Ex dirigente socialista sostiene que la aprobación de este proyecto de ley, que se discute en el Senado, pondrá a prueba la promesa de Bachelet de que no hay reformas sin crecimiento económico.
Publicado el 23.07.2015
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En octubre de 2014, Oscar Guillermo Garretón, socialista, ex subsecretario de Economía de Allende, fundador del MAPU y director de empresas, escribió a su partido una reservada carta –publicada por este medio–  en que advirtió el deterioro que estaban causando en la economía y en el rechazo de la población las reformas tributaria, educacional y laboral del Gobierno, en momentos que el Ejecutivo y la Nueva Mayoría imponían los cambios por la abrumadora mayoría en el Congreso.

Seis meses después, en abril pasado, reapareció en un evento organizado por la Sofofa en que acusó que la reforma laboral muestra un “desconocimiento” sobre la empresa privada, y que el diagnóstico sobre el que se basa el proyecto de ley, como baja sindicalización y desconfianza de los trabajadores en las empresas está equivocado, porque no se condice con la realidad.

La reforma fue aprobada en la Cámara de Diputados, se discute actualmente en la comisión de Trabajo del Senado y Garretón conversa con “El Líbero” sobre dicho proyecto, que se debate, además, en el contexto político del “realismo sin renuncia” que anunció hace dos semanas la Presidenta Michelle Bachelet.

-¿Cuál es su análisis del debate sobre la reforma que se da entre las diversas posturas políticas que hay al interior de la Nueva Mayoría?

-Tengo la impresión de que la reforma laboral se va a votar en un momento en que no están los mejores resultados desde el punto de vista de los trabajadores y las empresas. Se da en un momento de un verdadero gallito en las dos almas de la Nueva Mayoría, y me temo que una facción quiere usar la reforma laboral para mostrar que el llamado a la moderación no es tal, y que siguen exactamente igual que antes.

-¿Qué pasaría si se da ese escenario?

-Creo que la discusión de la reforma laboral es mucho más trascendente que la discusión de la reforma tributaria, que fue sobre plata, porque es sobre la organización de las empresas. Entonces, como salga va a tener un resultado muy importante en lo que la Presidenta dijo de que no hay reformas sin crecimiento. Hay muchos que dudan que pueda tener efecto en el crecimiento y creo que así como hubo muchos que dijeron que con la reforma tributaria no iba a ocurrir nada,   el juicio histórico de lo que va a significar lo vamos a conocer en los próximos meses, no ahora.

-¿Qué alma de la Nueva Mayoría cree que se impondrá en la reforma laboral?

-Tengo la impresión de que habrá pocos cambios en relación con lo que se aprobó en la Cámara de Diputados. No he seguido el detalle del debate, pero he visto a las senadoras Adriana Muñoz y Carolina Goic hablar de la adaptabilidad laboral para  las mujeres. Discutir la posibilidad de que la gente pueda trabajar desde  sus casas, particularmente las mujeres, en el mundo de hoy en que todos se conectan en red, incluyendo a los parlamentarios,  es un anacronismo correspondiente a otra época. Hoy lo usan todos, incluyendo a los parlamentarios. Por lo tanto, negar la posibilidad de una adaptabilidad es muy grave, particularmente en dos casos, en las mujeres que tienen un peso mayor en su hogar, y en los jóvenes que estudian. La adaptabilidad laboral tiene un peso brutal en las mujeres y en los jóvenes que entiendo que, después de los movimientos y la carga femenina, iban a ser dos sectores que el gobierno iba a privilegiar.

-¿Si se aprueba la reforma podría ser una derrota política para el ministro de Hacienda, que ha dado señales de realismo y moderación?

-Creo que es una prueba de fuego a la credibilidad del viraje. Lamentablemente, la discusión sobre reforma laboral va a estar contaminada por la discusión al interior de la Nueva Mayoría. Tengo la impresión de que una reforma que no traiga algunas modificaciones, lo más probable es que haga muy difícil el lema de la Presidenta de que para que las reformas existan tiene que haber crecimiento. No puede haber reformas sin crecimiento fueron sus palabras. Por lo tanto, una reforma que tenga ese efecto es un desafío al mandato de la Presidenta, si es que se produce y eso no lo vamos a saber de inmediato, sino en el tiempo.

-¿Cuál sería el impacto de la reforma en el empleo, dado que está subiendo la desocupación y la creación de puestos de trabajo es muy baja?

-Chile tenía una inversión en 2012 según el Banco Central del 26,6% del PIB anual, estamos en tasas negativas desde hace ocho trimestres. Si eso no se revierte, y es verdad que no hay reforma sin crecimiento como dice la Presidenta, entonces estamos en problemas. Si la reforma laboral agrega dificultad a la inversión o no, no  lo vamos a saber ahora, lo vamos a saber después. Tengo la impresión de que lo más probable es que la reforma laboral va a agregar problemas, y no porque sea malo hacer una reforma laboral. Creo que hay muchas cosas que reformar. Vuelve a ocurrir lo mismo que la discusión con la reforma tributaria, se necesitaban más recursos del estado y se podría plantear un par de diseños de reforma tributaria que resuelvan los problemas que la actual reforma no resolvió bien, y que provocó los efectos de inversión. Me temo que una reforma laboral que no considere el crecimiento es un problema. Conozco las empresas, converso harto con trabajadores y dirigentes sindicales, y el diagnostico de lo que me plantean, y el diagnóstico que tiene la CUT de lo que querrían los trabajadores es muy poco  representativo de lo que los trabajadores del sector privado quieren. No es raro que los trabajadores del sector privado digan mayoritariamente que quieren adaptabilidad laboral, que tienen buena opinión de las empresas, que el diagnóstico es al revés de lo que plantea la reforma. Yo me temo que haya nuevamente un mal entendido que termine provocando efectos no queridos por nadie.