Mesina lleva más de 40 años como dirigente bancario, Maturana preside hace 24 años la Confusam, y Espinoza lidera la poderosa Federación de Trabajadores del Cobre de Codelco desde 1993.
Publicado el 20.12.2016
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La inesperada derrota de Jaime Gajardo como presidente del Colegio de Profesores, y la renuncia a repostular a la Agrupación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF) de Raúl de La Puente cambiaron sorpresivamente el mapa de poder del sindicalismo chileno, que incorporó a los nuevos dirigentes Mario Aguilar y Carlos Insunza, respectivamente.

Pero si bien pasaron a retiro dos figuras que marcaron ambas instituciones durante las dos últimas décadas, aún siguen en sus cargos históricos dirigentes gremiales que aún no se suman a la renovación.

Son los casos de Luis Mesina, dirigente gremial bancario desde principios de los 80’ y del movimiento “No +AFP”; Raimundo Espinoza, presidente de la Federación de Trabajadores del Cobre de Codelco (FTC) desde 1993, y Esteban Maturana, presidente de la Confederación Nacional de Funcionarios de Salud Municipal (Confusam) desde 1992.

Entre los tres suman 90 años al mando de tres de las organizaciones sindicales más relevantes del país, que tienen la capacidad de prácticamente paralizar el país.

Luis Mesina, el eterno dirigente bancario que no quiere más AFP

Luis Mesina vocero de No+AFPLuis Mesina, de 60 años, se convirtió recién en julio pasado en figura nacional cuando lideró masivas protestas en varias ciudades del país contra las AFP. Si bien los medios de comunicación le prestaron atención en ese momento, desde hacía varios años venía organizando el movimiento contra el sistema de capitalización, y llevaba 40 años como dirigente bancario.

Su actividad gremial comenzó en el banco de Osorno y luego siguió en el Santander, donde es secretario general del sindicato nacional Grupo Santander, además de secretario general de la Confederación de Sindicatos Bancarios, que agrupa a ocho mil afiliados.

Mesina  se autodefine como marxista admirador de Nietzsche y del revolucionario ruso León Trotsky, y es muy claro en afirmar que es “necesario reivindicar la lucha por el socialismo, única forma de entregar a las mayorías explotadas de nuestro país una alternativa real de solución a sus problemas”.

En Chile su referente es Clotario Blest, fundador de la ANEF. Nunca ha militado en el PC pero sí tuvo un breve paso por el PS pero se salió cuando  el partido apoyó a Eduardo Frei Ruiz-Tagle en las elecciones presidenciales de 1994.

Un ejecutivo de la banca lo califica como una persona de “muy buen carácter” pero de pensamiento “antisistema”. Pero, por contrapartida, sus detractores lo definen como “llevado de sus ideas”, lo que generaría conflictos en sus relaciones personales. “Le cuesta mucho entender un punto de vista distinto al de él. Y cuando no le parece algo, tilda al resto de ‘burgueses'”, señala un dirigente de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) que trabajó con Mesina, según publicó El Mercurio.

También tuvo un paso por la CUT como vicepresidente entre 2001 y 2001 cuando Arturo Martínez era presidente. Si bien ahora tiene un radical discurso contra las AFP, a mediados de los 90’ integró el directorio de la AFP Futuro como secretario general de la Confederación Bancaria.

Raimundo Espinoza, el dirigente que paraliza Codelco

raimundo espinozaEn 1991  el técnico electricista Raimundo Espinoza asumió como vicepresidente de la poderosa Federación de Trabajadores del Cobre en Codelco, que representa a 25 mil trabajadores de siete divisiones. Dos años después, en 1993, fue elegido como presidente de dicha federación, puesto en el que se ha mantenido hasta hoy. Su carrera sindical había comenzado en 1988 cuando se incorporó al sindicato N°. 1 de la división Salvador de Codelco.

En 1994 el entonces Presidente Frei Ruiz-Tagle lo eligió miembro del directorio de la cuprífera estatal, cargo en el que estará ininterrumpidamente hasta 2020, ya que fue recién confirmado por la Presidenta Michelle Bachelet.

Con un sueldo anual de $50 millones, tiene un estilo frontal que hace sentir a menudo. La última vez fue en agosto cuando el presidente ejecutivo de Codelco, dijo que “no hay un puto peso” y él le culpó al Estado por “no poner “ni una puta luca, y eso que como empresa hemos entregado al Fisco más de US$110 mil millones en más de 40 años”.

En el PS pertenece a la tendencia Grandes Alamedas que lidera la senadora y presidenta de la colectividad, Isabel Allende, aunque también es muy cercano a la Presidenta Bachelet, al presidente del directorio y también socialista, Oscar Landerretche, y al diputado Osvaldo Andrade.

Su poder político se hizo ver, por ejemplo, cuando se anunció la ley de capitalización de Codelco en octubre 2014 y lo sentaron en La Moneda en la misma fila de la Mandataria junto a los ministros de Minería, Aurora Williams; de Hacienda, Alberto Arenas; y Nelson Pizarro.

También ha removido gerentes, ha liderado diversas paralizaciones y durante esta administración ha tenido un rol más conciliador que el que tuvo durante los cuatro años de administración del Presidente Sebastián Piñera. En los directorios suele culpar de los males de Codelco a lo que se hizo entre 2010 y 2013 y defiende la gestión de Pizarro, quien lo ha calificado de “dirigente excepcional y tiene una visión de negocio de largo plazo”.

Esteban Maturana, el doctor del BMW

esteban-maturanaEn la última negociación de reajuste de los funcionarios públicos el presidente de Confusam, Esteban Maturana, fue uno de los duros negociadores de la ANEF -junto al comunista Carlos Insunza- que enfrentó el ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés.

Y es que en esas lides gremiales el doctor general, que está en la plantilla de un consultorio en Pudahuel desde 1990, donde gana $5 millones, es un experto, ya que dirige la Confusan desde hace 24 años.

El reajuste salarial de 3,2% lo calificó de “indigno, indecente y una ofensa. Hay muchísima gente que se va a quedar sin bonificación y son profesionales que trabajan en el ámbito público y nadie entiende por qué no tienen derecho a recibir los beneficios”.

Al ministro Valdés lo critica por hacer un “ajuste de caja” por la “parte más delgada del hilo que son los trabajadores”.

En medio de dicha negociación surgió una polémica por su auto BWM de $50 millones. Replicó, molesto, que su sueldo es mucho más bajo que el de los parlamentarios y que si hubiera trabajado los 25 años que lleva en el sistema público tendría más recursos.

“¿Es pecado, es delito, es un despropósito que un profesional médico pueda tener un BWM como el que se señala? No tengo ni un solo bien raíz. Me parece un descriterio pretender asesinar la imagen de un dirigente por estos estereotipos absurdos”, se defendió.