Alejandro Navarro estrenó los plagios cuando en 2007 hizo un proyecto de ley copiando a Wikipedia, lo que generó una repulsa masiva de medio centenar de académicos. Uno de ellos, Leonidas Montes, se pregunta ahora ante las asesorías apócrifas de los parlamentarios: "Cómo exijo a los alumnos que no plagien si los asesores de los parlamentarios plagian a través de sus informes".
Publicado el 12.09.2017
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La teleserie se estrenó hace 10 años en nuestro país, pero ahora se repite, casi con el mismo guión, y vuelve a generar el mismo nivel de impacto público.

Es lo que ha pasado con los informes “copy/paste” de los parlamentarios, que tuvieron su “reestreno” y el primer capítulo la semana pasada cuando se supo que el candidato presidencial Alejandro Guillier pagó $19 millones a un asesor legislativo por informes elaborados en base a información pública del Congreso.

El segundo capítulo se transmitió pocos días después cuando reportajes de Mega y Ciper Chile dieron cuenta de que las asesorías plagiadas eran una práctica común entre los parlamentarios de diferentes sectores políticos.

Claudia Nogueira (UDI), Roberto León (DC), Sergio Ojeda (DC) y Gustavo Hasbún (UDI) tenían “plagio total”, según Ciper, y la misma Nogueira y Camila Vallejo (PC) encabezan la nómina con más “plagio parcial”, ambas con ocho informes.

Vallejo terminó el contrato con el centro de estudios del Partido Comunista, ICAL, que hacía dichos informes, y dijo sentirse “defraudada”. “Más allá de la calidad del informe, uno pide un mínimo de rigurosidad y honestidad intelectual, que si no se cumple se pierde confianza. Por lo tanto yo, como mandante, les solicité el término de contrato“.

Guillier, en cambio, ha tomado una postura diferente y ha justificado los informes realizados por el abogado Omar Beltrán: “Es un abogado que está haciendo su trabajo”, reiteró ayer.

Como corolario, el Senado y el Ministerio Público están enfrascados en una disputa pública, ya que el primero se niega a entregar los informes de los asesores de los senadores, y los fiscales quieren investigar eventuales delitos tributarios.

Alejandro Navarro, el pionero de los “copy/paste”

Esta teleserie, sin embargo, podría ser perfectamente un remake de la que se vivió en mayo de 2007 cuando se supo que el senador Alejandro Navarro hizo un proyecto de ley plagiando a Wikipedia.

Un reportaje de “Contacto” develó que Navarro usó textos completos de Wikipedia y de otros sitios de internet para elaborar un proyecto de ley que apuntaba a regular el uso y la investigación de la nanotecnología.

Tras esto, científicos y académicos cuestionaron duramente al senador, ante lo cual Navarro argumentó que los fragmentos se utilizaron como una “suerte de asesoría” en el tema.

Ese plagio generó una inédita reacción de 55 académicos, quienes emplazaron públicamente al senador del Biobío y exigieron al Senado “explicar detalladamente qué precauciones toma para cautelar que nuestras leyes se redacten con el cuidado y la diligencia que se nos deben a los ciudadanos”.

El texto, que fue publicado en El Mercurio y La Segunda señalaba que Navarro “no consultó a experto alguno para informarse de un tema que es complejo. Simplemente hizo “copy” y, acto seguido, “paste”. Copiar sin revelar la fuente ya resulta grave, pero utilizar fuentes a todas luces inaceptables para un proyecto de ley es aún más grave”.

Los firmantes agregaron que si el cofundador de Wikipedia les recomienda a los escolares norteamericanos usar otras fuentes para sus trabajos de curso, “¿podremos exigirles algo más a nuestros senadores? Los cargos públicos tienen una dignidad que les impone obligaciones a quienes los ejercen, entre ellas, la diligencia y la honestidad”.

En la misiva se preguntan si “¿debemos concluir que a nuestros senadores no les llama la atención que las leyes que proponen y votan se sustenten en fuentes que ni siquiera son aceptables para trabajos de colegio o liceo?”, y enfatizan que “como ciudadanos sentimos que con prácticas tales se burla la confianza pública y se abandonan los deberes que asumen nuestros representantes al aceptar ser parlamentarios”.

La carta fue  impulsada por Leonidas Montes y Alexander Galetovic, y se sumaron, entre otros, Manuel Agosin, Claudio Agostini, Felipe Balmaceda, Raphael Bergoeing, Matías Braun, Claudio Bravo, Ignacio Briones, Juan Andrés Camus, Tomás Chuaqui, Felipe del Solar, Roberto Durán y Juan Carlos Eichholz.

Leonidas Montes: “Cómo exijo a los alumnos que no plagien si los asesores de los parlamentarios plagian a través de sus informes”

En conversación con “El Líbero”, Montes califica de “impresentable” lo sucedido con los informes fraudulentos de los parlamentarios, y que le parece “grave” que mientras se acusa a empresas de emitir boletas ideológicamente falsas por “asesorías truchas, en el Congreso, que se financia con recursos públicos, se cometa este tipo de irregularidades que no son ningún ejemplo para la ciudadanía”.

“Como profesor universitario, cómo exijo a los alumnos que no plagien si los asesores de los parlamentarios plagian a través de sus informes. El tema de fondo es que básicamente esto develó que las asesorías son un botín de los parlamentarios en que financian sus propias campañas”, señala el académico de la Universidad Adolfo Ibáñez, y admite que ha reprobado el año a alumnos que han cometido plagio, para lo cual tienen software que lo detectan.

Leonidas Montes plantea que dicha irregularidad debe “movilizarnos como sociedad hacia una asesoría profesional para los parlamentarios, un ente independiente y autónomo que los asesore con estándares profesionales y no como simples operadores políticos”.