

– No, lo que no puedes hacer de ninguna manera es perder credibilidad. Eso es desmoronar tu opción. Lo que no puedes hacer es haber estado transmitiendo contra la gratuidad en la educación superior y de pronto decir que vas a asumirla, eso le hizo daño a Piñera, y hace daño en general. Si Guillier dijera ‘vamos a terminar con las AFP’ le haría daño porque incluso los que dicen ‘No más AFP’ tienen el vértigo de qué pasaría con mis ahorros, y por otro lado, qué pasaría con un sistema que es clave para el desarrollo económico de Chile. Él no puede moverse de su posición gradualista, social demócrata de centroizquierda, y los otros van a votar por él porque es obvio que es mejor tener un gobierno de continuidad haciendo avances que un gobierno que propone el retroceso.

– ¿Pero no es eso justamente lo que ha hecho Guillier al referirse a las AFP y al CAE?

– No, porque es importante que también se haga cargo. Tampoco es bueno que parezca impermeable a las señales que te da el electorado. O sea, él siempre dijo que había que hacerse cargo del problema del CAE, todos le decían que no se puede, pero opta por una forma razonable haciéndose cargo del problema y no tomando la consigna de Beatriz, que era terminar el CAE y que el Estado se haga cargo, o terminamos las AFP y listo, pasemos a otro sistema -que a mi juicio no tiene sostenibilidad futura-, pero digámoslo para ganar la elección. Él puede dar señales, pero no desestructurar su programa conceptualmente y ese es el problema en el que incurrió Piñera porque lo de la gratuidad no era un accesorio de su edificio conceptual, era algo central. Habían ido al Tribunal Constitucional y ahora dado la instrucción de votar en contra el presupuesto por la extención al 60%. Entonces cuando cedes en algo conceptual que es parte de tu propia identidad, no ganas nada porque no te creen. Yo creo que él no puede moverse más de lo que se ha movido. No debe hacerlo porque además no es a los dirigentes del Frente Amplio a los que hay que convencer, ya que independiente de que les dieran lo que les dieran, nunca llamarían activamente a votar por Guillier y lo que representa porque ellos quieren reemplazarlo.

– ¿Por qué cree que el Frente Amplio elige esta fórmula?

– Ha ocurrido lo que tenía que ocurrir, los dirigente del Frente Amplio, algunos por voluntad y otros por obligación, no quisieron pagar el costo de no llamar a votar porque evaluaron que en ese 20% hay demasiados electores para los cuales Piñera es distinto a Guillier, entonces el cuento de que Piñera y Guillier son iguales se lo creerán una porción muy pequeña de sus dirigentes, pero el electorado no. Entonces, despejaron eso. Y si tuvieron que llamar a votar contra Piñera es porque se dieron cuenta del costo de no hacerlo. Hay muchos riesgos en política, pero el mayor de todos siempre, es ir contra tu electorado, y creo que ellos aquilataron bien esto, porque si hubieran llamado a abstenerse era su fin como proyección política.

– Un poco lo que le pasó a MEO…

– Y eso que Marco se dio cuenta a última hora y llamó a votar por el candidato del 29%, pero dos días antes de la elección. Acá es a diez días de la primera vuelta, después de un proceso donde participaron algunas miles de personas y el Frente Amplio decide llamar a votar, y votar contra Piñera. ¿Para qué le voy a pedir que además diga lo que está implícito en esas dos conductas? Si no hay otro candidato. Habían cinco candidatos en la papeleta, Piñera, Guillier, abstención, blanco y nulo. Podrían haber llamado a anular, votar en blanco o abstenerse, y no lo hicieron. Llamó a votar contra Piñera, por lo tanto lo que hizo fue llamar a votar por Guillier.

– ¿Y con el antipiñerismo basta para ganar la elección?

– Bueno, basta con que ellos voten contra Piñera. No es que baste, de hecho hay un 22% que votó por Guillier, y va a haber otro segmento que también va a votar por Guillier. Me vale madre que ellos voten contra Piñera. Por lo demás, siempre en las segundas vueltas hay componente del voto que es “por alguien” y otro componente que es “contra alguien”. O ¿todos los que votan por Piñera votan con entusiasmo, y que muchos no están votando contra la izquierda? Bueno, es lo mismo. Los franceses dicen en la primera vuelta se vota con el corazón y en la segunda vuelta con la razón. Nosotros todavía no estamos acostumbrados, a pesar de que ya vamos para la quinta segunda vuelta, ya deberíamos habituarnos a este esquema.

– ¿Y cómo ve la disputa entre Guillier y Piñera?

– Creo que Guillier está un poco más habilitado para esa tarea porque él tiene todavía un camino para recorrer en conocimiento ciudadano, en cambio a Piñera ya lo conocen todos al revés y al derecho. Cuando Piñera va al programa de Don Francisco y le dice ‘le voy hacer una confesión’, la gente sabe que va a repetir algo que ya ha contado 30 veces. En cambio, cuando Guillier hace una confesión -como no ha estado tantos años en el rol político-, la gente lo descubre. Ahora, el impacto de la conversación televisiva cuando Beatriz Sánchez despide (entre lágrimas) a Guillier cuando se va a la candidatura senatorial, es tres veces más potente que la declaración reciente, y tres veces más influyente que la declaración reciente.

– ¿Cómo la ve a Beatriz Sánchez? Dijo que entraría en un proceso de reflexión…

– La veo completamente amarrada a su rol de articuladora del conglomerado que es frágil, que está en proceso de consolidación, que es joven, y la veo muy cuidadosa, sin tomar decisiones personales, ni gestos. De hecho, casi no ha hablado para esperar tener una resolución. Creo que si se articula el Frente Amplio como una realidad de proyección futura, ella puede tener un rol ahí, en esa vocería, podría perfectamente ser la Presidente del Frente Amplio, y eso le daría un lugar en la política que viene. Depende, por supuesto, de todos ellos. No la veo a ella haciendo reflexiones personales, pensando en dar su propia definición.

Resultado histórico de la Nueva Mayoría

– La Nueva Mayoría obtiene un 28% de respaldo en la elección, históricamente el más baja del sector. ¿Por qué ocurre?

– Es la primera vez que la Nueva Mayoría enfrenta dividida una elección presidencial, y lo ocurrido tiene mucho que ver con eso. Entre los dos candidatos suman el 28% de los votos, que es casi lo mismo que el 29% de Frei. Es menos porque dos menos uno, no es uno, es menos. Cuando uno se divide pierde la fuerza de la unidad, por lo tanto los dos sumados hacen menos que si hubiera habido una sola candidatura, un solo programa, una sola lista parlamentaria o dos listas concordadas y no competitivas. Por lo tanto, hay que meter en el análisis la decisión de separarse, y que debilitó la opción presidencial. Lo segundo, es que el término del binominal marca el fin de un ciclo político. Todo el mundo sabe que lo que viene es distinto a lo que había y era la oportunidad para que emergiera una fuerza política nueva, y es evidente que el crecimiento del Frente Amplio, en parte compite por nuestro electorado. Lo mismo que tuvo para efectos del electorado nuestro, la desunión, lo tuvo la unidad en los partidos nuevos de izquierda. Es decir, dispersos ellos sacaban mucho menos que unidos, unidos nosotros sacábamos más que dispersos. Lo que ocurrió a mi juicio fue eso, el efecto combinado de la unidad de unos, y de la división del otro, probablemente, y eso es seguro, ayudado por el cambio de sistema electoral.

Elección parlamentaria y nueva configuración del Congreso

¿Cuál es la evaluación que hace del nuevo sistema electoral?

– Yo en algunos artículos que escribí sobre los efectos, decía que se va a terminar el binominalismo de la política chilena, es decir dejará de estar estructurado en dos mitades. Pasó, y pasó bien, más incluso de lo que podría haber pasado y eso por decisión de los propios actores. Hubo una lista parlamentaria de la DC, pero además una lista de la derecha que se mantuvo unida y que le dio mayor representación porque en este esquema -si bien se decía que era un incentivo a la fragmentación-, se privilegia la unidad. Al que se unió le fue mejor que al que se fragmentó, y en las próximas elecciones se la van a pensar dos veces antes de separarse. La derecha sacó 38,7% en parlamentarias y estuvo cerca de llevarse la mitad, esto porque hubo tres fuerzas divididas, una fue la DC que sacó casi 11%, nosotros (Fuerza de la Mayoría) que sacamos 24%, ahí hay 35%, y los otros (Frente Amplio) que sacaron 16%. Lo que viene en el futuro próximo es la reestructuración de la política chilena en grandes partidos si quieren tener éxito en este sistema. Segundo creció la participación de mujeres, por supuesto que no al 40%, ya que era la primera elección. Pero ya la siguiente el piso ya no va a ser de 14 o 15 diputadas, sino que de 35. Es el camino hacia la paridad.

– Hubo muchas sorpresas en esta elección…

– Es que cambió radicalmente la competitividad del sistema, o sea del paraíso de los expertos electorales, se convirtió en una cosa muy impredecible, donde pequeñas variaciones en los resultados definen la elección. ¿Por qué? Porque se acabaron los candidatos acompañantes, y el que lo hizo esta vez se arrepintió para siempre, sino pregúntale a la Jacqueline Van Rysselberghe. El que leyó bien eso y lo hizo mejor fue Renovación Nacional. El que lo leyó mal, le fue peor. Porque este es un sistema que está hecho para competir y la presidenta de la UDI quiso ser ella quien elegía a los diputados, como se hacía antes donde la directiva decidía quien era el diputado UDI, ahora es la gente la que decide cuál de los diputados que le proponen va a ser el elegido. Entonces la competitividad creció considerablemente porque dejó de haber candidatos testimoniales versus candidatos viables. Antes en mi distrito, de los 10 candidatos que habían, tres, con suerte cuatro, estaban en la pelea y el resto era testimonial y la gente lo sabía, ahora ya no es así, la gente sospechaba que esto era nuevo y que cualquiera podía salir. Si uno se fija votó por todos los candidatos, hasta los más desconocidos sacaron votos. Por otra parte, el predominio de los incumbentes -se pensaba que iba a ser el paraíso de los parlamentarios porque tenían prensa-, no era tal: perdió Andrade, Walker, Cornejo, un conjunto de gente muy incumbente y perdieron porque ya no es imprescindible enfrentar a un famoso con otro famoso. Quizás el cambio fundamental, y que muchos no se han dado cuenta, es que la elección se había convertido en una competencia de carismas individuales y volvió a ser lo que debe ser la política, una competencia de colectivos, de equipos con ideas comunes.

– Se ha hablado mucho sobre los parlamentarios que fueron elegidos con pocos votos. ¿Qué le parece la crítica?

– Primero, yo diría que todos los propósitos del sistema se verificaron. Yo sé que hay una queja por esto de que se elija gente con pocos votos, pero sólo a 26 de los 155 diputados no les correspondería de acuerdo al orden de votos ya que hubo gente que sacó más votos que ellos. O sea, sólo 26 personas que si hubieran competido en la elección de consejo de curso no habrían quedado porque se elijen las primeras mayorías, pero como no es la elección de consejo de curso, salieron electos. Entonces, ¿qué lógica tiene que yo me elija con un 5% en lugar de otro que tiene un 1%, si ese otro es parte de la opción que obtuvo un 30% y yo estoy en un 5%? Claro, yo tengo más votos personales, si fuera solo una cuestión individual por supuesto, pero no es así, ahora se eligen opciones políticas. Y es de justicia que la opción política que tiene más votos tenga más diputados, que la que tiene menos. Ahora, lo que sí pasó respecto del binominal, es que nadie con alta votación quedó fuera, salvo en las circunscripciones del Senado que quedaron binominales, ya que si se eligen dos, va a pasar lo mismo que pasaba antes.

¿Cómo ve la configuración del nuevo Congreso?

– Más de la mitad de la Cámara es nueva. De partida nadie tiene mayoría, por lo tanto vuelve  la política, vamos a tener que hacer más política. El Frente Amplio tiene el desafío de comportarse como Frente ya que no está garantizado el éxito de eso, porque es una conformación heterogénea, con distintos partidos que eligieron distintos números de diputados. Luego está por verse si se reconstituye o no la Nueva Mayoría, mi impresión es que la DC con las características de sus elegidos va a seguir con su domicilio en la centroizquierda, así que yo apostaría a que se reconstruye. Pero va a tener que haber una dinámica de alianza y probablemente federativas porque de partida, por un problema práctica, el quórum para constituir bancadas creció y por lo tanto, si eran nueve antes ahora son 12. Ni el PPD, PR, PC, tienen 12 diputados, por lo tanto van a tener que ver qué alianzas o fusiones se hacen.

– ¿Van a tener que hacer bancadas juntos?

– Seguro. Van a estar obligados unos con otros a hacer algo al respecto y eso puede ser más administrativo, pero va a tener que ocurrir. Ahora, si bien puede ser administrativo, puede también configurar algo que la escena política va a demandar, que es una reestructuración del panorama para actores más grandes y más relevantes y no muchos actores pequeños y dispersos. Pienso que las cosas van a caminar para allá.

– ¿Fusiones de partidos?

– Por supuesto, y recreaciones. De todas maneras, o sea el PPD pasó a ser irrelevante, eligió ocho diputados y si se revisa la conformación de su bancada uno se da cuenta que no va a ser un actor como el que fue, y por lo tanto ¿tendrá sentido eso desde el punto de vista de su proyección futura? es una reflexión en la que van a estar embarcados. Lo que quedó claro, es que partidos similares ocupando el mismo espacio no tienen sentido. Tiene que haber un partido de centroizquierda socialdemócrata, no tiene sentido que hayan tres partidos que están en la Internacional Socialista y que reclaman más o menos el mismo electorado, en lugar de un solo gran actor. Podrían además aprovechar esa circunstancia para crecer, no una simple fusión de las orgánicas. Yo creo que lo que viene es un proceso de reestructuración de la escena política chilena. No sé qué va a pasar con la UDI, José Antonio Kast va a formar un nuevo movimiento a su derecha, por otra parte veo que la dinámica de instalar una derecha más liberal y modernizadora de Felipe Kast surtió efecto, ya que eligió seis diputados y dos senadores, ahora necesita conformar bancada para que otros se sumen. Renovación Nacional creció, tuvo 36 diputados, pero cuando se empieza a desmenuzar algunos eran militantes de la UDI que no encontraron espacio ahí y corrieron con los colores de Renovación Nacional.