“No está a la altura de un jefe de Estado”, “tenía que sacrificar a su hijo y no lo hizo” y “la declaración fue de una enorme dignidad” son algunas de sus impresiones.
Publicado el 24.02.2015
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Y la Presidenta habló. Ayer, tras tres semanas de vacaciones en su casa en el lago Caburgua, Michelle Bachelet regresó a La Moneda y minutos después de las nueve de la mañana citó a la prensa al salón Toesca para emitir una declaración pública. ¿El tema? El caso Caval, que encendió el debate político durante su ausencia en la casa de gobierno y que terminó con su hijo, Sebastián Dávalos, renunciando a su cargo de director sociocultural de la Presidencia, luego de que se revelara que participó en una reunión con el dueño del Banco de Chile, Andrónico Luksic, para gestionar un crédito de $6.500 millones para la empresa de su señora, Natalia Compagnon.

En su alocución, la Mandataria señaló que para ella “como madre y Presidenta, han sido momentos difíciles y dolorosos”, que su deber era “enfrentar cualquier hecho que pudiera obstaculizar o comprometer los objetivos de igualdad y de justicia que hemos planteado” y que su compromiso está “primero que nada con el anhelo de las grandes mayorías de vivir en un país donde no existan privilegios, en que las oportunidades estén disponibles para todos por igual y que la ley la respetemos todos”.

También descartó que ella hubiese estado enterada del negocio de su nuera y señaló que recién supo de él a través de la prensa.

“El Líbero” pidió a Sergio Melnick, Cristóbal Bellolio y Manuel Antonio Garretón que entregaran sus impresiones sobre las declaraciones de Bachelet y que hicieran un análisis de la caída de nueve puntos que sufrió en la última encuesta Cadem. Estas son sus respuestas:

Sergio MelnickSergio Melnick: “Que se enteró por los diarios de la situación de su hijo es simplemente irrisorio”

Bachelet no sólo cae en su aprobación llegando al 31%, sino que sube su rechazo al 54%, que es parte de una tendencia negativa desde que asumió. Cuando Piñera tuvo 35% de apoyo, Osvaldo Andrade señaló que el país no se merecía un Presidente con ese nivel de apoyo. Habría que preguntarle qué piensa ahora en este mismo tema. La Mandataria también cae en todos los atributos para gobernar, entre los que destaca la capacidad de resolver los problemas, que partió en 70% cuando asumió y está ahora en 43%. En carisma cae nada menos que 10 puntos.

Pero más delicado aún fue lo que habló al llegar de las vacaciones después de 10 días de silencio. Reconocer que se enteró por los diarios de la situación de su hijo es simplemente irrisorio, y no está a la altura de un jefe de Estado. Destacar la labor del hijo en La Moneda y señalar que ya renunció y es todo lo que puede decir, nuevamente no cumple con el mínimo de un líder. Y finalmente no aceptar preguntas libres de los medios después de todo lo ocurrido es una gran decepción. En esencia, creo que la opinión pública ha perdido aún más credibilidad en ella después de esto. No hay que olvidar que la Presidente negó en dos oportunidades la declaración de intereses de su hijo al entrar a La Moneda.  Son muchos los asesores que le sugirieron no llevar a su hijo al gobierno, que ya traía problemas en la opinión pública, lo que ella no escuchó, y es por ello que muchos personeros de su propia coalición le han pasado la cuenta públicamente.

Así cada día queda en mayor evidencia que la Presidente no tiene el liderazgo que se creía, no enfrenta realmente los problemas, no contesta preguntas de periodistas independientes, y sus reformas han sido de muy mala factura técnica, improvisadas y lejanas a cumplir los objetivos que ella misma planteó, y hoy mayoritariamente desaprobadas por la población. Ello se suma a una economía languideciente por problemas de expectativas que su mismo gobierno ha generado. Su ministro de Hacienda ha perdido toda credibilidad técnica y se ha tenido que desdecir de sus aseveraciones una y otra vez. Su gabinete en general sólo tiene un 28% de aprobación y un 61% de rechazo y después de un año hay muchos que no son conocidos siquiera por un 25% de la población. Con un gabinete así, los resultados serán aún peor, y Bachelet ha eludido el cambio porque no le gusta que la pauteen, lo que no es una respuesta de un líder serio. Las pugnas entre los miembros de la Nueva Mayoría son crecientes, por los medios, y ella no logra poner orden en la casa. Los estudiantes ya anuncian manifestaciones, el proyecto de reforma laboral es también muy malo y sólo parece una reivindicación sindical, más que reforma real. La economía seguirá compleja y no creo que la política fiscal expansiva sea de mucha ayuda, cuando el problema real son las expectativas. En suma, se ve un año muy difícil para el gobierno y la Nueva Mayoría.

Cristóbal Bellolio 1Cristóbal Bellolio: “Tenía que sacrificar a su hijo y no lo hizo”

Sus palabras me parecieron insuficientes. No lo digo como opositor a la Presidenta –a la oposición casi siempre le parecerá insuficiente lo que haga la Presidenta- sino poniéndome en el lugar de sus asesores. Yo le habría recomendado ser más explícita en su rechazo a las zonas grises que se producen cuando negocios y política no se separan correctamente. Eso habría implicado un tirón de orejas público a la actuación de su hijo. Entiendo que eso es muy difícil en su posición, pero me parece que era la única estrategia que la volvía a conectar con el sentido común de la gran mayoría de los chilenos.

La encuesta Cadem corrobora lo que esperábamos: el gobierno dilapidó un trabajado mes de enero lleno de éxitos legislativos por esta tontera. Casi todos creen que Dávalos se aprovechó de su posición de privilegio. Ese es un juicio formado e instalado. La Presidenta le hizo la desconocida a ese hecho. Algo insinuó respecto de la importancia de acordar criterios éticos más estrictos que los legales, pero no quedó claro que con ello estuviera reconociendo que su hijo actuó mal. Tenía que sacrificarlo y no lo hizo. En cambio tuvo palabras de elogio para su función como director sociocultural –cuestión que a nadie le interesa en este momento- y no despejó si la renuncia la pidió ella o la tomó Dávalos libremente.

Veo que mucha gente se ha concentrado en el alegato de ignorancia que hizo Bachelet respecto de los negocios de su primogénito. A mí me parece plausible que ella no se haya enterado hasta ahora. O al menos, no es inverosímil. Dado el talante de displicencia que ha mostrado Dávalos, no me extrañaría radicalmente que haya pensado que esta información no era relevante. Si se llega a saber que la Presidenta está mintiendo, por supuesto que queda la grande, pero por ahora no veo motivos para no creerle. Yo no me jugaría los cartuchos de la crítica en ese flanco.

garretonManuel Antonio Garretón: “La declaración fue de una enorme claridad y dignidad”

La declaración fue de una enorme claridad y dignidad al mostrar lo dolorosa que fue la situación para ella, en tanto Presidenta y en tanto madre, pero distinguiendo que aquí hay dos cosas distintas: una fue lo que ocurrió con su hijo y otra la tarea que tiene de transformar el país en una sociedad de mayor igualdad. Eso es lo que correspondía hacer.

Cuando le preguntaron si se arrepintió de nombrar a su hijo en el cargo, ella no contestó, sino que dijo lo que se hará de aquí en adelante. No correspondía ningún otro tipo de explicación. No se trataba de hacer un análisis político de la situación; se trataba de que la Presidenta, después de un período de ausencia por vacaciones, diera cuenta al país de cuál fue la situación y lo que a ella le ocurrió. Encuentro que es una desautorización muy clara de los rumores.

Lo de la encuesta Cadem es absolutamente normal que ocurra frente a un hecho que pasa en vacaciones, cuando la Presidenta no podía dar cuenta por estar fuera. En ausencia de ella y frente a esos hechos, el protagonismo pasó a las críticas, que pudieron ser muy adecuadas por lo que ocurrió en el caso de Dávalos. Todo ese protagonismo adquiere mucha presencia y uno sabe que las encuestas en el fondo no miden lo que piensa la gente, sino la opinión circunstancial respecto a los hechos que los medios de comunicación informan. Por lo tanto, no le doy mayor importancia.

Siempre las encuestas de opinión, los niveles de aprobación o desaprobación, deben medirse a lo menos con dos encuestas y no con una sola. Es normal que si se hace una cosa estupenda, al día siguiente aparezca una muy buena evaluación y si se hace algo que a la población no le gusta, aparezca una mala evaluación. Por lo tanto, a mi juicio, no tiene esto ningún valor de mediano plazo, es solo una fotografía.