Según un estudio del Centro de Políticas Públicas de la UDD, la situación es inversa en los países que han centrado su organización constitucional en el número de derechos consagrados.
Publicado el 10.03.2016
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“Los países que han generado sistemas constitucionales más duraderos y estables tienden a presentar mejores indicadores de bienestar social que aquellos que han centrado su organización constitucional en el número de derechos consagrados”. Eso es lo que concluye un estudio realizado por el Centro de Políticas Públicas de la Universidad del Desarrollo en el que se analizaron cartas fundamentales de 153 estados y las posiciones de esos países en distintos indicadores de bienestar social, como el PIB per cápita, la expectativa de vida al nacer, el promedio de años de escolaridad de la población, la tasa de homicidios, las diferencias de ingreso entre el 20% más rico y el 20% más pobre, el Índice de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas, el coeficiente de distribución de ingresos GINI del Banco Mundial y el indicador de Transparencia de Freedom House.

Por ejemplo, en la investigación se señala que a mayor estabilidad constitucional, mayor PIB per cápita. Asimismo, la expectativa de vida de los estados que cuentan con constituciones estables es superior a la de países que han sufrido vaivenes en su reglamento constitucional. La misma situación ocurre con la distribución de los ingresos y el índice de desarrollo humano.

“Se han levantado una serie de preguntas acerca del rol de la carta fundamental como motor de promoción del desarrollo de nuestra sociedad. Como respuesta han surgido una serie de argumentos basados en opiniones y fundamentos ideológicos, que utilizan fundamentalmente la retórica pero pocas veces son contrastados con la evidencia empírica. En general se ha dejado de lado cualquier análisis sobre la relevancia de la estabilidad constitucional, poniéndose marcado énfasis a la discusión sobre la cantidad de derechos consagrados en el texto como engranaje principal para mejorar el bienestar de la población”, señala el documento en su introducción.

MFernandez_destcada-220x260La conclusión del estudio también queda claramente plasmada al hacer un zoom en los países de Latinoamérica. Para el cientista político Miguel Ángel Fernández, quien estuvo a cargo de la investigación, Uruguay es un buen caso para analizar. “El país que tiene mejor índice Gini de toda la región es Uruguay, que está en el tercio inferior entre los países que tienen menos derechos consagrados en su Constitución”.

Asimismo, sostiene que “los países que están mejor posicionados en el ranking de desarrollo humano son los que tienen menor cantidad de derechos consagrados. Esa es una relación completamente lineal. Los que tienen peor desarrollo humano son Bolivia, Ecuador y Paraguay y estos son de los que tienen más derechos consagrados de la región, junto con Venezuela. Por su parte, los que están en mejor posición en el ranking de desarrollo humano, que son Uruguay, Chile y Argentina, son los que tienen menos derechos consagrados en sus constituciones”.

En ese sentido, agrega que los países de la región a los que les ha ido mejor en estos indicadores de desarrollo, son los que han tenido una estabilidad constitucional más alta en estos 200 años de vida independiente de Latinoamérica.

Para ver el informe completo, pinche aquí.