Cristián Goldberg admite que será muy difícil encontrar las 150 personas desaparecidas que reportó hasta ayer la Onemi; además dice que se requiere más apoyo y equipos.
Publicado el 08.04.2015
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Se cumplen dos semanas de la catástrofe que dejaron las lluvias y los aluviones en las regiones de Coquimbo, Atacama y Antofagasta, pero las ciudades de Copiapó, Chañaral e interiores están muy lejos de volver a la normalidad.

Ayer la directora provincial de Educación de Copiapó y Chañaral, Palmira Rojas, anunció que 35 mil escolares de kínder a cuarto medio de Atacama seguirán sin clases, dado que el barro dañó casi 20 colegios.

“El desastre es total”, sostiene Askaan Wohlt, quien fue enviado a tiempo completo por Desafío Levantemos Chile  a la región. Acaba de pasar dos días en Chañaral y la desolación es abrumadora. Las personas perdieron familias, casas, trabajos y enseres, sepultados en metros de lodo contaminado.  “Todo lo que uno diga queda corto. El daño es como si fuera una guerra”, confiesa.

Según la Onemi, las personas desaparecidas suman hasta ayer 150, cifra que subió en 30 personas de domingo  a lunes. Esta brusca variación se ha mantenido desde que partió la emergencia el 25 de marzo, cuando se contabilizaron cinco personas. Después subió a 20, luego saltó a 49, después a 81, 101, 120 y 150. Varias brigadas de voluntarios están buscando afanosamente los cuerpos, y están usando tecnología especial.

El presidente del directorio y socio fundador de Desafío junto a Felipe Cubillos, Cristián Goldberg, aborda con “El Líbero” la tarea de la emergencia, que estima tomará varios meses. Él ayudó a construir casas en el terremoto de 1985, luego  en la reconstrucción del 27F, el incendio  de Valparaíso y el sismo del norte.

Cristian Goldberg, pdte Desafío Levantemos ChileEn esta tragedia, su institución ha ayudado con 500 toneladas de agua y alimento, reconstruyendo dos jardines infantiles, un centro de atención familiar para 9 mil personas, tiene una campaña de 3 mil kits de emergencias, que consiste en entregarle carretillas, palas, guantes y mascarillas a igual número de familias, y coordina la atención de médicos de la Clínica Las Condes.

-¿Cuál es su análisis de la etapa de la emergencia?

-Es una tragedia enorme. He visto varias tragedias y estas es grande, grande. Hay varias etapas en las emergencias, la primera es salvar la vida de las personas, que demora unos dos días. La segunda es tratar de limpiar, y en este caso ha sido extremadamente ardua y muy compleja. En los terremotos se cae la casa y se puede instalar en el patio, pero en este caso tienes barro dentro y afuera de la casa y eso lo hace muy difícil. El barro sigue siendo una pasta bien acuosa y compleja. Esa etapa normalmente dura una semana, llevamos dos semanas y la guerra contra el barro continuará.

-¿Qué ocurre con el  alcantarillado?

-El alcantarillado en Copiapó y Paipote está muy complicado. Hay 30 mil personas afectadas y la mayoría están sin alcantarillado. Es complejo y duro. La electricidad en general se ha repuesto bastante rápido pero la crisis es el alcantarillado.

-¿Cuál es la solución?

-No sé, porque el barro ha tapado todo el alcantarillado, la única forma es bombear con agua para ir destrabando las cañerías, que son antiguas. Puede ser lo más complejo en la reconstrucción.

-¿Cuántas son las localidades más afectadas?

-Copiapó, Chañaral, Diego de Almagro, Salado, Paipote y todo el valle frutífero. Todo eso está complicado por los aluviones que cayeron de los cerros hacia los pueblos.

-¿Cuánto durará la limpieza?

-Varios meses. Así de complejo es lo que hemos visto. Voy todas las semanas.

-¿Faltan equipos, personas, se podría andar más rápido?

-Falta de todo, máquinas para sacar el barro, equipos, personas. La gente en Santiago piensa que se acabó la emergencia pero está recién partiendo.

-¿Se requiere más apoyo del gobierno?

-De toda la comunidad. Todos son afectados. El gobierno está tratando de hacer lo que más puede, la industria privada está ayudando. Todos están empujando.

-¿Cómo se puede ayudar para superar esta etapa?

-Ojalá puedan concurrir maquinarias chicas, cargadores tipo gato que se pueden meter en las casas. Es lo que se requiere hoy y lo más urgente es limpiar los alcantarillados. Lo único que supera una emergencia es que la localidad vuelva a la normalidad, los niños a clases y los adultos a trabajar.

-¿Para la magnitud de esta catástrofe el número de fallecidos ha sido esperable o demasiado?

-Creo que la cantidad de fallecidos es obviamente alta, y los desaparecidos han aumentado cada día. Es muy difícil que los puedan encontrar porque fueron aluviones en que se tapó todo. Será una labor muy difícil. No sé si ha sido mayor o peor pero ha sido muy duro.

-La catástrofe partió con 20 desaparecidos y van 150 y aumenta 30 en un día. ¿Por qué?

-No sé, porque la autoridad ha manejado la información, pero es lo que imagino que están recibiendo, y en eso nosotros no nos metemos. Estamos preocupados de ayudar a los que están afectados.

-¿Por qué es difícil que se puedan encontrar las personas desaparecidas?

-Porque cuando se produce un aluvión la masa de tierra que se produce es enorme. En Chañaral ni siquiera se ven los camiones, que están tapados por seis metros de tierra. Ojalá que encuentren a los desaparecidos para la tranquilidad de las familias.

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