El cientista político considera que el ministro Segpres tiene cero posibilidades de avanzar en la agenda legislativa, “su efectividad a esta altura es nula”. Y sobre el cambio de gabinete en su conjunto, lo define con una analogía: “Fue como un temblor grado tres, que un montón de gente ni siquiera lo siente”.
Publicado el 19.11.2016
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“Lo importante aquí no es lo que pasó, sino que lo que no pasó”, esa es una de las primeras conclusiones de Patricio Navia sobre el ajuste ministerial que realizó ayer la Presidenta Michelle Bachelet minutos antes de partir a Lima, para participar en la Cumbre de la APEC. Y lo que no pasó fue la salida del ministro Secretario General de la Presidencia, Nicolás Eyzaguirre, el último sobreviente del núcleo más cercano a la mandataria.  Navia, panelista del Foro Líbero, cree que haber reemplazado al ministro Segpres le abría la opción al gobierno de tener un nuevo trato tanto con la oposición como con la Nueva Mayoría, algo que la Presidenta no estaba dispuesta a realizar.

Para el académico de la UDP y de la NYU, el de ayer no debiera ser el último ajuste ministerial que realice Bachelet antes de dejar su mandato en marzo de 2018: “Si ella se la quiere jugar por el futuro candidato de la Nueva Mayoría, debería poner a ministros que faciliten la campaña de ese aspirante a La Moneda”.

– ¿Cómo define el cambio de gabinete?

– Los cambios de gabinete son como los terremotos, tienen distinta intensidad. Este más bien fue un temblor, de una intensidad relativamente baja. Fue como un temblor grado tres, que un montón de gente ni siquiera lo siente. Cuando sale el ministro del interior, o el de Segpres, o algún ministro sectorial importante, la intensidad es bastante mayor. También importa el número total de los que abandonan el gabinete, pero en este caso fueron sólo tres y de ellos, sólo dos son medianamente importantes: Trabajo y Segegob. Pero como la propia Ximena Rincón ya había anunciado que se iba, le quitó espectacularidad a su salida. Es como si te anunciaran que viene un temblor en dos horas, y efectivamente ocurre.

El de ayer fue un cambio menor, sin duda. No va a tener implicancias en la cotidianidad de la política chilena. A la ministra Rincón ya la habían sacado de la negociación por el reajuste en el sector público. Además, la salida de la ministra Riffo no le importa a nadie, y la renuncia del vocero, en realidad tampoco tiene mucho efecto.

– ¿Qué señal quiso dar entonces la Presidenta Bachelet a la Nueva Mayoría?

– Lo importante aquí no es lo que pasó, sino que lo que no pasó. No se fue Eyzaguirre y eso muestra que la Presidenta está determinada a mantener su línea hasta el final. Haber reemplazado al ministro Segpres abría la opción de un nuevo trato con los legisladores tanto de la oposición como de la Nueva Mayoría. Al mantenerlo, la Presidenta dice olvídense, prefiero no seguir pasando leyes a cambiar mi estilo.

– La continuidad de Eyzaguirre ¿demuestra también que la Presidenta no se quiere quedar sola? Lo pregunto porque él es el último integrante que queda de su núcleo más cercano.

– Podría ser que sí, aunque Eyzaguirre tiene cero posibilidades de avanzar en la agenda legislativa del gobierno, su efectividad a esta altura es nula. Pero da la impresión que a la Presidenta ya no le importa mucho eso y quiso enviar la señal de que ella todavía cree en las cosas que hizo y por eso mantiene al ministro Segpres en su puesto.

– ¿Qué le parece que finalmente no haya salido ningún ministro del Partido Comunista?

– No me parece tan relevante, porque si eso hubiese ocurrido, habrían sido reemplazados por otros militantes comunistas. El PC no va a salir del gobierno. Me parece que la preocupación de que si los comunistas están o no, es una obsesión más bien de la derecha, que del resto del país.

– ¿Cree que con un ajuste mayor, con la llegada de ministros de más peso, se hubiese generado una mayor sintonía del gobierno con la futura campaña presidencial de la Nueva Mayoría?

– Pienso que mientras no se defina quién va a ser el candidato de la NM, no resulta ser apropiado hacer un cambio de gabinete para ayudar a la campaña presidencial. Armar un equipo para apoyar a un candidato que no se sabe quién es, no tiene mucho sentido.

– Entonces, ¿podría haber en el futuro un nuevo ajuste ministerial?

– Sólo si la Presidenta se la quiera jugar por el candidato de la Nueva Mayoría. En ese escenario puede poner a ministros que faciliten la campaña de ese aspirante a La Moneda.