El ex ministro de justicia de Ricardo Lagos y ex presidente del CDE sostiene que la decisión de Pedro Pablo Kuczynski provocará desazón en la ciudadanía. Dice que se trata de “una condescendencia que no es justa con las actuaciones de quienes han cometido violaciones a los derechos humanos”.
Publicado el 28.12.2017
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“No debemos permitir que Alberto Fujimori muera en la prisión”, fue parte del mensaje que dio en cadena nacional al pueblo peruano el presidente Pedro Pablo Kuczynski en vísperas de Navidad. El mandatario de 79 años sólo unas horas antes había firmado el indulto presidencial en favor del ex gobernante (que tiene su misma edad), condenado a 25 años de cárcel, acusado de corrupción y de matanzas llevadas a cabo por el ejército peruano mientras fue Presidente.

Junto con manifestar que el indulto a Fujimori había sido “la decisión más difícil de su vida”, PPK señaló que la determinación la tomó por razones humanitarias. “Se trata de la salud y las posibilidades de vida de un ex Presidente del Perú, que habiendo cometido excesos y errores graves, fue sentenciado y ha cumplido ya 12 años de condena”.

La firma del indulto a Alberto Fujimori ocurre sólo dos días después de que el congreso peruano -con los votos de una decena de parlamentarios fujimoristas- resolviera dejar sin efecto la destitución del actual presidente, lo que fue calificado por la comunidad internacional como “una vulgar negociación política”, tal como lo manifestó José Miguel Vivanco, director de la ONG Human Rights Watch.

En entrevista con “El Líbero”, el ex presidente del Consejo de Defensa del Estado, Luis Bates, concuerda con la apreciación de Vivanco. Pero más allá del análisis político, considera que desde el punto de vista humanitario una persona que ha cometido delitos de Estado tan graves, sólo es susceptible de ser indultada cuando está en una situación comprobada y extremada de muerte.

El ex ministro de justicia del gobierno del Presidente Ricardo Lagos, sostiene que la decisión de Pedro Pablo Kuczynski de dejar en libertad al ex mandatario peruano provocará una desazón en la ciudadanía, “una condescendencia que no es justa con las actuaciones de quienes han cometido violaciones a los derechos humanos”.

– ¿Cómo analiza el indulto concedido a Alberto Fujimori?

– Aquí hay aspectos legales y aspectos humanos. En los aspectos legales, surgen las convenciones internacionales y la legislación interna de cada país. Pero otra cosa es lo humanitario y en este ámbito, mi opinión personal es que los infractores de derechos humanos en términos tan reiterados y masivos -como es el caso del señor Fujimori- lo único que procede por razones humanitarias es que si esas personas están certificadamente desahuciadas, sólo bajo esas circunstancias podrían morir en sus casas. Pero fuera de eso, a mí me parece que no proceden mecanismos de indultos, porque provocan  un desaliento en la ciudadanía. Esto tiene sustento también en Chile, cuando  hasta el día de hoy se siguen conociendo causas de infracciones a los derechos humanos y se sigue condenando a militares de la época.

Que a una persona por razones de salud la indulten, así en términos tan amplios, no lo comparto. Una persona es susceptible de ser indultada cuando está en una situación comprobada y extremada de muerte. Sólo proceden razones humanitarias cuando una persona está certificadamente desahuciada. Si tiene un cáncer terminal comprobado científicamente, es razonable pensar que un condenado pueda pasar sus últimos días de vida en su casa, pero debe ser una concesión muy restrictiva.

– De acuerdo a ese análisis, este indulto a Fujimori ¿está enredado con la decisión final del Congreso peruano de no pedir la destitución de PPK?

– En el análisis político uno ve en este indulto una concesión que se hizo en favor de aquellos parlamentarios que votaron en contra de la destitución del Presidente. Estos indultos provocan una desazón en la ciudadanía, una condescendencia que no es justa frente a las actuaciones que han tenido quienes han cometido violaciones a los derechos humanos en el ejercicio de su poder como autoridades de gobierno.

– ¿Coincide con José Miguel Vivanco que el indulto a Fujimori fue una “fue una vulgar negociación política”?

– Obviamente a uno no le consta, pero es muy probable. Aparece como una negociación política, puesto que se concede el indulto inmediatamente después de que fuera rechazada la petición de destitución del Presidente. Se presta para una interpretación política que hasta resulta obvia.

– ¿Se puede acudir a instancias internacionales para solicitar la anulación del indulto?

– Claro, en la medida que hayan sanciones a principios y convenciones de derechos humanos. Se podría encomendar a la Corte Interamericana de Derechos Humanos y si hay base jurídica para hacerlo, es bueno que se haga.