Algunas de las creencias populares desmitificadas con la votación en que ganó Chile Vamos son que los habitantes de las comunas de menores ingresos votan menos que los que viven en comunas más ricas; que la derecha consigue sus votos gracias a millonarias campañas de publicidad, y que la nueva ley electoral mejoraría la competencia entre los candidatos.
Publicado el 30.10.2016
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Las pasadas elecciones municipales de alcaldes y concejales han generado una polvareda de declaraciones, acusaciones y conflictos entre la Nueva Mayoría y el Gobierno por los malos resultados para el conglomerado oficialista, pero también derribó una serie de mitos o creencias populares que se han enraizado históricamente en las elecciones.

La elección dejó al descubierto que no hubo sesgo de clase en la elección, ya que los habitantes de comunas de menores ingresos votaron proporcionalmente más que los de comunas ricas; que la derecha no ganó gracias a supuestas campañas de publicidad onerosas; y que la nueva ley electoral aumentaría la competencia, cuando ocurrió precisamente lo contrario.

Chile Vamos consiguió superar la votación de alcaldes del oficialismo por primera vez desde el  retorno de la democracia, con el 38,45% versus el 37,05% de los votos para alcaldes, y obtuvo 144 alcaldes versus los 141 de la Nueva Mayoría. Además, el 44,2% de la población chilena será gobernada por ediles de centroderecha, lo que contempla a 8 millones de habitantes.

A continuación se desmenuzan los tres mitos.

Mito 1: Comunas más ricas votan más que las de menores ingresos

El primer mito derribado lo da el hecho que los habitantes de comunas de menores ingresos votaron más que las ricas, según un estudio que realizó el Centro de Políticas Públicas de la Universidad del Desarrollo (UDD).

Cuando analizamos las comunas por quintil de ingresos, los resultados son clarosEl 20% de las comunas con menores ingresos por hogar alcanzaron una tasa de participación promedio de 56,2%, mientras los pertenecientes al 20% de mayores ingresos tuvieron un promedio de participación de 36,9%, es decir, 20 puntos más”, señala Miguel Ángel Fernández, el investigador que realizó el estudio.

Ese promedio de participación lo denomina como “unidades comunales”, y es diferente al clásico en que se comparan los electores con el padrón de cada comuna. Esa métrica se obtiene sumando todos los promedios de participación de las comunas del país, que luego se divide por 345. Ello permite poder comparar la participación electoral por cada comuna, con su propio peso y realidad.

En el desglose nacional por quintil de ingresos, la participación en los sectores de menor poder adquisitivo fue de 56,2%, seguido por el 53,1% en los de ingresos bajos. En el sector medio la participación electoral descendió levemente a 49,9%, en el alto cayó bruscamente a 38,6% y en las comunas con población de “muy altos” ingresos bajó a 36,9%, la menor de todas.

gonzalo_muller-220x260Gonzalo Müller, profesor de la Facultad de Gobierno de la UDD, explica que el “sesgo de clase no se manifestó en esta elección como un factor explicativo dominante de la participación electoral. Muchísima más incidencia sigue teniendo el tamaño de la comuna y si es urbana o rural. El hecho de que le comunas más pobres del país sean en general pequeñas en población y rurales hace que en ellas la participación electoral sea muy alta”.

Mito 2. La derecha gana por sus millonarias campañas

Que el que pone más recursos en las campañas obtiene más votos es una de las creencias populares enraizadas en algunas personas, que apuntan a la derecha como el sector político más favorecido con las donaciones de privados.

Sin embargo, en esta elección municipal ese mito se desplomó, ya que  Chile Vamos tuvo su mejor resultado histórico en circunstancias que sus candidatos recibieron  $2 mil millones menos que los de la Nueva Mayoría. Además, fueron las elecciones con menor publicidad a raíz de la restrictiva ley que impulsó Eduardo Engel, presidente de la comisión asesora presidencial anticorrupción, que permite poner carteles sólo en determinadas partes y elimina los aportes de empresas, entre otros cambios.

Los 11.217 candidatos de los diferentes pactos de la Nueva Mayoría recibieron $6 mil 216 millones en donaciones de personas naturales, lo que significa que cada candidato recibió, en promedio, $554 mil. En cambio, los postulantes de la oposición fueron 8.590 y recibieron, en promedio, $477 mil, sumando $4 mil 101 millones.

Engel generó una polémica con la UDI al afirmar que ese partido habría usado un resquicio legal para evitar dar a conocer los montos entregados a sus candidatos, lo que fue desmentido tajantemente por la colectividad.

“Lo de Engels es de una mala fe inaceptable. El financiamiento que nos entregó el Servel, y que es público, lo gastamos en materiales. Eso va a estar reflejado en la rendición de gastos de la UDI y de los candidatos”, le replicó el secretario general Guillermo Ramírez.

Müller plantea que la nueva ley electoral “limitó excesivamente las campañas, pese a esto pudimos ver con claridad que el mito de que el éxito de la derecha estaba asociado a tener más letreros no era real”.

Mito 3. Nueva ley electoral mejorará la competencia

Tener una “competencia electoral justa” fue uno de los principios medulares en los cambios a la ley electoral que impulsó el Consejo Asesor Anticorrupción que creó la Presidenta Michelle Bachelet para enfrentar los casos de corrupción política que afectan a ambas coaliciones.

El presidente de dicho consejo, Eduardo Engel, aseguró en enero pasado que la nueva legislación permitiría superar los “actuales vicios que vemos en los partidos políticos hoy (financiamiento irregular, poca representatividad, participación y transparencia) solo podrán ser corregidos con una legislación que esté a la altura de lo que Chile necesita”.

reeleccion-alcaldes-cepSin embargo, a diferencia de lo que se pretendía de darle más competencia al sistema político, ocurrió precisamente todo lo contrario, ya que el 73% de los actuales alcaldes fue reelegido, la más alta cifra desde 1992, según un estudio del Centro de Estudios Públicos (CEP).

De hecho, se rompió una tendencia desde 2004, en que en cada elección se reelegían menos alcaldes. En 2004 fue el 67%, en 2008 bajó a 63% y en 2012 cayó nuevamente a 60% para dispararse 13 puntos en la elección del domingo pasado.

“Ello ocurre a pesar de la posible existencia de un voto de castigo a la coalición de gobierno (la Nueva Mayoría tuvo un fracaso electoral en términos de la fracción de alcaldes electos), lo que tiende a generar una caída de la fracción de alcaldes que gana la reelección en la coalición oficialista (la mayoría)”, planteó el CEP.

La respuesta de Engel a esta inesperada situación fue señalar que propusieron una serie de medidas de los candidatos desafiantes pero que no fueron consideradas por los parlamentarios, entre ellas, ampliar el periodo de precampaña que permita a un nuevo candidato darse a conocer, contar con una franja radial gratuita, y regular los gastos en los municipios durante los años electorales.

“Lo que me preocupa es que las medidas que se tomen sean escuchando a los políticos y no a los ciudadanos. Si escuchamos a los políticos en esto vamos a profundizar la crisis de confianza y vamos a terminar con más gente absteniéndose y menos gente participando”, concluyó.

Gonzalo Müller señala que “es urgente corregir la ley Engel para recuperar la competencia en las elecciones. Eso incluso pudo tener efecto en la baja participación al afectar la escasa campaña el voto informado de los electores”.