Académico de la UDP y doctor en transportes sostiene que muchos aeropuertos similares a los de Santiago tienen un Metro o tren urbano que conecta con el centro de la ciudad, lo que se requiere también acá, especialmente ahora que se ampliará el terminal para 30 millones de pasajeros.
Publicado el 15.09.2017
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Llegar al aeropuerto de Santiago se ha convertido, literalmente, en una batalla campal, en que la última grave escaramuza le costó la vida a un turista brasileño tras el bloqueo durante varias horas que hicieron los taxistas en reclamo por el servicio de Uber.

El final de la historia terminó con todos los dirigentes procesados por ley de seguridad interior del Estado que aplicó el Gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet.

Otro reclamo recurrente es el forcejeo y pelea  que se da entre taxistas y pasajeros, los altos costos de dichos servicios, y la lejanía, costo y capacidad de los estacionamientos para vehículos particulares.

Esa situación se agravará, además, por la ampliación del aeropuerto Arturo Merino Benítez para 30 millones de pasajeros, cuyas obras se iniciaron el pasado martes y se concluirán en 2020.

“El Líbero” conversó con el doctor en transportes, Louis de Grange, académico de la Universidad Diego Portales, quien aborda los desafíos de conectividad del aeropuerto, y su ampliación.

Comenzaron los trabajos de ampliación de AMB, que tendrá capacidad para 30 millones de personas, cifra a la que se llegará cuando se inaugure el terminal en 2020. ¿La conectividad actual es suficiente para ese flujo?

Los grandes aeropuertos del mundo que mueven cerca de 30 millones de pasajeros al año, casi todos tienen un sistema de metro o tren urbano que permite conectar con el centro de las ciudades. Los de 3 Londres y los 2 de París, en Berlín, Madrid, Barcelona, etc. Incluso aeropuertos más pequeños como los de Compenhague, Estocolmo u Oslo también. Si bien en Santiago es probable que la prioridad de cobertura de trenes urbanos o Metro la tengan otros sectores más postergados de la ciudad, como La Pintana, Pudahuel o Lo Espejo, creo que debemos ir diseñando ya una alternativa férrea para acceder al Aeropuerto de Santiago.

  El gerente general de Metro ha sostenido que “con la demanda por viajes, motivada por la ampliación del aeropuerto al 2020, no justifica una línea de Metro”. ¿Qué opina?
– Efectivamente un Metro podría ser exagerado. Sin embargo, un tren ligero, on tranvía o un Metrotren sí podrían tener más mérito para ser estudiados. También hay que tener en consideración que la tarifa debe necesariamente ser un poco mayor que la del Metro de Santiago, y por lo menos similar a los $1.700 que cobran los buses que hoy llegan al aeropuerto. Con esa tarifa y con el aporte del concesionario, creo que sí es factible avanzar en un tren ligero al Aeropuerto de Santiago.

-El contrato de concesión contempla un “gatillador” de inversión cuando la infraestructura quede chica que obliga al concesionario a ampliarlo. ¿Qué le parece ese mecanismo?
– Lamentablemente, la experiencia ha demostrado que estos mecanismos son poco efectivos, y que a la larga se negocia una ampliación del plazo de concesión. Quizás es una oportunidad para integrar el desarrollo de los terminales junto con el tren ligero para acceder a ellos.

 ¿Cómo podría ordenarse el sistema de transporte actualmente en el aeropuerto? Hay reclamos y conflictos por los taxistas que invaden a los pasajeros, la presencia de Uber, el costo de los transfer, etc.

– Con un buen sistema de transporte es posible avanzar en una mejor regulación. Sin embargo, los taxis, Uber y autos siempre serán los más usados, debido a que mucha gente viaja con Maletas, lo que incomoda usar transporte público. Pero sin duda que ayudaría tener un tren ligero, pero sobre todo infraestructura adecuada para poder recibir la creciente afluencia de personas a nuestro terminal aéreo.

-¿Hubiera sido más conveniente que la capacidad de la ampliación hubiera superado los 30 millones para evitar que se satura rápido o ir ampliando de a poco según aumente el flujo de pasajeros?

– La capacidad máxima de los aeropuertos se determina por el número de pistas de aterrizaje. En el caso de AMB, expandir las pistas tiene limitaciones geográficas debido a la ubicación del aeropuerto. Es difícil que AMB supere los 30 millones de pasajeros al año. Habría que pensar en un nuevo aeropuerto, y quizás separar AMB para vuelos internacionales y el nuevo para vuelos nacionales.