Especialista en catástrofes revela que la oficina de la Segunda Región lleva tres semanas sin director titular y que no se cumplieron los protocolos preventivos.
Publicado el 28.03.2015
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Las intensas lluvias que afectaron al norte grande no sólo han dejado nueve personas fallecidas, 19 desaparecidas, 749 damnificados, viviendas destruidas y más de 500 con daños, sino que desataron una polémica entre la Oficina Nacional de Emergencia (Onemi) y la Dirección Metereológica de Chile sobre si se alertó adecuadamente a la población y si se tomaron las medidas preventivas para minimizar o evitar el daño en las personas.

El domingo a las 19.15 horas Meteorología envió a la Onemi, como dicta el protocolo, un documento que alertaba precipitaciones para las regiones de Antofagasta y Atacama entre el martes y jueves 26, y se pronosticaban entre 10 y 20 centímetros en la zona cordillerana de Antofagasta, entre 2 y 8 en la costera, mientras en Atacama se esperaban entre 20 y 30 centímetros en la zona cordillerana y entre 10 y 20 centímetros en la costera.

Irina Salgado, ex directora de la Onemi en la Región de Antofagasta entre 2010 y 2012, y profesional especializada en la Onemi nacional, donde trabajó entre 2007 y 2010, aborda la polémica y analiza la actuación de los servicios estatales y de las autoridades locales y nacionales.

Salgado se especializó en la Onemi, en la FAO y en Estados Unidos en la Agencia Federal de Emergencias del estado de California y de la ciudad de Los Ángeles en simulacros y sistema de comando de incidentes, y en Boston en sistema de alarmas de emergencia.

En nuestro país debió enfrentar las emergencias provocadas por el volcán Chaitén, el “terremoto blanco” en Lonquimay, Región de la AraucIrina Salgado, ex directora de Onemi en Antofagastaanía, incendios forestales, el terremoto de Tocopilla, la alarma de tsunami por el terremoto de Japón, inundaciones en Punta Arenas y un alud en Toconao en 2012 –muy similares a la catástrofe del norte grande-, entre otros eventos.

Irina Salgado revela que la Onemi de Antofagasta está sin director titular desde hace tres semanas, y que al subrogante lo trajeron desde Santiago, por lo que no está directamente familiarizado con la realidad  de la región.

– ¿Cuál es la mejor forma de responder ante una emergencia?

– Desarrollando un modelo preventivo e instalando las capacidades en el nivel local, que tiene que ver con dos áreas, tener sistemas de alertamiento temprano en el borde costero desde Tocopilla hasta Taltal, que tiene 600 kilómetros así como en las comunas del interior;  contar con equipamientos para emergencias a nivel municipal como bodega por provincia que tenga colchonetas, frazadas, generadores eléctricos, equipos de GPS, carpas, redes de telecomunicaciones operativas, y por sobre todo educar e informar a la comunidad sobre los riesgos a los que se enfrenta en su entorno y las medidas de seguridad que debe aplicar, como por ejemplo son los simulacros y capacitación. Son las tres grandes líneas. Sumado a una información permanente a través de los medios de comunicación.

– ¿Cuál es su evaluación de la actuación de la Onemi?

– La Onemi a nivel nacional tiene protocolos de funcionamiento con distintas entidades técnicas. Por ejemplo,  para actuar ante incendios forestales tiene un protocolo con Conaf, para eventos meteorológicos con la Dirección Meteorológica de Chile que depende de la DGAC, para operar en casos de  desborde de ríos y embalses, con la Dirección de Obras Hidráulicas y la Dirección General de Aguas del Ministerio de Obras Públicas, con Sernageomin para los volcanes, con el Shoa para las alertas de Tsunami.

– ¿Qué implican esos protocolos?

– Implican que el organismo técnico entrega la información de base para que la Onemi cumpla con su misión de informar esto con las debidas medidas al sistema nacional-regional de protección civil y emergencia. Así dar seguridad a las personas, sus bienes y el medio ambiente, emitiendo las alertas o alarmas respectivas a nivel local, regional o nacional.

– ¿Cómo actuó en este caso la Onemi tras el informe de Meteorología?

– Luis Salazar dice que cumplió con el protocolo de enviar el pronóstico. Ese pronóstico normalmente lo recibe la Onemi en Santiago, pero en regiones también tienen informes. En Antofagasta hay un centro de meteorología en el aeropuerto que también emite su informe a la Onemi nacional. De acuerdo a lo que decía Salazar, que anuncia un aproximado de 20 mm para las regiones de Antofagasta y Atacama el domingo, si uno conoce la realidad del norte grande, que no es la realidad de la zona centro-sur, el promedio estadístico es 4-7 mm de lluvias al año. Se entiende que si ese pronóstico se llega a cumplir va a generar una condición de emergencia, que fue lo que finalmente pasó. Si la Onemi emitió una alerta preventiva, que después la cambió a amarilla y término en roja, asociada a las precipitaciones, creo que se tomó de una forma demasiado liviana. Si fuera directora y veo un informe que prevé más de 20 mm de agua tengo que convocar al Comité de Operaciones de Emergencias (COE) de forma preventiva, hablar con los municipios, decirles del pronóstico, no sirve solo mandar el correo. Los alcaldes de Mejillones, Taltal, Tocopilla y Antofagasta sólo recibieron un correo electrónico. Ahí uno dice, cómo hay alguien en los niveles nacional y regional que se queda tranquilo cuando hay una alerta de 20 centímetros de lluvias. Si fuera para Valparaíso o Maule eso es nada pero en Antofagasta si se concreta es una emergencia. No podemos olvidar lo que nos sucedió en el aluvión de 1991… de hecho gracias a eso, tenemos piscinas decantadoras aluvionales.

– ¿No se convocó el comité de operaciones de emergencia a tiempo para tomar las acciones preventivas?

– Faltó un enfoque preventivo de lo que venía. Hablar con los alcaldes vía teléfono, decirles que lo que venía era complejo, hacer un análisis técnico, por ejemplo con expertos locales que están en DOH, Centro de mitigación y catástrofes de la Universidad de Antofagasta, entre otros. Y cumplir con el protocolo de monitoreo que ocurre cuando la emergencia ya está desarrollando. Lo positivo fue la evacuación preventiva.

– ¿Qué responsabilidad le compete a las autoridades regionales?

– En Antofagasta hay responsabilidades que están asociadas a la alerta temprana. Uno se debe ocupar de que la alerta llegue a todos los niveles. A modo de ejemplo, en 2012 hubo un pronóstico similar para San Pedro de Atacama. Nos reunimos con DOH y DGA y analizamos la amenaza. Ante la eventualidad del desborde del río en Toconao, decidimos evacuar a 20 familias altededor de las 10 de la noche con Carabineros, porque no querían salir. Las sacamos porque veíamos inminente riesgo de que el río se llevara sus casas. Al día siguiente el río se llevó las 20 casas pero no hubo fallecidos. Como habíamos trabajado preventivamente entre Onemi, gobernación y municipio pudimos llevar a las familias a un albergue que contaba con sus elementos en la escuela de San Pedro de Atacama. Eso es trabajo conjunto preventivo.

– ¿Afectó el funcionamiento de la Onemi de Antofagasta que el director subrogante fuera de Santiago?

– Claramente, un director subrogante que es enviado desde Santiago puede tener el conocimiento técnico pero no tiene el conocimiento de las ciudades, localidades y geografía de la región en tres semanas. Cuando tienes una quebrada aluvional bajo una población y un campamento, si no has estado ahí no sabes la vulnerabilidad de esas personas, ni siquiera el nombre de las calles. Para manejar la emergencia debe ser alguien del lugar con conocimiento porque estás trabajando con la vida de las personas y el territorio. Entonces, en Taltal, no creo que el director de Santiago sepa que las piscinas aluvionales están en el acceso sur hacia la ruta 5 norte y que la mayor afectación podría ser O’Higgins. No tiene visualización del territorio y de las personas. O que Taltal se encuentra en una cuenca e históricamente el agua siempre bajara por ahí.

– ¿Qué debió haber hecho la Onemi?

– Frente a una alerta temprana de esas características debió convocar al COE regional antes de las lluvias. Así se hizo durante tres años, que se citaba con un pronóstico similar. La Onemi debió tener la capacidad de anticiparse. Una vez declarada la alerta roja, en plena emergencia, la comunicación o información a la comunidad se hizo tres veces, a las 10 de la mañana, dos de la tarde y seis de la tarde del martes. Eso fue tarde e insuficiente porque la comunidad necesita anticiparse y estar informada. Cuando habló el subsecretario Aleuy parecía que no había pasado nada en Antofagasta, y nosotros no teníamos conexión de redes de datos ni comunicación, el aeropuerto estaba cerrado, 22 vuelos habían sido desviados a Iquique y regresados a Santiago, se había perdido la conectividad de Antofagasta con Calama, Tocopilla y Taltal por derrumbes en la ruta, y uno escuchaba la TV y la emergencia era sólo en Atacama. Además, la Onemi regional debe ser capaz de responder a los requerimientos de los municipios cuando estos son sobrepasados, que era el caso. Lo que uno ve es un modelo reactivo y no preventivo, los modelos modernos en el mundo desarrollado, son modelos que tienen su base en lo preventivo y en el nivel local. Estamos a más de 1.800 kilómetros de Santiago, entonces no es lógico esperar que la ayuda llegue desde allá. La logística te indica bodega zonal y respuesta por macro zona.

– ¿Cómo evalúa la actuación del gobierno central?

– Creo que respondió de forma tardía a los requerimientos de la comunidad en la emergencia. Lo positivo del gobierno es haber declarado estado de excepción para que la logística del Ejército se hiciera cargo. El resto todo mal. Incluso, la discusión pública de la Onemi con Meteorología no aplica, menos cuando tienen un protocolo de colaboración conjunta. Las personas queremos instituciones acorde, hasta cuándo vamos a esperar que la ley de una Agencia nacional de emergencias o una Subsecretaría de riesgos siga durmiendo en el Congreso. Somos un país de catástrofes y no tenemos la institucionalidad que debemos.