Derechos humanos, comercio y emigración son los principales desafíos en el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y el régimen de los Castro, tras casi seis décadas de conflicto.
Publicado el 20.03.2016
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Hoy en la tarde, el Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, aterrizará en el aeropuerto internacional José Martí de La Habana, Cuba, en una visita que durará hasta el martes cuando abandone la isla rumbo a Buenos Aires.

Previo a este viaje, Obama se reunió en la Casa Blanca el miércoles pasado con 16 líderes cubanoamericanos de la sociedad civil,  de las iglesias y representantes del sector privado, en que destacó los recientes cambios normativos implementados por los Departamentos del Tesoro y Comercio, y el impacto que podrían tener los viajes de estadounidenses en  contacto directo con el pueblo cubano.

La agenda de Obama en Cuba

La visita de Obama incluirá la correspondiente reunión de trabajo y cena de protocolo con el líder cubano, Raúl Castro, pero también recibirá a los más importantes  disidentes –como la líder de las Damas de Blanco, entre otros-; se reunirá con el cardenal y arzobispo de La Habana, Jaime Ortega; dará un inédito discurso en el Gran Teatro de La Habana que será televisado en directo por los canales estatales –los únicos permitidos a los cubanos-, y asistirá a un juego de béisbol entre la selección antillana y el equipo Tampa Bay Rays de las Grandes Ligas, torneo cuya emisión está prohibido en la isla.

El histórico viaje de Barack Obama, la primera en 88 años de un Presidente norteamericano a la isla, tiene, al menos, tres temas relevantes que se describen a continuación.

1-Derechos humanos

damas de blanco, la habana, cubaHace poco más de una semana, el principal asesor presidencial  en el tema cubano, Ben Rhodes, viajó hasta Miami para reunirse con representantes de la comunidad cubana, y transmitirles el mensaje de que Obama tratará el tema de los derechos humanos y la democracia.

Y es que los derechos humanos, precisamente, es la principal piedra de tope en este viaje. Según varios analistas, Obama debe dejar en claro que no legitima al régimen de los Castro, instalados en el poder hace 57 años sin realizar elecciones libres, y que su apertura diplomática y comercial no debe ser una carta en blanco para la dictadura. “Nuestro Comité Editorial aprovecha la visita para exigir que Obama promueva el avance de la democracia”, publicó este viernes el influyente The New York Times.

Por ello, la reunión de Obama con los disidentes el martes en la embajada de EE.UU. en La Habana acaparará especialmente la atención internacional.

Al anunciar el viaje el 18 de febrero, Obama señaló que tiene previsto “hablar abiertamente sobre las profundas diferencias que mantenemos con el Gobierno cubano, entre otras cuestiones, en materia de derechos humanos y democracia”.

Desde un comienzo, el hermano menor de Fidel Castro y su heredero en el poder, ha enfatizado que el restablecimiento de las relaciones con el vecino del norte -cortadas en 1961-, no significa, en ningún caso, una apertura democrática.

“Se ha llegado a este momento como resultado de la heroica resistencia del pueblo cubano y su lealtad a los principios, la defensa de la independencia y la soberanía nacionales, en primerísimo lugar. No nos dejaremos presionar en nuestros asuntos internos. Nos hemos ganado este derecho soberano con grandes sacrificios y al precio de los mayores riesgos”, ha señalado Raúl Castro.

Postura que ha quedado en evidencia con la continua detención de activistas políticos, en que el año pasado  superaron las 8 mil detenciones arbitrarias y en enero y febrero de este año suman 2.500, según la ilegal Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional.

La situación de los Derechos Humanos en Cuba prácticamente no ha cambiado desde diciembre de 2014, cuando los mandatarios anunciaron un acuerdo de normalización de las relaciones diplomáticas”, señaló José Miguel Vivanco, director para las Américas de Human Rights Watch.

2- Comercio

comercio cuba- estados unidosPero si en los DD.HH. hay irreconciliables diferencias, terminar con el embargo y establecer un  libre comercio entre los dos ex países enemigos, separados por 90 millas, es un objetivo compartido entre Obama y Castro.

A través de diferentes decretos, el Presidente de EE.UU. ha relajado las restricciones comerciales a la isla. El pasado 15 de marzo los Departamentos del Tesoro y Comercio anunciaron una serie de enmiendas que amplían el número de estadounidenses autorizados para viajar a Cuba, impulsan el intercambio y las oportunidades comerciales y reducen las barreras para que los cubanos lleven a cabo transacciones financieras.

En la misma línea, Cuba afirmó, a través de una editorial del Granma, diario del Partido Comunista, que “no cejaremos en la de­manda por el levantamiento del bloqueo que tan­to daño nos ha hecho y hace. Per­sis­ti­re­mos en llevar adelante el proceso de ac­tualización del modelo económico y so­cial que hemos elegido, y de construcción de un socialismo prós­pero y sostenible para consolidar los lo­gros de la Re­volución”.

Algunos analistas ven el acercamiento comercial de Obama con Cuba como un intento por quitarle espacio a China, que sólo el año pasado aumentó el comercio con la isla en 57%, sumando US$1.600 millones. Los sectores de la construcción y la infraestructura en internet son los pilares económicos en inversión asiática.

“China es el segundo socio comercial de Cuba, muy por detrás de Venezuela. Este dato ilustra las limitadas oportunidades de negocios para la mayoría de los países bajo el actual sistema cubano. La inversión china en la isla se estima en US$ 460 millones, incluyendo un complejo de lujo para turistas chinos cerca de la Marina Hemingway”, señala un reportaje del diario The Wall Street Journal Americas titulado “EE.UU. y China compiten por el mercado de Cuba”.

Los diez principales socios comerciales de Cuba –en términos del comercio exterior total de bienes– son Venezuela, China, España, Canadá, Holanda, Brasil, México, Estados Unidos, Italia y Francia, en ese orden. Los tres primeros socios comerciales daban cuenta del 45,7 % del total del comercio exterior cubano en 2007, y para el 2012 esos tres países habían elevado dicha participación hasta el 58,9 % del total.

3- Emigración

migrantes cubanos en Costa RicaLlegar a Estados Unidos es un sueño para muchos latinoamericanos y, en especial, para los cubanos que acogidos bajo la Ley de Ajuste de 1966 reciben asilo político y residencia de inmediato si ponen un pie, literalmente, en territorio estadounidense. En cambio, si son interceptados en el mar son devueltos a la isla.

Según la Oficina del Censo de los Estados Unidos en 2013 residían en dicho país más de 2 millones 13 mil cubanos, número que sigue creciendo con mayor fuerza desde que hace 15 meses se anunciaron el restablecimiento de las relaciones diplomáticas, ante el temor de que se termine dicho beneficio.

Actualmente sólo a Panamá llegan cada día entre 100 y 200 cubanos buscando la manera de seguir camino hacia México para cruzar la frontera con EE.UU. el gobierno panameño advierte que “no hay albergues en Panamá ni vuelos hacia México. Su viaje será por sus propios medios”.

Ello se suma a los 7 mil isleños que estuvieron varados durante varios meses en Costa Rica, y que generó una compleja crisis humanitaria y sanitaria para el gobierno del Presidente Luis Guillermo Solís, quien el pasado 10 de marzo despidió en el aeropuerto a los últimos 496 migrantes cubanos que aún permanecían en ese país.

Entre octubre y diciembre de 2015 por la frontera de Texas ingresaron 12 mil cubanos, y las autoridades fronterizas calculan que este año puede pueden llegar a EE.UU. 48 mil isleños, según The New York Times.

Por tanto, una gran preocupación para el gobierno de Obama es detener o controlar la creciente emigración, y evitar que haya una estampida descontrolada, alentada por el propio régimen, como en 1980 y en 1994, cuando en medio de profundas crisis económicas salieron cientos de miles de cubanos.

Cuba aboga porque se elimine dicha ley, ya que “causa pérdidas de vidas humanas y alienta la emigración ilegal y el tráfico de personas, además de generar problemas a terceros países”, pero los cubanos, al contrario, la ven como “la” alternativa para escapar del régimen de los Castro.

Pero como sostiene el propio diario neoyorkino, “las autoridades de Estados Unidos nunca han dado ninguna muestra de que la ley de ajuste cubano vaya a sufrir ninguna modificación, incluso lo han desmentido abiertamente”.