Luego de que el último Comité Central del PS fuera foco de profunda controversia, en el "El Líbero" hacemos un repaso de otras instancias que hicieron historia. En una ocasión proclamó la vía armada para llegar al poder.
Publicado el 16.04.2017
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El fin de semana pasado el Comité Central del Partido Socialista tomó la decisión de elegir como su candidato presidencial al senador Alejandro Guillier por sobre el ex Presidente Ricardo Lagos. La diferencia de votos fue contundente: 67 para el postulante independiente y 36 para el ex Mandatario. Como “un error histórico” lo calificó el senador Carlos Montes, y Máximo Pacheco -ex generalísimo de la campaña de Lagos- dijo que “definitivamente” el PS le dio la espalda al ex Mandatario. Algunos apelan a que Lagos es el “padre” actual del socialismo -quien los llevó de vuelta a La Moneda tras la caída de Salvador Allende- y otros no entienden “cómo” la tienda proclamó a un independiente sin credenciales políticas teniendo entre las opciones a uno de sus filas.

Lagos oficialmente es militante del PPD, pero un protocolo firmado por el Congreso de Unidad Socialista “Salvador Allende” estableció que “buscaremos conjuntamente los mecanismos que faciliten dicha inscripción sobre la base de que ningún socialista militante del PPD perderá su condición de tal por el hecho de suscribir los registros legales del PS”, lo que le permitiría tener una doble militancia. Condición que se puso en duda en reiteradas ocasiones y que llevó a sus cercanos a mostrar el carné del partido donde aparecen las fotos de los tres presidentes que la tienda de calle París ha tenido: Salvador Allende, Michelle Bachelet y Ricardo Lagos.

Lo cierto es que la decisión ya está tomada y pese al sabor amargo que dejó para los propulsores de la candidatura, en el socialismo aclaran que “no es el primer ni el último Comité Central” controvertido que tendrá el partido.  El 8 de abril -dicen- para algunos será recordado por “matar a Lagos”, pero para otros como el día en que “triunfó Guillier, que sin duda puede convertirse en el cuarto presidente del socialismo en el carné”.

Claro, y es que los “encuentros” del socialismo siempre han tenido algo de “dramatismo”. En “El Líbero” hacemos un repaso.

Comité Central de 1952 : Allende vs. Ibáñez

No son pocos los que han hecho un “paralelo” de lo ocurrido con Guillier y lo que pasó en 1952 en el partido. Hace unos meses, cuando aún no se tomaba la decisión sobre el candidato, el senador Rabindranath Quinteros decía a este medio que “esto que está pasando en el Partido Socialista me recuerda exactamente a lo que pasó el año 1952, cuando varios próceres del partido irresponsablemente apoyaron a (Carlos) Ibáñez, y el único que quedó con las banderas fue Salvador Allende”.

En 1952 el PS estaba dividido entre el PS y el Partido Socialista Popular (PSP) que estaba al mando de Raúl Ampuero. Los últimos entregaron el apoyo formal a la candidatura de Carlos Ibáñez, lo que generó que Salvador Allende levantara una candidatura presidencial, con el apoyo del PC. Así, el PSP llegaba a La Moneda, pero la estadía duraría poco. Después de un año se alejaron para volver a su partido.

El senador Ignacio Walker se refirió en una columna en El Mercurio al hecho y dijo que “es más que una simple coincidencia que el apoyo a Ibáñez, en la década del 50, y a Guillier, en nuestros días, se dé en un contexto casi idéntico de desprestigio de la política y de los partidos, en que el recurrir a una figura independiente y popular, aparece como una solución atractiva”.

Después, el ex ministro y ex subsecretario general del PS, Luis Alvarado, en el mismo medio aclara que “vale la pena diferenciar el entusiasmo ibañista del PS el 52 del entusiasmo guillierista del 2017. Aquel era contra un gobierno radical de Gonzalez Videla, corrupto y represivo (recordemos la persecusión contra los comunistas) con una ley torpe como se la llamó; ley de defensa de la democracia”.

Congreso General del PS de 1967: “La violencia revolucionaria es inevitable y legitima”

Ocurrió en la ciudad de Chillán, durante del fin de semana del 24, 25 y 26 de noviembre de 1967, cuando el gobierno del Presidente Eduardo Frei Montalva cumplía la mitad de su mandato. Durante el XXII Congreso General Ordinario del Partido Socialista, el comité central dirime sobre la “posición política nacional” que debe adoptar el partido, en medio de la Guerra Fría y la influencia de la revolución cubana en las democracias latinoamericanas.

Por la unanimidad de sus integrantes, el texto aprobado en el plenario del Congreso General del PS de 1967, reivindica la lucha armada para llegar al poder. El documento en su primer párrafo señala que “el Partido Socialista, como organización marxista-leninista, plantea la toma del poder como objetivo estratégico a cumplir por esta generación, para instaurar un Estado Revolucionario que libere a Chile de la dependencia y del retraso económico y cultural e inicie la construcción del Socialismo”.

Y luego se agrega que “la violencia revolucionaria es inevitable y legitima. Resulta necesariamente del carácter represivo y armado del estado de clase. Constituye la única vía que conduce a la toma del poder político y económico y, a su ulterior defensa y fortalecimiento. Sólo destruyendo el aparato burocrático y militar del estado burgués, puede consolidarse la revolución socialista”.

En ese entonces, cuentan, incentivaron la “radicalización”Carlos Altamirado Orrego y el dirigente sindical de la Confederación Campesina Ranquil, Rolando Calderón. 

Comité Central de 1969: Allende vs. Rodríguez

Dos años más tarde, había escepticismo por la “vía chilena al socialismo” en el Comité Central del PS de 1969. En ese entonces,  había mayoría para nominar como candidato presidencial al senador Aniceto Rodriguez, que pertenecía al sector del socialismo moderado. Pero su contrincante era Salvador Allende, quien desde 1952 era mirado por los comunistas.

Así, Rodríguez en pro de la unidad del partido decide no continuar en la competencia, pero los miembros del Comité Central deciden hacer un gesto, nadie de quienes lo apoyaban votaría ni rechazaría, sino que sólo se abstendrían.

La votación terminó con 12 votos para Allende y 13 se abstuvieron. Entre los últimos estuvo el propio Rodríguez, Carlos Altamirano y Clodomiro Almeyda.

En una carta publicada en La Segunda, Darío Contador, integrante del Comité Central del PS (1985-1989) entregó más datos y sostuvo que “en ese pleno (1969) del Comité Central, el senador Aniceto Rodríguez, secretario general del Partido Socialista, aún renunciando a su precandidatura presidencial, recibió el apoyo de la mayoría de esa dirección, manifestadas en desmedro del presidente del Senado, Salvador Allende, que sin oposición fue designado candidato de su partido a proponer a la Unidad Popular” y agrega que “es importante consignar que nominado Allende por la coalición, fue Aniceto Rodríguez el generalísimo de su campaña y que Raúl Ampuero formó parte de su comando nacional”.