El ex mirista estuvo hace 43 años en Venezuela y le impresionó ver cómo ese país pasó de ser el más próspero y democrático de América Latina a tener una severa crisis política y social.
Publicado el 08.11.2014
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Mauricio Rojas estuvo en Caracas en 1971 y esta semana volvió, 43 años después, para realizar una intensa agenda de charlas en centros de estudios y universidades,  en el contexto de los 25 años del Muro de Berlín, sostener reuniones con líderes políticos opositores y de la sociedad civil venezolana y, sobre todo, conocer la realidad de Venezuela tras 15 años de los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro.

De su primer viaje a Caracas a fines de noviembre de 1971, mientras Fidel Castro visitaba nuestro país, recuerda una ciudad bullante, intensa, muy rica, con autos, puentes y edificios que lo impresionaron.

– ¿Cómo fue ese reencuentro con Venezuela?

– Es muy triste estar afrase rojascá y ver de cerca todo lo que está pasando, que Venezuela va por un camino muy peligroso. Fue como volver al Chile del 71, 72, de la Unidad Popular. Venezuela era, en esa época, el país más rico de América Latina, más del doble de rico que Chile, era una democracia estable, cuando las democracias casi no existían en América Latina. Venía de ese Chile que se hundía en la división, el caos, y ahora vuelvo 43 años después y es al revés todo. Chile es el país más rico de América Latina y una democracia sólida, y Venezuela está hundiéndose en un conflicto. Es impresionante cómo dos países pueden cambiar de posición en no tanto tiempo.

– ¿Por qué Venezuela llegó a esta situación?

– Es importante pensar en las causas. El problema es la renta petrolera. Venezuela tiene acceso a una riqueza enorme y el estado siempre ha sido muy dominante desde los años 20. Mientras más sube el petróleo más renta hay para repartir, y eso le da mucho poder al Gobierno. La industria se construyó bajo la protección del estado. El chavismo se reorientó al rentismo para construir bases populares de apoyo. Venezuela ha tenido ingresos extraordinarios en 15 años y, paradójicamente, va a salir más pobre y dividido y mucho peor que si no hubiera tenido esa riqueza.

– ¿Cuáles son las lecciones que ve para Chile?

– Hay que cuidarse al máximo de todo populismo y de toda división del país, de esa retórica fácil de los ricos contra los pobres, de esa invitación populista y simplona al cambio. Acá pones los canales y es espantoso, porque se hace propaganda de Chávez todo el tiempo, que lo convierten en una figura medio religiosa. Es la prédica del odio. Es volver al Chile de la UP, donde hay amigos y enemigos, unos en guerra contra otros. Cuando un país cae en eso termina mal o pésimo. No hay buenas alternativas  cuando se pierde la civilidad, la amistad cívica y se destruye  el estado de derecho. El poder del estado no tiene ninguna regla, nada. Palpas en el aire esa falta de legalidad, es algo tremendo, la gente se amuralla, la criminalidad es tremenda. El fin de semana pasado hubo 31 asesinatos en Caracas. Te dicen que no salgas a la calle sin un guardia. Sientes cómo un país se hunde en la incivilidad, en la barbarie. Es una pena tremenda ver un país así.

– ¿Tuvo  algún problema para reunirse con los opositores?

– Los opositorefrase rojas 2s andan muy preocupados, con cuidado y bastante molestados. Me encontré con María Corina Machado que la han golpeado y no la dejan salir del país. Todos están hostigados, yo no he sentido ese hostigamiento personal, pero si me he encontrado con mucha gente víctima del régimen. Mucha gente que le han quitado propiedades, empresas, no sé cómo aguantan.

– ¿Qué siente Ud, que  luchó y creyó en esa ideología, palpar en qué termina?

– No es que uno se asombre de que esto termine así, porque uno lo sabe, lo vivió y es parte de esto. Sin embargo, volver a vivirlo así en carne propia, especialmente el deterioro de la civilidad, es volver a una selva, la fuerza bruta que impera, es algo realmente conmovedor, muy impresionante. Anduve todo el día sobrecogido,  el espíritu es irrespirable. Es un recordatorio importante de un país que ha tenido todas las posibilidades de ser otra cosa. Hay que reflexionar por qué llegó esto. No solo por el petróleo sino porque había grupos sociales que no habían recibido la atención que otros tenían. Es importante que haya políticas sociales de integración que no cree masa de gente que espere a que alguien le prometa lo que siempre han soñado.

– ¿Cuál es su mirada sobre el gobierno de Chile y su relación con Venezuela?

– Hay en general un silencio, aceptación, complicidad directa de nuestro gobierno con un régimen que ha destruido el estado de derecho. Un régimen puede llamar a elecciones, pero la sociedad democrática se basa en muchas otras cosas. No distanciarse es vergonzoso. Nuestra Presidenta tiene una complicidad con la RDA y con  muchas complicidades, lo que es muy triste. Cómo se puede decir que se defienden los derechos humanos cuando se permite o no se dice nada, cuando el régimen de Venezuela lo que único que hace es violar los DD. HH. Es muy lamentable. Los estados deben tener relaciones diplomáticas pero es muy importante tener un poco de decencia en las relaciones. Poner la cara un poco más seria y no darse besitos o abrazos como con Fidel Castro.


FORO INTERNACIONAL "LA TENTACION TOTALITARIA"– ¿Cómo fue el encuentro en Caracas con Antonio Sánchez, otro ex mirista exiliado allá desde  1977? (ver documento al final del texto)

– No nos conocíamos. Fui muy agradable, compartimos foros, correos.  Es un luchador incansable contra este régimen. Somos amigos de la misma causa. Cuando nos encontramos celebramos, hablamos mucho con los jóvenes. Lo que hacemos tiene mucho sentido. En Venezuela se vive día a día un conflicto, el componente del hombre mesiánico y el hombre nuevo. Es un país infectado de propaganda de la peor especie.

– ¿Cómo ven a Chile en Venezuela?

– Ya lo ven en otro mundo. Les parece sorprendente que empiecen a hacerse y decirse cosas que parecían que no eran del mundo al que pertenece. Causa asombro y tristeza, dicen que Chile era el modelo que progresaba. De pronto hace payasadas, que parecen propias de otros. Cosas bastante poco serias. Saben que Chile tiene un progreso muy sólido pero ningún país es inexpugnable al populismo y a la estupidez humana. Muchos líderes del Gobierno han tenido sentimiento de traición a la causa por mucho tiempo, y llega la generación joven, los apunta con el dedo y les viene una recaída, es como volver a los 17.

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