En octubre se discutirá el presupuesto del próximo año pero aún no se aprueban los proyectos de ley de educación. Parlamentarios piden que mayoría de los US$ 2.300 millones que se recaude se destinen a salud, viviendas, obras públicas y reactivación económica.
Publicado el 22.09.2014
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De los ocho proyectos comprometidos por el gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet para la reforma educacional que busca, entre otros objetivos, terminar con el copago, la selección y el lucro en los colegios subvencionados y dar gratuidad en la educación superior; sólo tres están en trámite en el Congreso.

Por lo que es muy probable, como sostienen varios parlamentarios consultados por “El Líbero”, que en octubre se discuta la ley de presupuesto del próximo año sin tener la aprobación de los proyectos de educación. Ello, pese a que la mayor reforma tributaria en 30 años, como dijo el ministro de Hacienda, Alberto Arenas, fue hecha precisamente para financiar los cambios en educación.

Ante este nuevo escenario, ¿en qué usar los US$ 2.300 millones que recaudará la reforma tributaria en 2015, en caso de que no estén aprobados los proyectos de ley de educación? Es la pregunta que varios diputados y economistas responden a este diario.

Educación pública

Para el jefe de la bancada de diputados de la DC, Matías Walker, el 60% de los US$2.300 millones deberían usarse para mejorar las remuneraciones de los profesores, entregar bonos de incentivo al retiro y mejorar la infraestructura de los liceos y escuelas públicas, “para dar una señal de fortalecimiento de la educación pública”. Él confía en que se aprueben los proyectos de inclusión.

El mismo optimismo  tiene el presidente de la Comisión de Educación de la Cámara, Mario Venegas (DC): “No me pongo en la hipótesis de que los proyectos no estén aprobados. Creo que los recursos deben irse a educación y, especialmente, al reforzamiento de la educación pública escolar”.

El diputado Marcelo Schilling, jefe de bancada del PS, coincide en pedir que se mejore la “situación calamitosa” en que está la infraestructura de varios establecimientos públicos de educación. “Si queremos recibir más estudiantes, tenemos que tenerles la casa arreglada”, señala.

Sin embargo, el jefe de la bancada del PRSD, Marcos Espinoza, cree que los ocho proyectos no van a estar aprobados este año y que se deberían ocupar los recursos en otras necesidades del país.

En tanto, para el doctor en economía y académico de la Universidad de Chile, Joseph Ramos, no se requiere la aprobación de ninguna ley  para mejorar la educación, porque basta con  inyectar más recursos para los sueldos de los profesores, tener menos alumnos por profesor y mejorar la capacitación de los docentes. “Hay mucho que se puede hacer. La ley es sólo necesaria para aumentar la subvención y el presupuesto debería contemplarlo”, dice.

Reactivar la economía

El presidente de la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados, Pablo Lorenzini, pide que los recursos que se recauden el próximo año por la reforma tributaria se destinen a reactivar la economía, que este año crecería alrededor de 2%, muy por debajo del 4,9% proyectado en el presupuesto público. “Las reformas educacionales no son para mañana, faltan varios trámites y no sabemos cuánto cuesta implementarlas. Los recursos debemos usarlos en vivienda, salud, educación y en las regiones”, sostiene.

El diputado Walker también pide que una parte de los recursos se utilicen para el plan de infraestructura pública que anunció la Presidenta, porque generan empleos.

Salud

Espinoza cree que gran parte de los recursos se deben destinar a mejorar el sistema de salud público, especialmente de las regiones, que es un “tema urgente”. Su colega parlamentario Matías Walker quiere que se utilicen en financiar parte de la construcción de 14 hospitales públicos, entre ellos el de Ovalle, y de nuevos centros de alta resolución que atenderán a la población durante las 24 horas.

Pagar déficit fiscal                           

En cambio, los economistas José Ramón Valente, socio de Econsult, y Rafael Garay, docente de la Universidad del Desarrollo,  coinciden en que los US$ 2.300 millones de la reforma tributaria deben usarse para financiar el mayor déficit fiscal que dejará el bajo crecimiento y la menor recaudación fiscal de este año, que se estima entre US$1.600 y US$ 2 mil millones.

“El gobierno planteó un crecimiento económico del 4% para este año pero será alrededor de 2%. Los recursos que no llegaron te pegan para siempre porque todos los años tendrás menores ingresos. Los detractores de la reforma tributaria advertimos lo que está pasando ahora, que no tenía sentido hacer una reforma sólo para financiar lo que se pierde al crecer menos”, señala el socio de Econsult.

En la misma línea, Garay argumenta que se debe volver a la regla del superávit fiscal para no deteriorar las finanzas públicas. “Uno de los temores era precisamente aprobar la reforma tributaria sin tener los proyectos de educación aprobados, porque se podrían ocupar para cualquier cosa. Hay que gastar en forma responsable”, advierte.

Pero Joseph Ramos discrepa y sostiene que el fisco puede gastar más aunque recaude  menos, para lo cual puede usar los US$15 mil millones que tiene el Fondo de Estabilización Económico y Social, que es una cuenta de ahorro que se usa cuando el país crece menos o el cobre tiene un precio más bajo al proyectado en el presupuesto.

El diputado Walker le pide a Hacienda poner especial cuidado en suplir el déficit estructural y en ordenar las cuentas fiscales porque podría bajar la clasificación de riesgo del país, lo  que impactaría en las tasas de los créditos.

Lorenzini, en cambio, dice que el Ejecutivo debería preocuparse del déficit en 2017 y no el próximo año, porque se requiere inversión pública para reactivar la economía. El diputado Espinoza coincide en aumentar el gasto con un plan de infraestructura.

Festival del bono

Felipe Ward, jefe de la bancada de diputados de la UDI, acusa al gobierno de tener una “ideología de la improvisación” por aprobar los recursos pero no los proyectos de educación, y teme que se destinen a pagar bonos.

“Tengo la impresión de que la recaudación de la reforma tributaria se usarán en un festival del bonos. No hay una estructura de trabajo del gobierno que les permita a los chilenos saber en qué se gastará la plata. Hay intensión de usarla para otros fines que no sean los educacionales, y eso es faltar a la verdad”, acusa Ward.

Su colega de RN y opositor al alza impositiva, Nicolás Monckeberg, criticó a la Alianza por apoyar la reforma y por “creer de buena fe en proyectos que no serían buenos”.

FOTO: PABLO OVALLE ISASMENDI/ AGENCIA UNO