El ex titular de Hacienda prometió que la reforma tributaria incentivaría el crecimiento, el ahorro y la inversión y ordenaría las cuentas fiscales, pero las cifras distan de ello.
Publicado el 08.07.2015
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El nombre del ex ministro de Hacienda, Alberto Arenas -el único que ha sido destituido de su cargo en 30 años-, volvió a la palestra pública luego de que su sucesor, Rodrigo Valdés, sincerara las malas cifras económicas del país, dejando en evidencia el difícil legado que recibió en mayo  pasado cuando asumió.

Y es que Arenas siempre fue optimista en sus declaraciones públicas desde antes de asumir, y cuando defendía la reforma tributaria como jefe del programa económico en la campaña de la Presidenta Michelle Bachelet.

La ex autoridad rechazó todas las críticas del Gobierno de Sebastián Piñera, de la ex candidata presidencial Evelyn Matthei, de la Alianza, economistas y gremios empresariales sobre el impacto en el crecimiento, la inversión y el empleo que tendría la reforma tributaria, que se aprobó en septiembre de 2014 luego de que se modificara casi completamente tras un acuerdo político con la oposición, que la apoyó como un “mal menor”.

Arenas hizo muchos pronósticos y afirmaciones sobre el rumbo de la economía, que estuvieron muy lejos de cumplirse, razón por la cual el propio ministro Valdés debió hacer la corrección de los “supuestos macroeconómicos 2015” con los cuales Arenas aprobó la Ley de Presupuesto de este año.

La primera corrección fue de crecimiento, bajando de 3,6% a 2,5%, y cuando aún quedan por contabilizar siete meses del año, dado que el último Imacec (0,8%) fue de mayo, por lo que podría estar en torno a 2%, como varios analistas empiezan a señalar. La demanda interna proyectada de Arenas fue de 3,9%, pero también se redujo a 2%, las importaciones pasaron de 3,3% a -6,5%, el tipo de cambio a $585 pero será de $630, el precio del cobre en US$3,12 la libra pero bajó a US$2,75.

En abril del año pasado, apenas un mes en el gobierno y en medio de fuertes críticas a la reforma tributaria, el ex ministro la defendió difundiendo un video en que denunciaba que se oponían los “poderosos de siempre”, generando transversales críticas.

Los pronósticos fallidos de Arenas

En sus declaraciones públicas siempre dejó claro que la reforma tributaria no afectaría el crecimiento, el empleo o la inversión, sino que generaría lo contrario.

El mismo mes que asumió el Gobierno, el entonces presidente de la Sofofa, Hermann Von Mühlenbrock, advirtió que los cambios legales impulsados por el Ejecutivo afectaría las inversiones, porque los “capitales no son estáticos, son móviles. Si los proyectos que evalúan las empresas se vuelven poco rentables en Chile, por razones de asuntos impositivos, sin duda que se llevarán adelante pero en otro país”. El líder gremial argumentó que la reforma generaría la caída de la inversión, el crecimiento y el empleo y de la recaudación.

La respuesta de Arenas fue pedirles a los empresarios que dejaran de lado el “debate ideológico, que no le interesan a la ciudadanía. Estoy absolutamente seguro, y lo digo con convicción, aquí va a haber una alianza para salir adelante y vamos a ir de menos a más en el crecimiento durante 2014”.

Sin embargo, el año pasado el crecimiento fue de 1,9%, el más bajo desde la crisis subprime internacional de 2009.

El 21 de marzo de 2014 aseguró que la “administración de las finanzas públicas estará en la senda de la responsabilidad fiscal y en el presupuesto que se elaborará en 2018 se presentará un balance estructural, ya que la reforma tributaria también trae ahorro público”.

Las cifras, en cambio, muestran que entre el año pasado y éste el déficit fiscal del Gobierno superará los US$11 mil millones, y que el -3% de este será el mayor desde el retorno de la democracia en 1990, superando incluso la crisis asiática de 1999.

En mayo fue categórico en señalar en entrevista con el diario Pulso que “quienes enarbolan el slogan de que se afectará la inversión, no están hablando desde las cifras”.

Cinco meses después, en octubre,  dijo a El Mercurio que todas las expectativas apuntaban a que el 2015 habría un mayor crecimiento económico, por lo que  el “gobierno está convencido de que, con la implementación de su programa, al término de su mandato podrá demostrar que es posible impulsar el crecimiento económico y a la vez avanzar en reformas estructurales para enfrentar la desigualdad y conseguir que ese crecimiento sea inclusivo. El objetivo de retomar el balance estructural en 2018 se mantiene y solo estamos diciendo que ese proceso se iniciará en 2016 y no en 2015”.

Pero el ministro Valdés señaló al diario Financial Times esta semana que “sin crecimiento será imposible aplicar el programa de reformas”, lo que ha generado un debate al interior del Gobierno y de la Nueva Mayoría de priorizar los gastos.

En entrevista al diario Pulso el 10 de octubre de 2014, Arenas fundamentó su optimismo económico para este año en la “convicción de que están dadas todas las condiciones para dinamizar la economía y para que 2015 sea mejor que 2014: institucionalidad fortalecida; estabilidad macro; sólida posición fiscal; baja deuda; acceso crediticio a bajas tasas; política monetaria y política fiscal expansivas. (…) Las condiciones para dinamizar la economía no están en discusión”.

Arenas también vio un cambio de expectativas con la aprobación de la reforma tributaria en septiembre de ese año, que generaría “una nueva atmósfera con signo positivo y en ese sentido cuando se habla de alianza público privada tiene que ver también con cuidar las expectativas. Es un diagnóstico errado pensar que la desaceleración de la economía tiene que ver con factores internos; eso no es así porque lo externo explica el 80%, como han dicho destacados economistas”.

El ex ministro aseguró que “el crecimiento económico es parte fundamental de nuestro programa, porque así podemos enfrentar la desigualdad y generar un desarrollo inclusivo. Dicho eso, nosotros desplegaremos todo el programa para tener la mayor tasa de crecimiento en Chile de una manera seria y correcta”.

Otra de las polémicas declaraciones del ex ministro fue el “punto de inflexión” que se habría producido en la economía en el tercer semestre, pero que los bajos Imacec de febrero a mayo han desmentido.

Pocos días antes de salir del cargo, el 6 de mayo pasado, afirmó que “el Gobierno y el Ministerio de Hacienda desde el primer día han tenido en su agenda el crecimiento económico, que es una responsabilidad de todos, tanto del sector público como del sector privado. Quiero ser muy claro respecto de lo que opinan el Gobierno y el Ministerio de Hacienda: Las reformas que nosotros hemos llevado adelante han sido reformas que han estado bien estudiadas, se han desarrollado en plazos acotados, han sido en procesos ordenados y han tenido acuerdos transversales. Las hemos llevado adelante para generar certidumbre y estabilidad. Las reformas políticas y el tema constitucional van a estar exactamente en esta misma dirección”.

FOTO: PEDRO CERDA/AGENCIA UNO