"No hay que olvidar que el ministro (Gómez-Lobo) es uno de los responsables del diseño del Transantiago y para mucha gente el fracaso del sistema representa el fracaso de su carrera profesional", asegura el experto en transporte.
Publicado el 03.02.2016
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“Transantiaguistas se superan a sí mismos: ahora afirman que la evasión es “progresiva” porque favorece a los más pobres. Notable”, escribió en su cuenta de Twitter Louis de Grange, doctor en Transporte y académico de la Universidad Diego Portales, tras analizar las cifras del informe anual de pasajes impagos y los posteriores comentarios de algunos usuarios en la red social sobre éste.

Foto-Louis-de-Grange-2012Es que a juicio del experto, el actual sistema de transporte no tiene defensa alguna, puesto que los números dados a conocer dan cuenta que después de nueve años de implementación del Transantiago la evasión aumentó de un 13,5% en 2007 a un 26,9% en 2015.

“Hoy en día los evasores ven en la evasión un aumento de su sueldo, así de simple, y por eso es tan difícil bajarla. Las autoridades fracasaron rotundamente en controlar la evasión” cuenta de Grange a “El Líbero“. Pero su análisis va más allá, puesto que para él este sistema de transporte no sólo significa un fracaso en sí mismo, sino que también el fracaso profesional de los responsables del diseño del Transantiago. “Por eso tiene tantos defensores en el mundo académico, porque representa el fracaso de una ideología basada en buses”, comenta.

– ¿Quiénes son los “transantiaguistas” que señala en su publicación en Twitter?

– Es un grupo formado por diferentes perfiles. Primero, son los que diseñaron el Transantiago y que están muy activos hasta el momento, algunos de ellos son autoridades del gobierno, y sus seguidores. Comencé a leer en Twitter ese tipo de comentarios y algunos de estos “transantiaguistas” que trabajan en el Ministerio de Transportes también me lo han dicho bajándole el perfil a la evasión. Lo que dicen es que finalmente la evasión es progresiva, porque favorece a los más pobres.

– ¿En qué se basa ese argumento?

– En que efectivamente la evasión del Transantiago es mayor en las comunas más pobres. Por ejemplo Puente Alto, La Pintana. Hay una correlación espacial entre el porcentaje de evasión y el ingreso promedio de la comuna.

– Pero, ¿a qué se atribuye ese comportamiento?

– Hoy en día los evasores ven en la evasión un aumento de su sueldo, así de simple, y por eso es tan difícil bajarla. Las autoridades fracasaron rotundamente en controlar la evasión. Actualmente los evasores ven en la evasión un atributo positivo del Transantiago.

– ¿Eso explica que en nueve años el porcentaje de evasión haya aumentado de un 13,5% en 2007 a un 26,9% en 2015?

– Exacto y en el Metro sigue siendo un 0,2% desde siempre.

– ¿Por qué se produce esa diferencia entre el Transantiago y el Metro?

– Hay tres razones. Primero, el Metro es un mejor servicio. Segundo, en el Metro existe un control físico que es mucho más fuerte, las estaciones, los torniquetes, etc. Tercero, en el Metro hay un control social más fuerte que no existe en el Transantiago, hay gente mirando, los cajeros, los guardias, las personas.

– Algunos expertos sostienen que los usuarios creen que no se debe pagar por un mal servicio…

– Esa es la excusa, pero hoy en día el no pago es principalmente porque está internalizado como parte de su sueldo. Entonces, en vez de gastar $2 mil o $1.500 diarios, se ahorra y es un bono. Es decir, hoy la evasión del Transantiago es un bono de $50 mil mensuales para los que no pagan.

– Con las micros amarillas la evasión era más baja, de un 8%.

– Lo que pasa es que en la época de las micros amarillas la evasión era asumida por el empresario, era una negociación entre conductor y empresario, era parte de los costos. Actualmente la evasión es subsidiada en un 100% por el Estado. Tanto es el afán de las autoridades de bajarle el perfil a la evasión que ellos estiman que son US$ 100 millones al año, pero es falso, son US$ 250 millones anuales. Esto es porque, en un trabajo presentando por una profesora de la Universidad de Chile en el último Congreso chileno de Ingeniería en Transporte, del promedio de 26% de evasores, 23% eran evasores duros que usaban sólo bus. Y ese 23% dividido por el 26% da un 88% de evasores. Entonces mi estimación es que si corriges por tarifa de estudiantes y por tarifa adulta, llegas a US$ 250 millones aprox. al año.

– En ese sentido, uno de los planes del gobierno es aumentar las multas a los evasores. Sin embargo, el ex coordinador del Transantiago, Raimundo Cruzat, señaló ayer en El Mercurio que sólo el 30% de los partes por evasión se pagan.

– Y no sólo eso, yo creo que la gente que paga esas multas son las personas que después dejan de usar el servicio. Hay un sesgo de selección. Los que se quedan en el Transantiago tienden a ser los evasores y los que pagan -ya sea el pasaje o la multa- después se terminan yendo.

– Es decir, según su opinión el enfoque del gobierno es inadecuado…

– Ha sido inefectivo y las estadísticas son súper claras. Todas las políticas que se han implementado en el gobierno para reducir la evasión han fracasado.

– Entonces, ¿cuál podría ser una buena alternativa para enfrentar el problema?

– El problema es demasiado grave. Las zonas pagas ayudan, pero no eliminan la evasión y menos llegan a la evasión de 0,2% de Metro. Las zonas pagan reducen la evasión de un 30% a un 10% en promedio. Eso me lo dicen los mismo operadores de éstas. Además, no puedes llenar de zonas, porque no tienes espacio donde ponerlas y termina siendo más caro construir y operar las zonas pagas que la evasión. Entonces tampoco es la solución. La solución pasa, primero, por realizar una fiscalización mucho más fuerte, necesitamos un shock de fiscalización. Pero la reducción de la evasión va a pasar necesariamente cuando se inauguren las líneas 3 y 6 de Metro, de lo contrario yo no tengo ninguna expectativa en que las autoridades reduzcan la evasión, es un tema muy arraigado.

– El próximo año se cumple una década desde la implementación del Transantiago. Ayer el ministro de Transportes, Andrés Gómez-Lobo, dijo que la percepción de los usuarios es positiva y aseguró que el 63% de ellos evalúa al servicio con nota entre 6 y 7, ¿cómo evalúa usted el sistema de transporte?

– El ministro vive una realidad paralela. No hay que olvidar que el ministro es uno de los responsables del diseño del Transantiago y para mucha gente el fracaso del sistema representa el fracaso de su carrera profesional. Existen muchos académicos que le han dedicado su vida a los sistemas de buses, y que fracase el Transantiago representa que, en el fondo, todo su trabajo profesional de décadas también fracasó; es así de duro. Por eso tiene tantos defensores en el mundo académico el Transantiago, porque representa el fracaso de una ideología basada en buses. Son los mismos académicos que llevan décadas diciendo que el Metro es muy caro, que es un lujo de país desarrollado. Y pese a la evidencia que es contundente en términos de costos, demanda, evasión, calidad de servicio, nunca lo van a aceptar, y siguen defendiéndolo, porque en el fondo le han dedicado su vida a esto y nunca van a reconocer que fracasaron.

Mi evaluación del Transantiago es irrelevante, yo me refiero a las estadísticas: pierde pasajeros 3% en promedio todos los años, en 2015 perdió 5,8%; los tiempos de viaje aumentan; la evasión aumenta; la evaluación ciudadana no supera el 20%. Por lo tanto, las estadísticas son clarísimas: todas indican que el Transantiago es un mal servicio de transporte público.

 

FOTO: FRANCISCO CASTILLO D./AGENCIAUNO