El sociólogo y académico de la Universidad Adolfo Ibáñez dice que “el rol preponderante y sobredimensionado que el PC tuvo en el gobierno, solo se explica por la complicidad ideológica con la Presidenta".
Publicado el 21.02.2018
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A tres semanas de que la Presidenta Michelle Bachelet deje La Moneda, la Operación Huracán y las críticas cruzadas entre el PC, la DC y el propio gobierno por la crisis en Venezuela y la eventual presencia del mandatario de ese país en el cambio de mando, se tomaron la agenda.

En conversación con “El Líbero” el sociólogo y académico de la Universidad Adolfo Ibáñez, Max Colodro, dice que Michelle Bachelet “es la principal responsable de la derrota histórica de la centroizquierda”, por lo que será muy difícil defender su legado.

Además, quien trabajara en la Segpres en el gobierno de Ricardo Lagos, sostiene que este último tiempo se ha hecho “visible que siempre hubo un matrimonio por conveniencia entre la DC y el sector de la centroizquierda con el PC”, pero además “que ese matrimonio fue alentado por las propias concepciones políticas e ideológicas de Michelle Bachelet”.

– ¿Cómo evalúa el manejo comunicacional que ha tenido el gobierno ante la Operación Huracán?

– Creo que el gobierno ha tenido sin duda un manejo político y comunicacional muy errático en la Operación Huracán, pero además de sus implicancias institucionales. El gobierno tomó primero distancia, intentó buscar una posición mediadora entre la Fiscalía y Carabineros, y después tuvo que asumir responsabilidades institucionales que dependían directamente de la gestión política del gobierno. No podía desentenderse de esas responsabilidades, y eso al final del día es lo que más ha complicado la gestión del gobierno.

– ¿Cómo cree que le afecta la Operación Huracán al gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet?

– Le afecta porque se ha instalado un clima de deterioro político e institucional muy delicado y muy complejo en un área especialmente sensible como es el tema de la seguridad ciudadana, y particularmente de la lucha contra los actos de violencia rural asociados al conflicto en La Araucanía. En ese sentido, que en el último período previo al término del gobierno se haya instalado esta tensión y conflicto, afecta, y deja nuevamente en evidencia una de las constantes en la gestión de esta administración que tiene que ver con su falta de manejo político y de conducción política.

– ¿Le afecta en su legado?

– En la medida que reafirma que este es un gobierno que no cuidó particularmente la calidad de las instituciones, de las políticas públicas en general  y que además tuvo un déficit sistemático en materia de conducción política, sí termina por afectar esto que se denomina genéricamente el legado del gobierno y de la propia Presidenta de la República.

– La Secom ha tenido cinco directores en este tiempo. ¿Cómo lo ve?

– Uno de los principales déficit que ha tenido el gobierno ha sido en el ámbito comunicacional. Una de las primeras y más claras evidencias de eso es que tenemos un gobierno que ha tenido los niveles de desaprobación más altos desde el retorno de la democracia, la Presidenta ha tenido niveles de rechazo en torno al 60% y 70%, por más de tres años. Pero además, que ha tenido alto rechazo en sus políticas públicas, particularmente en las reformas implementadas durante esta administración. Eso, es la mejor evidencia de los déficit de comunicaciones que ha habido, y se expresa de forma más evidente en esta falta de equipo y de conducción en el ámbito de la secretaría de comunicaciones.

– ¿Por qué cree que se da de parte del gobierno el discurso de “defensa del legado”?

– Se está haciendo un esfuerzo por instalar la idea de que el gobierno va a dejar determinadas obras y que movió el cerco en algunas áreas, particularmente en algunas de derechos sociales. De todas maneras pienso que al final del día lo que representó este gobierno fueron reformas cuestionadas con niveles altos de desaprobación y que terminan en una derrota electoral muy contundente de la coalición que sustenta a esta administración. Todo eso hace muy difícil pensar en la proyección y en la defensa de un legado. Además, desde la propia Nueva Mayoría han dicho que la función de los partidos no es defender el legado, sobre todo un legado que tuvo niveles de rechazo e impopularidad muy altos.

– ¿Qué responsabilidad le cabe a la Presidenta Michelle Bachelet?

– Bachelet es la representante principal y el símbolo de lo que fue este ciclo político, que precisamente termina con una derrota histórica para la centroizquierda, de la cual la Presidenta, por más esfuerzos que haga, no puede desentenderse. Ella es la principal responsable de la derrota histórica de la centroizquierda, por lo tanto va a ser muy difícil defender un legado de Bachelet y diferenciarlo de lo que son y de lo que fueron las consecuencias políticas de la gestión de este gobierno.

– Algunos señalan que esta administración se preocupó demasiado de hacer una defensa personalizada en Bachelet, en vez de proyectar al sector. ¿Qué le parece?

– Uno de los errores que cometió ese gobierno fue precisamente personalizar en exceso la gestión gubernamental y el resultado que iban a tener las reformas desde el punto de vista político, de su consolidación y eventualmente su proyección en el tiempo, cosa que finalmente dada la derrota electoral, no ocurrió. El gobierno se jugó por la idea de que había un respaldo de la gestión de la Presidenta, algo que se reforzó tras una lectura totalmente equivocada respecto de lo que fueron los resultados de la primera vuelta presidencial y que, finalmente, concluye en una derrota muy sólida en segunda vuelta que de alguna manera desdibuja la posibilidad de que Michelle Bachelet tenga alguna proyección política en el tiempo.

– ¿Cómo ve la centroizquierda hoy?

A la centroizquierda la veo viviendo los costos de un gobierno que hizo una lectura totalmente equivocada de lo que estaba viviendo la sociedad chilena en términos de su ciclo histórico. Además, la veo en una situación muy compleja hacia adelante, ya que se instaló una división muy profunda entre la centroizquierda histórica y una nueva izquierda que se consolida a través del Frente Amplio y que divide al electorado en sectores que tienen visiones muy distintas respecto del presente, pasado y sobre todo, del futuro. Ahora esta nueva izquierda tiene una mirada muy crítica del período de la transición, la obra histórica de la Concertación, por lo que veo muchos problemas para consolidar un proyecto relativamente homogéneo y consistente hacia adelante.

– ¿Existió una derrota intelectual de la centroizquierda?

– Sin duda, la gran derrota intelectual de la centroizquierda en este período es haber hecho una lectura completamente equivocada de lo que eran los desafíos y los déficit del Chile de la transición y de la modernización capitalista, por decirlo en términos de Carlos Peña. El solo hecho de haber tenido que entregar el gobierno -después del resultado de segunda vuelta-, habla de una derrota que es política, cultural, e intelectual.

– ¿Cómo le ha afectado al gobierno el último tiempo el conflicto con el PC?

– Le afecta porque muestra que hay una inconsistencia muy grande en la coalición respecto de lo que son cuestiones tan esenciales como la concepción de la democracia y la vigencia de los derechos humanos. Creo que ha quedado en evidencia las visiones contrastantes y diferencias muy de fondo entre el Partido Comunista y el resto de la coalición de centroizquierda, por lo que es natural, y no me sorprende para nada, que en una instancia como esta, que tiene que ver con el traspaso de mando y con la eventual presencia del Presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, en este, hayan terminado por estallar. Se hace visible que siempre hubo un matrimonio por conveniencia entre la DC y el sector de la centroizquierda con el PC y que ese matrimonio fue alentado por las propias concepciones políticas e ideológicas de Michelle Bachelet. Este rol preponderante y sobredimensionado que el PC tuvo en el gobierno solo se explica por la complicidad ideológica de la Presidenta.

– ¿Crees que esa alianza se pueda replicar nuevamente o es difícil que se repita?

– Veo muy difícil que el PC y sectores de la centroizquierda, particularmente la DC, puedan proyectarse en el tiempo porque el resultado de esa alianza es una derrota política estruendosa. La DC terminó con un resultado electoral muy negativo en primera vuelta con su candidata presidencial y perdiendo un sector importante de su bancada.

Nuevo gobierno de Sebastián Piñera

– ¿Qué proyección hace del gobierno de Sebastián Piñera?

– Sebastián Piñera parte en condiciones muy óptimas, con una centroderecha consolidada como un bloque político, con pocas fisuras internas y con una visión de país sobre lo que hay que hacer en el corto y en el mediano plazo. Pero, sigo pensando que en Chile a partir del 2010 se abrió un ciclo político de desacuerdos respecto de cuestiones muy de fondo, que no sé si el gobierno de Sebastián Piñera va a tener la capacidad de encausar para poder resolverlas. Por ejemplo, en la última elección presidencial de los ocho candidatos que postularon a la presidencia en la primera vuelta, seis consideran que Chile requiere una nueva Constitución política. Hay un disenso muy de fondo de política constitucional en Chile y uno de los desafíos del nuevo Presidente es tratar de abordar ese desacuerdo y generar un piso de consenso para poder de alguna manera pasar a otro ciclo político. Ese es el principal desafío, no sólo en el ámbito constitucional, sino que también en materia de política económica, de leyes laborales, de estructura tributaria.

– ¿Cuál cree que serán los grandes temas de discusión?

– Pienso que el 11 de marzo, cuando la izquierda se instale en la oposición, el tema constitucional va a volver a ubicarse como uno muy presente. El tema previsional va a ser un tema central y la reforma en Salud. También la manera de cómo se implementa la reforma educacional y cuáles son las correcciones que el gobierno va a tener la capacidad de hacer, en la reforma tributaria y laboral.

–  ¿Cuáles serán las principales dificultades?

– El tema de la reactivación de los movimientos sociales va a ser un gran dolor de cabeza para Sebastián Piñera. A pesar de los altísimos niveles de desaprobación que tuvo Michelle Bachelet, desde el punto de vista de los movimientos sociales fue una taza de leche, entre otras cosas porque el PC y el PS estaban en el gobierno. Ahora, con la izquierda en la oposición, probablemente el gobierno va a tener que enfrentar un escenario de muchas más fricciones y conflictos sociales.