La industria de bebidas y alimentos difundió una campaña que cuestiona la reglamentación, pues califica con niveles altos contenidos mayores a las porciones que se consumen. El especialista en la materia, Patricio Davidoff, se refiere a las falencias de la ley que impulsó el senador Girardi.
Publicado el 21.12.2016
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Una controvertida campaña lanzó por las redes sociales AB Chile -gremio que reúne a las principales empresas de bebidas y alimentos del país-, con rostros de la televisión y el deporte que critican la reglamentación de etiquetado de alimentos que rige desde junio pasado.

Bajo el lema de  “Hagámoslo bien”, la actriz María Gracia Omegna, la boxeadora Carolina “Crespita” Rodríguez, el chef y animador francés Yann Yvin, entre otros, emiten diferentes mensajes en un video (ver aquí) como que “una persona consume 7 gramos de margarina al día, o un poco más. Pero esto está etiquetado en base a 100 gramos… Y, ¿quién le echa 100 gramos de mantequilla al pan?”, o “todas estas mentitas juntas son altas en azúcar… obvio. Pero yo me como dos o tres”.

Una de las principales críticas es que  para etiquetar se mide el contenido del alimento cada 100 gramos y no por porción. “No permite diferenciar entre productos”, alegó el presidente de AB Chile, Rodrigo Álvarez.

Para abordar esta polémica, “El Líbero” conversó con Patricio Davidoff Grass, jefe de nutrición y diabetes de la clínica Lo Curro, y ex asesor en dicho tema del ministro de Salud, Jaime Mañalich.

patricio-davidoff-nutriologo– ¿Cuál es su opinión sobre la ley de etiquetado de alimentos?

-Responde a una necesidad epidemiológica en que había que hacer algo. Sin embargo, lo que hicieron fue intentando a futuro ponerle impuesto a todos los alimentos. Ese es el objetivo final de la ley, no el costo sanitario. El Departamento de Nutrición de la Universidad de Chile hizo un estudio sobre la ley de etiquetados y no hay ningún cambio de conducta en los consumidores, aunque es temprano para evaluar los cambios de conductas, la gente no los recibió bien.

– ¿Por qué la ley no ha generado cambios en las conductas?

-Porque para cambiar las conductas de la población deben tener alternativas. Si quiero que los autos se vayan por la derecha y no por la izquierda debo darle un camino por la derecha. Si quiero que la gente consuma alimentos más saludables debo darles opciones saludables. Para eso hay que investigar la tecnología y llevar a la industria al nivel en que hoy están en el mundo desarrollado. En esos países encuentras, por ejemplo, margarina soft con entre 40% y 60% menos de grasa, en vez del 25% o 33% de acá. La gente debe poder elegir. Lo mejor es enemigo de lo bueno. Algunos técnicos creyeron en eso pero a la industria hay que aumentarle la investigación y el desarrollo. La industria chilena es una copia de la industria internacional.

– ¿Por qué se hizo esa ley si las razones técnicas no estaban claras?

-La ley nació del Parlamento, no del Ministerio de Salud, que no tuvo voluntad política, y el senador Girardi asumió el desarrollo de esta ley. No nació de donde debió nacer. No hubo una mesa de consenso de la sociedad científica que resguardara los objetivos sanitarios y la factibilidad tecnológica en la industria. El objeto de la ley es sanitaria. Los límites debieran estar definidos por evidencia sólida y si no existe, por consenso de expertos, no de un par de expertos. Creo que hubo situaciones no claras, ya que se hizo una mesa del reglamento con mayoría de abogados expertos en temas legislativos, y no son técnicos y salubristas.

– ¿Cuáles son los problemas del reglamento de la ley de etiquetado? 

-El códex alimentario que regula los etiquetados y los límites futuros que se aplicarán chocan con los acuerdos técnicos de los alimentos livianos o dietéticos; no incentiva a la industria a generar productos con menos azúcar sal y grasas, porque la mayoría de cada tipo de productos siempre tiene alguna etiqueta y lo que debiera es incentivar aquellos más saludables existentes. La ley debe buscar 75/25, al menos el 25% del mercado con menos sal, azúcares y grasas debieran ser promocionados en la población sujeta a riesgo. Si se pretende poner un impuesto a todos los alimentos con sellos negros, debiera subvencionarse con el impuesto a los alimentos saludables que un comité técnico defina. También se requiere educación y en este caso no hubo un presupuesto adecuado a tal efecto. Se requieren campañas que deben partir en el embarazo y en los colegios. Hoy hay tráfico de dulces en los colegios donde los quioscos no los venden. Las madres envían a sus hijos las cosas que consumían. Es decir, no creo que haya reducido la venta de ningún producto a la población objetivo de la ley.

Dr. Davidoff: ” La ley debe buscar 75/25, al menos el 25% del mercado con menos sal, azúcares y grasas debieran ser promocionados en la población sujeta a riesgo. Si se pretende poner un impuesto a todos los alimentos con sellos negros, debiera subvencionarse con el impuesto a los alimentos saludables que un comité técnico defina”

– ¿Cómo debe abordarse los problemas crecientes de sobrepeso, obesidad, hipertensión y diabetes?

-Se debiera conformar una comisión técnica que dispusiera de información transparente del consumo alimentario y de la tendencia en peso y enfermedades que están asociadas. Esto en salud pública se denominan crear un Observatorio. Así dispondremos de una base de datos de cada alimento existente a la venta por  la información  de venta del código de barras que tienen todos los productos. Hoy son meras proyecciones de FAO y la OMS en base a la producción y exportación. Lo segundo es tener la tasa de incidencia y prevalencia de sobrepeso y obesidad en forma continua en línea, y que un comité técnico, que no privilegie lo político, recomiende programas de intervención a diferentes niveles.

– ¿Cuántos gramos de azúcar tienen los cereales?

-Nos encontramos muchas sorpresas cuando hicimos el análisis y encontramos entre el 11% y el 60% de azúcar, el rango era muy amplio. En los países desarrollados califican de confitería cuando tienes 50 o más gramos de azúcar en un producto, y acá son vendidos como cererales. Propusimos hacer un etiquetado sobre 18% gramos en azúcar poner alto. No que todos tengas. Que la avena natural tenga una etiqueta negra porque bajaron el límite a las calorías. No dejamos alternativas saludables a la población.

-¿Qué le pareció el spot de AB?

-Me parece bien porque están manifestando una situación clara que es lo que la gente piensa.

– La industria propone establecer límites en nutrientes por porciones y no por 100 gramos o 100 mililitros. ¿Qué opina?

-Así lo propusimos en el gobierno de Piñera, se definió por porciones. Con el doctor Mañalich decidimos aplicar la porción americana y no la chilena, porque las porciones de Chile no tenían análisis estadísticos de respaldo que es la porción habitual de los chilenos. Una cosa es que el productor ponga dos cucharas de un cereal y otra cosa es lo que consume la población. Debe haber un estudio de los consumos de la población y ese estudio no está bien hecha, no tenía la parte estadística adecuada y esas porciones no pueden ser validadas a nivel internacional.