El ex presidente del PS y candidato para presidir nuevamente el partido, afirma que de confirmarse la vinculación de Fulvio Rossi con la arista SQM, el senador debiese renunciar a su militancia. Además, analiza con "El Líbero" la gestión de la actual directiva y explica cómo se enfrentará a Camilo Escalona e Isabel Allende.
Publicado el 01.03.2015
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El pasado viernes 6 de febrero cuando se dio a conocer el caso Caval que involucra al hijo de la Presidenta Michelle Bachelet, Sebastián Dávalos, el ex timonel del Partido Socialista y candidato para liderar nuevamente la mesa PS, Gonzalo Martner, estaba de vacaciones en Chiloé, donde se enteró de la situación. Los primeros días prefirió seguir el tema a través de la prensa y diez días después tomó la decisión de presentar un requerimiento ante el Tribunal Supremo de su partido para que se pronuncie sobre la situación de Dávalos y de su señora, Natalia Compagnon, ambos militantes del PS.

Martner, en conversación con “El Líbero”, afirma que decidió llevar el caso a esa instancia debido a que “utilizar la administración del Estado desde un partido político para enriquecerse, no me parece, no me ha parecido nunca, no me pareció en este caso, por mucho afecto que le tenga a la Presidenta de la República. Nadie puede usar un partido político para enriquecerse personalmente”.

El ex presidente del PS espera que tanto Dávalos como Compagnon suspendan sus militancias en el partido. Asimismo, afirma que de confirmarse la vinculación de Fulvio Rossi con la arista SQM, el senador también debiese renunciar a su militancia.

Martner, además, realiza un balance de la gestión de Osvaldo Andrade y explica cómo se enfrentará a Camilo Escalona e Isabel Allende en las próximas elecciones internas del PS.

– Usted fue presidente del Partido Socialista y se presenta nuevamente a la elección interna ¿Por qué?

– Yo fui presidente del partido entre el 2003 y 2005 y nosotros tenemos un sistema electoral interno en donde se vota por listas que tienen plataformas políticas. Es un sistema indirecto, entonces uno no es candidato a presidente, es candidato dentro de una lista. El punto es promover un debate de ideas en estas circunstancias, donde están en juego las reformas de la Presidenta Bachelet y una muy importante, que es la reforma a las instituciones. Es sabido que Camilo Escalona considera que la reforma constitucional es fumar opio e Isabel Allende tal vez no tiene una oposición a las reformas institucionales, pero tampoco tiene un planteamiento nítido de éstas. Por lo tanto, mi candidatura va en una lista que es pro reformas.

– ¿Cuál es su evaluación de la gestión de Osvaldo Andrade en la presidencia del PS? ¿Existe alguna crítica  a la conducción del diputado?

– Andrade ha hecho una gestión muy del día a día, pero no se conocen las propuestas programáticas del Partido Socialista, no se conocieron durante las campañas presidenciales y parlamentarias. Nunca se ha sabido bien si Osvaldo Andrade está a favor o no de la Asamblea Constituyente, de manera tal que hay un problema del rol del PS en todo este tiempo. En primer lugar, un partido de gobierno tiene que apoyar a su gobierno, eso está claro, pero también tiene que proponer y también eventualmente, criticar constructivamente cuando sea necesario. Esto, por una razón muy sencilla, porque los partidos no son del Estado, son un vínculo entre la sociedad y la administración del Estado, y quien  está del lado de la sociedad recoge planteamientos, recoge demandas, cuestiones que no están siendo propiamente respondidas por la actividad gubernamental, y yo no he visto al PS para nada en eso. Al mismo tiempo, un partido político es un pasado, presente y futuro. Puede ser un poco abstracto, pero hay  una cuestión que yo le reprocho a Osvaldo Andrade, que es la votación respecto al Royalty Minero.

Usted se enfrenta a dos grandes liderazgos del PS, como Camilo Escalona e Isabel Allende, quienes, además, representan a los sectores mayoritarios del partido. ¿Cómo se enfrenta a ellos? ¿Cómo se diferencia Gonzalo Martner?

– Con mucho entusiasmo (risas). En esto consiste la democracia, en que se debatan ideas, en un momento son minoritarias, pero pueden llegar a ser mayoritarias. Además, que la nuestra es una postura pro reformas y le ofrece a los militantes un rol activo del PS.

– ¿Cómo enfrentará la recta final de campaña?

– Principalmente a través de redes sociales, página web (terceravíaps.cl) y muchos encuentros. No tenemos nada de dinero, no vamos a contratar orquestas ni vamos a hacer llamadas telefónicas masivas como ha hecho Escalona. Estamos participando en el debate a través de los medios.

– Usted presentó el requerimiento ante el PS para que se sancionara al hijo de la Presidenta Bachelet, Sebastián Dávalos. ¿Por qué decidió tomar esta iniciativa?

– Esto se da en contexto de campaña, y alguien puede interpretarlo como un episodio que se inserta dentro de la lógica de campaña. Pero creo tener la suficiente autoridad moral para decir que eso no es así. Yo vengo dando una lucha contra la incidencia del dinero en la política durante diez años. Por ejemplo, en la discusión sobre el royalty minero en 2003 y 2004, cuando vi que Eduardo Loyola era contratado por las empresas mineras, y vi que las mineras empezaron a tomar contacto con Enrique Correa y su empresa de lobby para trabajar en contra del partido y del gobierno, me pareció inconcebible que se entendiera como normal, que se fuera por un lado militante de un partido político que propone reformas y cambios, y al mismo tiempo se trabaja de forma remunerada en contra de esas reformas y en favor de intereses privados. Esto es lo mismo. La decisión de avanzar en esto, tiene que ver con la lectura de la entrevista a Sebastián Dávalos posterior al conocimiento de estos hechos, y también sobre la de los abogados. Los abogados de la empresa Caval dicen que el proyecto original era comprar terrenos baratos, regularizarlos y venderlos a empresas inmobiliarias. Para mí la palabra clave es regularizar, ¿regularizar qué? Si los terrenos estaban perfectamente regularizados, sólo que tenían un uso rural y querían hacer un cambio en el uso del suelo hacia un uso urbano, y eso de regularizar se llama hacer lobby. Utilizar la administración del Estado desde un partido político para enriquecerse no me parece, no me ha parecido nunca, no me pareció en este caso, por mucho afecto que le tenga a la Presidenta de la República. Nadie puede usar un partido político para enriquecerse personalmente.

– ¿Cree que la directiva debió haber realizado esta gestión?

– Por supuesto. Andrade ha tenido la gentileza de considerar varios de nuestros planteamientos, pero él ha dicho que no corresponde que lo haga la directiva, porque puede incidir sobre el Tribunal… me parece un argumento un poquito débil. Lo lógico es que hubiese actuado la directiva.

– ¿Cuál debiese ser la sanción para Dávalos? ¿Qué espera del Tribunal Supremo del partido?

– Yo lo que espero es una amable conversación del Tribunal Supremo con estas dos personas, Natalia Compagnon y Dávalos, en el sentido de preguntarles si van a dedicarse a esta actividad que sus abogados dicen que son sus proyectos. Si eso se confirmase, yo creo que el Tribunal debiera invitarlos amablemente a, mientras se dediquen a actividades de lobby, que suspendan su militancia en el PS.

– A una ex asesora del senador Rossi se le ha vinculado a una arista del caso SQM. ¿Cómo debiese ser tratado este caso al interior del partido? ¿Piensa presentar un requerimiento ante el Tribunal Supremo como lo hizo con Dávalos?

– Aquí no es un asunto de personas, es un asunto de criterios. Si los tribunales confirmasen que existe un financiamiento ilegal de campaña por parte del senador Fulvio Rossi tiene que haber una sanción interna. Bueno y además nosotros estamos abogando por un gran cambio de las normas de probidad, de separación de los negocios de la política, que debe incluir una cláusula bien precisa: la consecuencia de perder el escaño para quien sea descubierto financiando sus campañas de manera ilegal. Si se confirmase esta situación con el senador Rossi yo creo que él debiese renunciar.

FOTO:FRANCISCO FLORES SEGUEL/AGENCIAUNO