La aguda desaceleración económica que ya suma tres años ha dejado fuertes secuelas en el empleo: Apenas se generan puestos de trabajo asalariados en el sector privado, la mayoría son por cuenta propia y hay un millón y medio de trabajadores subempleados.
Publicado el 04.02.2017
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Resiliencia (capacidad de adaptación) es la palabra que han repetido las autoridades de Gobierno, tras cada encuesta de desempleo, para explicar que el empleo no ha sido afectado por la profunda desaceleración económica que afecta al país durante esta administración, en que el PIB ha crecido menos del 2%.

Según el Instituto Nacional de Estadísticas, el desempleo del trimestre octubre-diciembre de 2016 fue de 6,1%, muy similar al 6,5% del Gran Santiago de diciembre que realizó el Centro de Microdatos de la Universidad de Chile.

“Es una muy buena noticia para Chile que el desempleo no haya subido a pesar de que llevamos ya tres años de crecimiento bajo”, dijo el ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés.

En la misma línea, su colega del Ministerio del Trabajo, Alejandra Krauss, destacó que el 6,1% es una cifra “tremendamente importante, porque a pesar de la desaceleración, a pesar del freno en la economía, el desempleo se ha mantenido (…) El mercado laboral ha sido capaz de ir generando medidas y defendiéndose ante escenarios más complejos”.

Sin embargo, detrás de dicho optimismo se esconden indicadores que muestran el grave deterioro del mercado laboral de nuestro país, que tuvo durante 2016 su año más complejo pese a que el desempleo nacional terminó en 6,1%.

Al menos se pueden identificar tres datos que desmienten la resiliencia del mercado laboral que pregona el Gobierno.

1- La creación de empleos asalariados en el sector privado cayó en 78%

Como alrededor del 80% de la producción de la economía de Chile es realizada por el sector privado, la creación de empleos asalariados en ese sector es quizás el indicador más relevante en el mercado del trabajo. Además de generar mayores ingresos respecto de quienes laboran por cuenta propia, entrega una serie de beneficios sociales, como previsión, salud y seguro de cesantía que no tienen la enorme mayoría de quienes emprenden sus propias actividades.

Durante los casi tres años de gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet los empleos asalariados ha sido los más azotados por la desaceleración, ya que sólo se han creado 38.950 empleos asalariados promedio por año en el sector privado, cifra que revela una caída del 78% respecto de los 178.326 creados durante la administración de Sebastián Piñera entre 2010 y 2013, cuando el país creció en promedio 5,3%.

Esta tendencia sigue en cifras rojas, ya que el informe del INE reveló que durante el último trimestre de 2016 se perdieron más de seis mil puestos de trabajo asalariados, en circunstancias que en 2015 se habían creado más de 76 mil.

Cuando las empresas no están contratando trabajadores, la opción que les queda a los desocupados es emprender alguna actividad en donde se autoemplean, que se califica de cuenta propia.

Lo que lleva al segundo punto.

2- Casi la mitad de los empleos creados por Bachelet son por cuenta propia

El concepto de empleo por cuenta propia incluye desde profesionales o técnicos independientes hasta personas que ejercen el comercio ambulante. En 2016, el empleo por cuenta propia creció en promedio 5,5%, explicado principalmente por quienempleos-asalariados-vs-cuenta-propiaes desarrollaron su actividad en la calle o vía pública, indicó el INE.

Por ello, que la tasa de desempleo nacional siga en 6,1% se debe, principalmente, a que las personas están derivando a la “cuenta propia” en vez de estar desempleados. Para efectos del INE, cualquier persona que trabajó al menos una hora a la semana y obtuvo algún ingreso está empleado, por lo que cualquiera que vendió algo en una esquina, por ejemplo, está empleada.

De hecho, durante el gobierno de Bachelet el 46% de los empleos creados son por cuenta propia (135 mil), versus apenas el 24% que hubo en la pasada administración. Este fenómeno llegó a su peak en 2016 cuando se crearon 89 mil de este tipo de empleos precarios. Cifra muy superior a los 22 mil de 2015 y a los 67 mil de 2014.

Una gran diferencia respecto del empleo asalariado es que sus ingresos son de $277 mil versus los $517 mil de quienes trabajan como dependientes en una empresa. En cambio, los empleados que mejor ingreso tienen son los asalariados de la Administración Pública, que reciben $778 mil, según la última encuesta NESI.

Juan Bravo economista Clapes-UC“La falta de oportunidades de empleo se ha traducido en un traslado a ocupaciones con menores ingresos, sin protección social y que pueden ser calificadas como desempleo parcial o encubierto. En efecto, prácticamente la totalidad del empleo creado en 2016 fue cuenta propia y subempleo”, sostiene Juan Bravo, investigador de Clapes-UC.

El otro problema que tienen estos empleos precarios es que pueden crecer hasta un cierto límite, pero al final lleva al desempleo, como explica el académico de la Universidad Mayor, Tomás Flores.

“Durante el año pasado, la tasa de desempleo no se incrementó sustancialmente debido a que las personas iniciaron emprendimientos por necesidad, vendiendo alimentos a la salida del metro o prestando servicios para Uber, entre otros. Esta absorción se acerca al límite, ya que los mercados no son infinitos y por tanto, durante 2017 los empleados por cuenta propia no seguirán aumentando y ello elevará la tasa de desocupación”, afirma el también director y economista jefe de FXOne.

Como hay tantas personas trabajando en lo que pueden, ello conduce al tercer indicador, que muestra que no existe resiliencia en el mercado laboral.

3- Casi un millón y medio de trabajadores está subempleado

creacion-de-empleos-2010-2016 El concepto de subempleo corresponde a todos aquellos empleos en donde la persona se encuentra trabajando por debajo de su plena capacidad y, por tanto, existe una subutilización parcial involuntaria. Por ejemplo, les gustaría trabajar más horas o están en puestos de trabajo que requieren calificaciones inferiores a los que ellos poseen.

Esto significa que a pesar de estar ocupados no están en pleno empleo y, por tanto, debe considerarse como una forma de desempleo parcial o encubierto, explica el economista Juan Bravo.

Actualmente, casi un millón y medio de trabajadores están subempleados, fenómeno que se acrecentó con mucha fuerza durante 2016.

Ello, porque si en 2014 sólo hubo un aumento de 17 mil trabajadores subempleados respecto de 2013, según las cifras de Clapes UC, la cifra creció a 34 mil en 2015, y a 77 mil el año pasado. Es decir, se duplicó en apenas 12 meses.

“El hecho de que la creación de empleo sea casi exclusivamente subempleo, muestra que estamos ante un importante fenómeno de desempleo encubierto. Con todas las cifras a la vista, la conclusión es clara: Es falso que el mercado laboral ha sido resiliente a la desaceleración como señalan las autoridades majaderamente”, concluye el investigador de Clapes-UC.