El director de la red de las Uncommon Schools de Newark (Nueva Jersey), que está compuesta por 13 escuelas de bajos recursos que han logrado que un 60% de sus alumnos lleguen a la universidad, estuvo en Chile para hablar de su experiencia y la importancia de la preparación constante de los educadores.
Publicado el 18.06.2017
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El estadounidense oriundo de Chicago, Paul Bambrick Santoyo, estuvo por tercera vez en Chile para hablar sobre educación. Esta vez, en un seminario organizado por la Facultad de Gobierno de la Universidad del Desarrollo y el centro de estudios Libertad y Desarrollo en el que su charla se enfocó en la necesidad (y urgencia) de educar constantemente a los profesores, más que evaluarlos.

Aunque conoce bien Chile, advierte: “No puedo declararme experto en nada, estoy al tanto de algunas cosas en Chile, pero no me considero en capacidad de responder o opinar sobre cómo se hacen las cosas en Chile”. Pero sí habla desde su perspectiva y con su experiencia que ya suma 15 años como director de la red de las Uncommon Schools de Newark (Nueva Jersey) -la red total de escuelas es de 42, él maneja 13- , que ayudan a que al menos el 60% de los alumnos que estudian en esas escuelas vulnerables puedan llegar a la universidad.

Una carrera que empezó en un colegio de Ciudad de México, donde llegó por amor -su esposa es mexicana y por ello habla perfecto español- y donde fue profesor de inglés, matemáticas y sociología. Fue nombrado profesor del año en 1999 y llegó a ser director, hasta que su pareja terminó su carrera de medicina y deciden instalarse en Estados Unidos, para que Bambrick Santoyo especializara su carrera como profesor escolar hasta convertirse en lo que hoy día es: una especie de gurú sobre cómo lograr educación de calidad en colegios públicos y sin recursos. Trabajo que realiza día a día con académicos de calidad en la National Principals Academy Fellowship.

– ¿Qué piensa sobre eliminar la admisión por mérito en colegios importantes como el Instituto Nacional?

– El énfasis para mi es es la calidad de esa gente, de los alumnos, de los profesores, de todo un país. Quién entra o no entra a un colegio elite o emblemático, no resuelve el problema de todos los demás. Para mí el tema es qué estamos haciendo a nivel nacional, en todos los colegios. La cuestión de admisión o no admisión por méritos no va a cambiar los resultados, es una cuestión de qué política implementes desde adentro, esa es más la clave y estar en constante aprendizaje.

– ¿Cómo se mantiene el constante aprendizaje?

– He observado y he trabajado con más de 15.000 escuelas en todo el mundo y mi observación sobre qué hacen cuando obtienen buenos resultados, especialmente los colegios que trabajan con niños vulnerables, la gran diferencia es cómo invierten su tiempo los líderes del colegio, porque cada colegio tiene algunos profesores buenos, ellos no son la clave, lo que tienes que pensar es qué hacer con los profesores que todavía no son buenos. ¿Queremos que sean malos para el resto de su vida o trabajamos porque mejoren, para que sean buenos? Eso es lo que hace la diferencia. Y dentro de eso, lo que veo es que los líderes de mayor éxito no pierden su tiempo en la parte administrativa, que son desafíos fuertes y aquí en Chile sé que lo son. Porque la parte administrativa puede quitar hasta 15 horas semanales, y esa no es la idea, lo que se quiere es que estos profesores se dediquen a los alumnos y así se pueden dedicar a las palancas de liderazgo. Todo empieza con la cultura de los estudiantes, el manejo de los datos para medir la instrucción, no puedes tener un colegio de éxito si no sabes si los alumnos están aprendiendo, pero no puedes esperar hasta los resultados Simce para saber cómo está tu nivel, la evaluación tiene que ser constante.

– ¿Cada cuánto se debería estar evaluando?

– Formalmente cada seis u ocho semanas, es decir, unas cuatro veces al año. Pero lo ideal es que profesor debe ser evaluado todo los días, pero no de una manera formal, pero lo ideal es poner una prueba de 15 minutos y voy monitoreando en al aula cómo les va a los alumnos, voy recogiendo datos y ahí vas viendo, de manera inmediata el avance o no de los alumnos. Hay que hacer un monitoreo intensivo y tener un patrón de trabajo que te ayude a trabajar de forma rápida. Es un gran cambio el que ves entre un profesor que se evalúa a sí mismo así, que el que espera la evaluación formal cada dos meses. El modelo es observa, prepáralo, hazlo, todo profesor debe practicar y hacerlo.

– Es decir, ¿todos pueden ser buenos profesores y buenos alumnos?

– Exactamente. Lo que yo siempre sigo, que cuando me preguntan cuáles son las cualidades que tiene que tener un profesor, yo busco nada más que estén abiertos a la retroalimentación y que tengas ganas de mejorar, punto. En cuanto a los alumnos, si enseñamos bien, podemos motivarlos y así aprenden. Ese es el mejor resumen que puedo darte.

– En una entrevista usted explicó que una de las claves de las Uncommond Schools es que recibían dinero del Gobierno, pero la administración era privada. ¿Por qué es una de las claves de estas escuelas?

– Claro, porque el colegio mismo es el que maneja lo que nos da el Estado, tenemos la libertad de administrarlo como nosotros queramos y lo que nos corresponde es mostrar resultados. Fue gracias a una ley que hicieron en Estados Unidos, en base de impulsar el cambio, en base de que en vez de centralizar necesitamos el cambio para que varios colegios intenten cosas nuevas. También es importante si pensamos en la parte burocrática, te ahorras mucho tiempo con esta libertad, porque a veces te obligan a gastar cierta plata en algo muy específico y nosotros trabajamos en base a los resultados, en lo que tenemos y en mejorarlo. Es algo parecido a lo que hay aquí con los colegios parcialmente subvencionados. La diferencia es que allá el alumno no paga ni un centavo, son escuelas 100% subvencionadas por el Estado. Ha funcionado porque si no manejan bien la plata, si no hay resultados, porque hay un monitoreo fiscal muy fuerte, lo cierran. Así se hace un trato de honor, si quieres libertad, tienes que demostrar resultados. Ha funcionado y aunque así es en las escuelas que yo manejo, entre los 15,000 líderes que he manejado, no todos trabajan en escuelas así, la gran mayoría trabajan en escuelas públicas tradicionales y hemos buscado la manera de lograr el éxito aún con esa burocracia, aún con los obstáculos, porque tiene que funcionar para todos, no para colegios de ciertos estilos, sino tengo que cambiar de modelo.

– ¿Cómo ve la discusión de la carrera docente en Chile?

– Lo que entiendo es que sí, hay que hacer una evaluación formal,que reciben derecho de mentoría de varias horas, pero los mentores están asignados por los estados. Entonces, la intención es buena, pero el propósito de trabajar con profesores debe estar en desarrollarlos, no en evaluarlos y todo el tiempo que se invierte en la evaluación del profesor y no en su desarrollo, es una inversión que para mi es una pérdida de dinero que hace que el cambio sea mucho más lento. Y yo diría que la evaluación del profesor debe basarse en el resultado de los alumnos, yo sí creo que en esa evaluación, por ejemplo, yo sí creo que en las evaluaciones Simce y PSU, porque hay que demostrar que el alumno aprendió, es esa la evaluación más importante para el profesor. Otro problema que quizá los mentores no tienen capacitación en cómo desarrollar bien un profesor, hay que aterrizar eso, pero seguro no va funcionar tan bien, lo ideal es llamar a más institutos a incentivar a líderes escolares, para que que ayuden a mejorar a otros y así los colegios pueden escoger a sus mentores, y eso puede crear competencia, porque los institutos van a querer tener los mejores para tener a los mejores profesores. Es una cadena.