El experto en transportes asegura que será imposible fiscalizar el plan del gobierno y que incluso podría provocar un aumento en el parque automotriz de Santiago.
Publicado el 08.10.2016
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“Es una medida que es poco efectiva”. Eso es lo primero que dice Louis de Grange, quien es miembro del Consejo de Políticas de Infraestructura y Director de la Escuela de Ingeniería Industrial de la Universidad Diego Portales, sobre el recientemente aprobado plan “Santiago Respira”, que contiene una serie de medidas que se aplicarán para descontaminar la capital. Entre las que más impactarán a la población, está la restricción permanente de dos dígitos para vehículos catalíticos inscritos antes del 1 de septiembre del 2011, entre mayo y agosto, que serán los meses en los que aplicará la prohibición.

El experto asegura que proyectos similares ya se han aplicado en México, Colombia y Brasil, y “no ha sido exitoso”. “En el corto plazo mejoró la situación, pero en el largo plazo en esos países aumentó la congestión y la contaminación. Aquí va a pasar lo mismo, va a aumentar el parque automotriz sí o sí. Y bueno, los autos más viejos ahora van a bajar un 20% y quizás la gente los compre, entonces tendrán uno más viejo y uno más nuevo. Más contaminación”, asegura.

– ¿Cómo afecta esta medida a las familias que tienen autos anteriores al año 2012?

– Primero que todo, nadie va a respetar la medida, porque no existe una medida razonable, ese es el punto. No se puede obligar a la gente a dejar el auto, no se puede asumir que la gente se va a subir en una micro cuando esa no es una alternativa. Probablemente va a afectar a algunos, que seguro van a hacer un gasto adicional para poder salir en auto, pueden ser varios los comportamientos. Pero dudo que vayan a respetar la medida. Además, hay un detalle. La propuesta de restricción vehicular que propone el Ministerio de Medio Ambiente es distinta a la que propone Transporte. Eso hay que revisarlo.

– ¿Y qué piensa del plan en líneas generales?

– El tema de la leña, por lo menos, muy bien, está bien prohibirla. Pero creo que el tema va a ser muy difícil. Porque si tienen 40 fiscalizadores para todo Santiago, es muy difícil fiscalizar adecuadamente la leña, porque en muchos hogares la leña no representa sólo la forma para calefaccionarse, sino que la usan también para cocinar y otras cosas, entonces yo creo que desde el punto de vista logístico y político va a ser muy complicado.

– Hasta el intendente Claudio Orrego dijo: “Ya nos cuesta fiscalizar la restricción sin distinción, hay que imaginarse cómo sería con la distinción”…

– Es que no lo van a lograr, no van a poder fiscalizar adecuadamente. No es un buen plan.

– ¿Cuál sería un buen plan?

– Acá no existe la magia. La opción es tener un buen transporte público y eso es un trabajo de mucho tiempo y las autoridades no lo han logrado, no están ni cerca. Quizás hay que mejorar la fiscalización, regular más a los camiones con el impuesto verde que era para penalizar más el diesel. Pero creo que no ha existido una voluntad política para hacerlo.

– ¿Cómo se podría mejorar el transporte público?

– Es un tema de infraestructura. Creo que cuando se inauguren las nuevas líneas de metro se va a dar un cambio importante. La próxima licitación del Transantiago también es una oportunidad para eso y es fundamental expropiar los terminales, reducir el tamaño de las empresas que ahí trabajan, aumentar el número de la competencia. También aumentar Uber y Cabify, no restringirlos. Hay que fomentarlos, porque son una ayuda.