El juez vive en el país desde el 20 octubre del año pasado. En conversación con "El Líbero" relata cómo ejerce su rol de miembro del Tribunal Supremo en el exilio. Y sobre el régimen de Maduro, señala: "No somos oposición política, somos oposición desde el punto de vista del bien o el mal".
Publicado el 20.05.2018
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Antes de llegar a Chile, el abogado Luis Manuel Marcano, estuvo en la embajada chilena en Caracas, entre el 3 de agosto y el 9 de octubre del año pasado, hasta donde buscó protección junto a otros 4 jueces, por la persecución que emprendió el gobierno de Nicolás Maduro contra ellos.

Actualmente, reparte su tiempo entre su rol como investigador en la facultad de Derecho de la Universidad San Sebastián y miembro del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela en el exilio, junto a otros 30 magistrados que hoy se encuentran repartidos en cuatro países.

En conversación con “El Líbero”, Marcano aborda cómo el Gobierno de Maduro afectó la integridad del poder Judicial y explica las complicaciones de impartir justicia desde fuera de su país.

-¿Cómo se trabaja en el tribunal supremo en el exilio?

-En primer lugar, nosotros tenemos validez en el interior de Venezuela porque fuimos seleccionado y juramentados por la institución legítima que establece la Constitución que puede juramentar a los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, que es la Asamblea Nacional. Que no nos dejaron ocupar nuestros cargos eso es otra cosa, pero una vez en el exilio hemos cumplido con el mandato constitucional que establece el artículo 333, que cualquiera persona investida o no de autoridad, tiene la obligación de restituir la democracia o el hilo constitucional. Nosotros estamos en el exilio, pero nos reunimos para defender los derechos humanos y para castigar a quienes los violen.

Nos reunimos para defender los derechos humanos y para castigar a quienes los violen”.

-¿Cuáles son las complicaciones de ser un magistrado en el exilio?

-He tenido que buscar trabajo. Me desempeño como investigador docente en la Universidad San Sebastián y cada uno de los magistrados ha tenido que hacer su vida. Hay que vivir, es un sacrificio muy grande, pero lo hacemos por la libertad y la democracia.

“Para el que está metido en Venezuela somos una esperanza”

-¿Cómo se validan internacionalmente sus fallos?

-Se validarán de acuerdo al momento en que se restituya la democracia en Venezuela, pero hay decisiones que tienen poder.

-¿En ese momento comenzarán a regir?

-Ya están rigiendo, lo que pasa es que son inejecutables. Empezarán a regir cuando puedan ser ejecutados.

Es un sacrificio muy grande, pero lo hacemos por la libertad y la democracia”.

-¿Cómo se comunican con las personas que hacen requerimientos al tribunal?

-Lo hacen a través de la secretaría que está en Estados Unidos.

-¿Cómo sus compatriotas se pueden sentir protegidos si ustedes están fuera del país?

-Somos una realidad, pero para el que está metido en Venezuela somos una esperanza.

“En Venezuela no hay independencia del Poder Judicial”

-¿Cómo afectó la situación de Venezuela al Poder Judicial?

Cuando se rompe el hilo moral, es más peligroso que la ruptura del hilo constitucional porque el hilo moral me separa de una realidad de donde pueda distinguir el bien del mal. El hilo constitucional se restituye rápidamente con unos procedimientos que la propia Constitución puede establecer, pero el hilo moral de una sociedad para que se mueva por valores y no por intereses, es lo más duro de rescatar.

Los magistrados que están en Venezuela no son legítimos, ni siquiera tienen las condiciones académicas para ser jueces”.

-¿Cómo observa la independencia de los poderes del Estado en Venezuela?

-En Venezuela no hay independencia del poder Judicial, por eso es que estamos aquí representando el poder Judicial democrático  venezolano.

-Entonces, ¿en Venezuela hay otro poder Judicial?

-No, no son un poder Judicial. Los magistrados que están en Venezuela no son legítimos, ni siquiera tienen las condiciones académicas para ser jueces. El poder Judicial legítimo está en el exilio.

“Nos convirtieron en opositores en el sentido político de la palabra cuando nos persiguieron”

-El gobierno de Nicolás Maduro los ha acusado de ser oposición.

-No somos oposición política, somos oposición desde el punto de vista del bien o el mal. Nos convirtieron en opositores en el sentido político de la palabra cuando nos empezaron a perseguir.

-¿Qué espera para cuando se genere un cambio en Venezuela?

-Regresar a Venezuela y ejercer las funciones por las cuales fuimos juramentados y por las cuales hemos sufrido tanto.

No somos oposición política, somos oposición desde el punto de vista del bien o el mal”.

-¿Cómo se podría solucionar la situación actual de Venezuela?

-A través de educación para la democracia. Por ejemplo, un juez que tenga una vida virtuosa, familiar y personal, colectiva, personas que lo vean como un arquetipo, el ejemplo. Esos son elementos que te permiten distinguir entre un cambio de un sistema a otro. Queremos un sistema democrático, regido por principios y valores, no por interés.

-¿Qué opina de las elecciones que se realizan hoy en Venezuela?

-Lo que va a haber en Venezuela va a ser algo que no son elecciones.