A diferencia de otras situaciones complejas que ha debido enfrentar la actual administración, en esta oportunidad no sólo se ha recibido el malestar ciudadano y de la oposición, sino que el "fuego amigo". Y es que el desmarque por parte de personeros de la Nueva Mayoría ha sido casi total y la crítica hacia La Moneda y su comité político, descarnada.
Publicado el 19.10.2016
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Sólo 24 horas duró el proyecto de ley exprés que pretendía solucionar los errores del padrón electoral, ya que según el ministro vocero de Gobierno, Marcelo Díaz, no existían los acuerdos necesarios para su aprobación por lo que se decidió no perseverar. Con esto, los cerca de 500 mil afectados por cambios unilaterales de sus lugares de votación deberán sufragar en las comunas en las que fueron asignados arbitrariamente por el Servel.

El proyecto, que fue elaborado por la Secretaria General de la Presidencia y que llevaba la firma del ministro del Interior, Mario Fernández, y de la Presidenta Michelle Bachelet, fue ingresado el lunes al parlamento y sólo alcanzó a ser aprobado por la Comisión de Gobierno de la Cámara, sin llegar a la sala.

El fracaso de la iniciativa agudizó la crisis que se venía fraguando desde hace un par de semanas, cuando se conoció el padrón definitivo del Servel. Pero a diferencia de otras situaciones complejas que ha debido enfrentar la actual administración, en esta oportunidad no sólo se ha recibido el malestar ciudadano y de la oposición, sino que el “fuego amigo”. Y es que el desmarque por parte de personeros de la Nueva Mayoría ha sido casi total y la crítica hacia La Moneda y su comité político, descarnada.

“Yo creo que lo bochornoso fue que no funcionaron las instituciones. Fallaron el Servel, el Registro Civil y el Ejecutivo, finalmente, para haber evitado llegar a este escenario tan inexplicable de no tener un padrón correctamente diseñado, pese a los meses de anticipación en los que se supo que había problemas de identificación, de comunas, de traslados (…). Lo penoso es que no hayamos tenido la capacidad desde el Ejecutivo de haber resuelto antes este problema, que se podía haber hecho en su minuto”, dice a “El Líbero” el jefe de bancada de diputados socialistas, Juan Luis Castro.

“Es responsabilidad del comité político, de los tres ministros que están en La Moneda y que toman las decisiones políticas en casos como estos”, agrega.

Desde el Partido Radical, su presidente, Ernesto Velasco, comenta que “acá ha habido una ineptitud, el gobierno debió haber sido mucho más proactivo, haber liderado una búsqueda de soluciones de una forma mucho más oportuna, no haber esperado estar a días del proceso eleccionario para que esto ocurriese”.

Otro que cuestiona el accionar del Ejecutivo es el senador DC, Ignacio Walker. “Esto fue un bochorno de principio a fin y ya llegará el momento de exigir las responsabilidades que correspondan.  Es una clara señal de improvisación y desprolijidad.  El gobierno intentó un camino pero no existió un acuerdo amplio para apoyarlo.  El mal menor es dejar las cosas como están y que la gente verifique en www.servel.cl su lugar de votación”, señala a “El Líbero”.

En tanto, el diputado ex PPD y experto electoral, Pepe Auth, dice no haberse sorprendido con la maniobra del gobierno para bajar el proyecto. “Era una de las posibilidades. Yo no sé por qué tienen que ir al parlamento para darse cuenta que no tienen los votos, la verdad es que esto demuestra un nivel de impericia y de falta de diagnóstico certero de lo que ocurre”, comenta.

Falta de comunicación con el Comité Político

Varios coinciden en que uno de los factores clave para el fracaso del proyecto es que hubo falta de conversación entre el comité político de La Moneda y los parlamentarios. “Al menos en la Cámara, los ministros no conversan, no hablan. Yo había expresado mi intención de abstenerme en la mañana del lunes, y en cualquier otro período, se me habrían acercado dos ministros a conversar y a tratar de convencerme y nadie lo hizo”, dice Auth. Pero además agrega que “el gabinete político no actúa, la única conversación que tuve fue con el ministro del Interior que corrió a interpelarme porque, supuestamente, yo me había excedido en mis dichos en un programa de televisión. Pude responderle al ministro Fernández que no tenía autoridad moral para calificar los excesos ajenos después de tanta creatividad en sus excesos desde que asumió como ministro del Interior”. “Yo no veo al equipo político actuando como es usual que actúen los equipos políticos”, señala.

El diputado Castro, por su parte, cuestiona que “no se verificó el respaldo político en las propias filas el día sábado cuando se decidió enviar la iniciativa, no se chequeó con cuánto respaldo se contaba en el Congreso, sabiendo que era una situación de emergencia, y además era semana distrital, no todos estaban disponibles, otros tenían dudas y no se hizo el conteo previo que en todo proyecto de ley se tiene que hacer o, al menos, una estimación, para saber si es viable o no. Si se habría hecho ese chequeo, quizás la decisión habría sido no enviar la ley”.

Otro de los problemas que cuestionan los personeros de la Nueva Mayoría es que los plazos eran muy ajustados. “Estuvo más de un mes bajo el enfoque de que no era un problema importante y luego este fin de semana, previo a las elección, se redescubre que sí es importante, al punto de enviar una ley exprés, sin siquiera analizar su viabilidad legislativa”, dice Pepe Auth, agregando que “el equipo político queda pésimo, como si necesitaran algo para reforzar la mala evaluación que ya tienen en el Parlamento. Esto ya es la guinda de la torta o la gota que rebalsa el vaso”.