La Intendencia estimó en 30 mil los asistentes a la marcha de ayer en Santiago. Cifra que corresponde a un tercio del movimiento estudiantil de 2011, durante la primera administración del Presidente Sebastián Piñera.
Publicado el 20.04.2018
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Expectativas había ayer en torno a la convocatoria y el despliegue de los estudiantes en las calles del centro de Santiago, tras la primera marcha del movimiento estudiantil realizada durante el segundo gobierno del Presidente Sebastián Piñera. La movilización fue organizada apelando al fin del lucro y al término del Crédito con Aval del Estado (CAE).

Y fue en torno a esos ejes que 30 mil personas, según cifras de la Intendencia, se desplegaron desde la Plaza Italia hasta las calles colindantes de La Moneda. El número de asistentes a la convocatoria de ayer fue, aproximadamente, un tercio de lo alcanzado por los estudiantes en 2011 cuando el movimiento alcanzó su máxima expresión con rostros de los entonces dirigentes Camila Vallejo, Gabriel Boric y Giorgio Jackson. 

Ayer, incluso, la cifra fue algo menor a la alcanzada en las marchas más masivas desplegadas en el segundo gobierno de Michelle Bachelet, cuando rondaron los 40 mil asistentes, según cifras dadas por el entonces oficialismo

Gonzalo Müller: “No es tan relevante la cantidad de personas, como el significado”

El analista político, Gonzalo Müller, director del Centro de Políticas Públicas de la Universidad del Desarrollo, asegura que la marcha está “lejos de ser masiva” y agrega que “creo que no es tan relevante la cantidad de personas, como el significado”. Y sostiene que “siempre los grandes movimientos estudiantiles se habían declarado como sociales y ciudadanos, pero esta vez la vocera dijo que eran movimientos propios de la izquierda chilena, y eso marca una diferencia”.

Esta sería la causa, cree, de la menor convocatoria, según explica Müller a “El Líbero”.  A esto se sumaría, sostiene, el que gran parte de los requerimientos estudiantiles se han “ido resolviendo” en los gobiernos de Bachelet y de Piñera. 

Y se pregunta “¿Por qué marchan hoy día y no hace tres años por el CAE? Entonces, es válido cuestionar cuánto de ciudadano realmente tiene el movimiento estudiantil y cuánto de un interés más político”.

Ernesto Treviño: “El tema del lucro nos va a acompañar un tiempo más”

En tanto, Ernesto Treviño, director del Centro para la Transformación Educativa de la Universidad Católica, destaca a “El Líbero” que uno de los principales ejes de la movilización fue el fallo del Tribunal Constitucional que declaró inconstitucional el artículo 63 de la Ley de Educación Superior, que prohíbe la presencia de personas jurídicas con fines de lucro en directorios de universidades particulares.

“Era muy difícil, con todos los avances que se han hecho y las políticas de Estado que se han  desarrollado,  que los estudiantes tuvieran algún punto respecto a cómo avanzar en sus demandas, pero el lucro creo que es un tema que nos va a acompañar un tiempo más”, explica Treviño.

En ese sentido, asegura que  el lucro nuevamente se podría transformar en una “bandera que esgriman” los estudiantes durante las próximas movilizaciones en las calles. “Es una aliciente para que el movimiento siga teniendo convocatoria”, señala el experto en educación.

Ausencia de “rostros” líderes

Tanto Müller y Treviño sostienen que es complejo que durante este periodo aparezcan liderazgos similares a los surgidos en 2011, porque el contexto social ha cambiado.

“Los últimos presidentes de la Fech, y de diferentes organizaciones estudiantiles, han pasado bastante desapercibidos, no han tenido la figuración ni la intensidad pública que tuvieron en su minuto Camila Vallejo, Giorgio Jackson y Gabriel Boric. Es difícil que se repita el momento social y político de ese año”, asegura Müller.

Treviño destaca que en 2011 hubo “condiciones” que fomentaron el desarrollo de los actuales diputados. Entre ellas, señala “un estado de políticas educativas que era muy distinto al que tenemos actualmente”. Y, además, que el trabajo de los entonces dirigentes “tuvo que ver con la capacidad de generar un consenso social detrás de las demandas que eran muy específicas, como la gratuidad”.

Ante los nuevos rostros cree que si bien “son en general muy capaces”, plantea dudas sobre si encontrarán “un tema o un conjunto de temas que logre generar un apoyo social a las demandas del movimiento estudiantil”.

Por qué se suma el tema de la migración a la marcha

Si bien el principal objetivo de la marcha era el fin del lucro en la educación superior, la convocatoria también incorporó a los migrantes y sus demandas. En esa línea, Treviño destaca que esto se explica porque el movimiento estudiantil “se hace eco de una cuestión social más grande, que fue algo similar a lo que sucedió en el movimiento estudiantil del 2011”.

Por su parte, Müller sostiene que “como sus causas ya se han resuelto o están vías de resolverse”, los dirigentes se ven en la necesidad de “expandir la agenda hacia otros temas sociales”. Y remata: “Me politizo más, es legítimo, pero esas mismas decisiones implican que yo pierda el carácter de social y ciudadano”.