Max Colodro y balance del primer mes de gobierno: “Piñera rápidamente modificó la agenda pública y desplazó la discusión sobre el legado de Bachelet”

El analista político en conversación con "El Líbero" realizó una evaluación positiva de las primeras semanas del Mandatario en La Moneda. Y señaló que "contrariamente a lo que se esperaba, los errores no han ido por el lado del Presidente, sino que más bien por los miembros del gabinete". En particular, apuntó a los ministros...
El analista político en conversación con "El Líbero" realizó una evaluación positiva de las primeras semanas del Mandatario en La Moneda. Y señaló que "contrariamente a lo que se esperaba, los errores no han ido por el lado del Presidente, sino que más bien por los miembros del gabinete". En particular, apuntó a los ministros de Salud y de Justicia.
Publicado el 12.04.2018
Comparte:

Como “positiva” califica el analista político, Max Colodro, en conversación con “El Líbero”, la gestión del primer mes del Presidente Sebastián Piñera en La Moneda. Destacó que el haber convocado acuerdos nacionales le facilitó al gobierno desplegar sus temas en la agenda pública.

Y, al mirar cómo ha actuado la oposición, , sostuvo que el PS y el PC, al restarse de participar en las comisiones convocadas por La Moneda, “inevitablemente van a pagar costos políticos altos producto de esa actitud”.

En tanto, el analista político, calificó los dichos del ministro de Justicia, Hernán Larraín, sobre los jueces, como uno de los principales desaciertos de las cuatro semanas del segundo periodo presidencial de Piñera. “Probablemente el error más serio que el Gobierno ha cometido en este primer mes de gestión”, afirmó Colodro.

– ¿Cómo evalúa el primer mes del Presidente Sebastián Piñera en La Moneda?

– Tiene un inicio de gobierno en términos generales positivo. Con relativa rapidez logró instalar a su equipo de gobierno, a pesar de las dificultades que ha habido en algunas áreas. El gran logro político de este primer mes es haber cambiado sustantivamente la agenda, haber instalado el tema de la infancia como la principal prioridad política. Y el haber instalado la idea de la necesidad de construir acuerdos transversales y, en ese marco, haber podido instalar comisiones de trabajo en las cuales ha participado un sector importante de la oposición.

– Esas medidas que menciona, ¿cree que son las que han marcado la agenda pública las primeras semanas?

– Sí, Piñera ha logrado instalar una agenda donde destaca el tema de la infancia, el tema de la inmigración, el tema de la seguridad ciudadana. En ese sentido, logró rápidamente dejar atrás la discusión y el debate sobre el legado del gobierno anterior. Y en ese sentido eso es, a mi juicio, uno de los principales logros políticos de este primer mes de Sebastián Piñera. El haber podido desplazar rápidamente la discusión sobre el legado y el haber instalado una agenda propia.

– En tanto, ¿cuáles han sido los desaciertos del Gobierno?

– Contrariamente a lo que se esperaba, los errores no han ido por el lado del Presidente de la República sino que más bien que por el lado de miembros del gabinete. Creo que el ministro de Salud con el tema del protocolo en materia de la Ley de Aborto cometió un error importante, sobre todo porque llevó adelante una iniciativa que aparentemente no había sido visada por el propio Presidente. Eso, sin duda, es un problema que deja al ministro de Salud en relativa debilidad y es una situación que terminó por comprometer al jefe de asesores del segundo piso, Cristián Larroulet. También creo que el principal desacierto de este mes son, sin duda, las palabras del ministro de Justicia, Hernán Larraín, respecto de los jueces y de la judicatura en general. Es probablemente el error más serio que el gobierno ha cometido en este primer mes de gestión.

– ¿Cómo se podrían revertir esos errores no forzados?

– Indudablemente que la única manera de ir evitando estos errores no forzados es con una mayor presencia del comité político en el diseño comunicacional y en las cosas que los ministros sectoriales pueden o deben decir. Creo que todavía falta un marco más preciso y más acotado respecto de cuáles son los lineamientos políticos generales del gobierno por parte de La Moneda.

– ¿Cómo evalúa la agenda legislativa que ha impulsado el gobierno?

– Claramente el gobierno no ha entrado con un énfasis legislativo, sino que más bien marcando la pauta política por el lado del trabajo de las comisiones y de la búsqueda de acuerdos en el ámbito prelegislativo. Eso también es un acierto porque, tras el segundo gobierno de Michelle Bachelet, quedó instalada la idea de que se descuidaba la calidad de los proyectos en función de la celeridad.

– También ha habido críticas al proyecto de identidad de género porque han dicho que se “tomó la agenda”, siendo que no estaba incluido en el programa. ¿Lo considera así?

– Ha sido un tema que ha estado presente por razonas obvias. Venía discutiéndose desde antes del término del gobierno de Bachelet. Me parece que lo correspondía era lo que el gobierno hizo, es decir, hacerse cargo de esa discusión. En ese sentido, el Presidente ha sido lo suficientemente claro y preciso para fijar su posición respecto del tema, y estando dispuesto a los costos políticos que ello ha significado, particularmente con la UDI.

– Pero al incorporar a la agenda el proyecto de identidad de género, se ha generado una división al interior de Chile Vamos…

– Sin duda, es un proyecto que genera divisiones, pero lo que me parece adecuado es que el Presidente sabía eso y no eludió el tema.

– Durante la campaña el Mandatario hizo alusión a la frase “segunda transición”. ¿Se ha visto reflejada esa idea?

– Es una idea que el Presidente y el Gobierno todavía no han logrado precisar bien y no han logrado fijar con claridad cuáles son los ejes, no solo inmediatos, desde el punto de vista de algunos proyectos, sino que de largo plazo, respecto de lo que debiera significar esta segunda transición.

– ¿Es un buen comienzo haber partido con las comisiones en torno a los acuerdos nacionales?

– Las comisiones y lo que ellas representan, es decir, la idea de la necesidad de construir consensos transversales en el ámbito prelegislativo, es probablemente el gran acierto político de Sebastián Piñera. El efecto que eso ha generado, que logró mostrar las debilidades y los desacuerdos de fondo que hay en la oposición respecto de temas sustantivos, es probablemente también uno de los logros políticos de este primer mes.

– ¿Esa división o diferencia al interior de la ex Nueva Mayoría es un punto a favor del gobierno?

– Sin duda. El haber mostrado que hay visiones muy distintas y que hay una predisposición de colaborar que no es compartida por todos los sectores de la oposición, es quizás el principal acierto político de este primer mes.

– Durante el periodo de campaña se proyectaba que iba a haber crecimiento económico, desarrollo y empleo. ¿Se ha visto reflejado?

– Creo que por lo menos se ha sentido un cambio de clima y de estado de ánimo. Hay un cierto cambio en el punto de vista de las confianzas, de las confianzas de los empresarios, de las confianzas de los consumidores, que es algo que se está reflejando en las encuestas. En ese sentido, el cambio de gobierno ha sido también positivo en esa área.

“Las divisiones y desacuerdos que hay en la oposición son el principal síntoma de la profundidad que tuvo la derrota en la Nueva Mayoría”

– ¿Cómo evalúa el primer mes de la ex Nueva Mayoría, pero esta vez desde el lado de la oposición?

– El principal problema que ha mostrado la oposición en este primer mes son sus divisiones, sus desacuerdos, su incapacidad para poder articular una iniciativa común. La Democracia Cristiana no ha querido participar en las reuniones de coordinación de los partidos de la ex Nueva Mayoría. Eso es una señal evidente de las tensiones que hay respecto de cómo enfrentar al gobierno y de cómo proyectarse a futuro. Las divisiones y los desacuerdos que hay en la oposición son el principal síntoma de la profundidad que tuvo la derrota en la Nueva Mayoría.

– El PS y el PC se han restado de las comisiones de La Moneda, incluso por decisión partidaria no le permitieron al senador José Miguel Insulza asistir a la Comisión de Seguridad…

– Creo que es un error político que pone al PS y al PC en un escenario que va más bien en contra de lo que es un estado ánimo de colaboración y de búsqueda de acuerdos que se refleja en la opinión pública mayoritariamente. El Partido Socialista y el Partido Comunista inevitablemente van a pagar costos políticos altos producto de esta posición y de esta actitud.

“A Michelle Bachelet le va ser muy difícil volver a rearticular en el corto plazo un rol protagónico en el mundo político”

– ¿Cómo considera que ha sido el primer mes de Michelle Bachelet fuera de La Moneda?

– La ausencia de Michelle Bachelet en este primer mes es la mejor evidencia de la debilidad con la cual salió del gobierno. En las últimas semanas de Bachelet fueron semanas muy negativas, muy críticas en las cuales su gobierno cometió errores muy sustantivos, como por ejemplo, la incapacidad de cerrar Punta Peuco con los tiempos adecuados. La manera de cómo cerró su administración fue tan negativa que eso es un poco lo que explica el por qué ha habido una ausencia tan marcada y tan visible de Bachelet en este primer mes.

– ¿Cómo debería ser su reaparición?

– Creo que a Michelle Bachelet le va ser muy difícil volver a rearticular en el corto plazo un rol protagónico en el mundo político. su gobierno salió muy debilitado y cuestionado por iniciativas de última hora. Y creo que esas debilidades están pesando y van a pesar muy fuerte en las posibilidades de que Bachelet pueda volver a jugar un rol positivo a nivel de opinión pública.

– ¿Y cómo ha sido la proyección del legado? ¿Se ha podido plasmar? 

– Creo que el gobierno de Piñera rápidamente modificó la agenda pública y desplazó la discusión sobre el legado de Bachelet.

– También aparecieron ex ministros como Paula Narváez, Claudia Pascual y Marcos Barraza defendiendo las iniciativas del gobierno de la ex Mandataria. ¿Cómo ve la aparición de los ex secretarios de Estado?

– Producto de una estrategia diseñada por el propio bacheletismo intentaron salir a marcar un punto y a defender una posición a favor del legado del gobierno de Michelle Bachelet, pero eso se diluyó y no adquirió ninguna consistencia política, precisamente porque las debilidades con las que el gobierno terminó fueron tan grandes que es muy difícil, en el actual contexto, salir a defender el legado y que eso tenga un cierto respaldo a nivel de opinión pública.