Tras obtener el segundo lugar del XV Concurso de Lectores Infantiles, Ian Osadetz pudo por 10 minutos convertirse en periodista e interrogar con mucha astucia a Jorge Burgos.
Publicado el 05.11.2015
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Los temas de seguridad se han tomado gran parte de la agenda en el último tiempo, por eso muchos chilenos soñarían con poder realizarle una serie de preguntas sobre el tema al ministro del Interior, Jorge Burgos, y así terminar con sus inquietudes. Lo logró el niño Ian Osadetz.

Con sólo 11 años, el alumno de 6to Básico del colegio The Mayflower School fue elegido entre 4 mil niños de Arica a Punta Arenas para poder entrevistar en exclusiva al ex diputado. Su propuesta de querer “interrogar” al la foto 2secretario de Estado y, por supuesto, la inteligencia y astucia en su cuestionario de preguntas lo llevaron a obtener el segundo lugar en el XV Concurso de Lectores Infantiles que organiza la Fundación de la Prensa en conjunto con la Asociación Nacional de la Prensa (ANP).

Durante un mes preparó las preguntas y hace dos semanas le avisaron que había sido elegido. El viernes pasado Ian entró por primera vez a La Moneda, conoció al ministro y tuvo sólo 10 minutos para concentrarse, poner atención y lograr que respondiera sus 10 inquietudes.

– ¿Cómo te enteraste del concurso?

– Hace como tres años, había visto un anuncio en “El Mercurio”, porque lo leía, y participé. Mandé una propuesta para realizarle una entrevista al ex futbolista Leonel Sánchez, pero no gané. Este año, como en julio, mi mamá me mostró en el diario que estaban publicitando este concurso. Me acordé y participé.

– ¿Siempre te ha gustado leer?

– Sí. Leo el diario desde que iba en 2do Básico. Ahí leía el cuerpo de deportes y “Vida, Ciencia y Tecnología” de “El Mercurio”. Ahora leo el diario entero.

– ¿Por qué querías entrevistar al ministro Jorge Burgos?

– Porque lo había leído en el diario antes que se me ocurriera hacer la entrevista. Al principio iba a entrevistar al alcalde de Lo Barnechea, pero no me pareció tan interesante como para hacerle una entrevista completa. Así que revisé el diario, lo leí y me interesó.

– Pero, ¿qué te llamaba la atención?

– Como que estaba metido en todo, salía en todas partes. Además, leí harto sobre La Araucanía y la violencia.

– ¿Conocías la historia política del ministro?

– No, cuando se me ocurrió entrevistarlo investigué harto y vi que había sido diputado.

– ¿Estabas nervioso el día antes de la entrevista?

– No, nada. El día de la entrevista sí. En la mañana fui a la oficina de mi mamá y después fuimos a la ANP, y nos fuimos en taxi a La Moneda. Ahí me empecé a poner nervioso.

– Cuando viste al ministro, ¿te lo imaginabas así?

– Casi, era muy alto, muy alto, cuando me hablaba tenía que bajar la cabeza. No me imaginaba que iba a ser serio ni nada, porque mi mamá trabajó en La Moneda hace como 20 años y me dijo que era muy simpático, y así fue. Me recibió bien.

– ¿Cómo era el lugar donde te recibió?

– Fue en el salón de audiencias. El lugar no era tan grande. Era como una sala de estar con sillones, había un cuadro de Salvador Allende en la muralla y otro cuadro después del bombardeo de La Moneda. Era una sala, pero bien formal y elegante.

– ¿Qué fue lo primero que le preguntaste?

– Cuál había sido la peor metida de pata de su vida política.

– ¿Cuál fue la respuesta?

– Me dijo que cuando era diputado, estaba empezando en la política, le pidieron que hiciera un discurso sobre actores que habían muerto en muy malas condiciones en una campaña por una nueva ley. Le pasaron una lista con actores que habían muerto en la pobreza. Todo fue con muy poca anticipación y a él se le ocurrió agregar tres nombres más a la lista de muertos. Cuando estaba en el discurso, estaba nombrando a los fallecidos, nombró a un actor que estaba ahí presente que era jefe de una delegación. Entonces le empezaron a gritar: “Está aquí”. Me dijo que se puso muy colorado.

– ¿Qué era lo que más querías saber?

– Le pregunté de hartos temas. Había una relacionada con la violencia en La Araucanía, otra con los cacerolazos. Le pregunté que si le regalasen una casa en un terreno que queda en las zonas más conflictivas de La Araucanía, si la ocuparía con su familia como casa de veraneo.

– ¿Qué te respondió?

– Como que no entendió bien y se salió del tema. Dijo que sí la aceptaría, porque va todos los años a Villarrica o Pucón. Y yo le dije, pero en las zonas de más violencia en la región. Y ahí me dijo que no es que no supiese de los problemas en La Araucanía, pero que no le parecía que había llegado al punto que no se podía ir a veranear.

– ¿Respondió todas tus preguntas?

– En general bien, pero hubo una que me la respondió incompleta. Le dije que si pudiese hablar con un personaje histórico de cualquier época, con quién hablaría y qué le preguntaría. Me dijo que con Winston Churchill, el primer ministro de la Segunda Guerra Mundial, pero no me dijo qué le preguntaría ni tampoco me atreví a repreguntárselo, porque estaba muy nervioso.

– ¿Quién te gustaría que fuese tu próximo entrevistado?

– Podría ser un futbolista, pero es muy fome. Quizás al equipo de robótica chileno que está participando en un concurso internacional. Pero en verdad tendría que revisar los diarios.

– Y después de la experiencia, ¿te gustaría ser ministro alguna vez?

– No.

– ¿Por qué?

– Es mucho trabajo.